Posteado por: nelsonlombana | octubre 27, 2011

Carta a una niña que cumple años hoy

Ibagué, octubre 26 de 2011

Querida hija:

Hace 12 años llegaba usted a este mundo confuso e incierto, en medio de la expectativa nuestra, de su mamá y hermanita María Paulita, también de sus abuelitas: Blanca y Miriam. Era un día fresco. Estaba acompañado de Carlos, mi sobrino, que también cumple años hoy y que me acompañó a llevarle la comida a los peces mientras su mamá valientemente se preparaba para el parto sin mostrar un solo gesto de dolor.

Subimos la pendiente de la finca Buenos Aires al hospital local San Juan de Dios, bajo una resolana suave y apacible. Su mamá caminó despacio pero firme. Expectante no podía ocultar mi emoción, quería tenerla en mis brazos y consentirla.

Todo salió bien y relativamente rápido. Entramos al hospital a las once de la mañana y usted nació a las 6:53 de la tarde. La primera en conocer la noticia fue mi mamá que estaba en Lérida. “Lo felicito y mucho juicio con las dos niñas, son criaturitas inocentes”, me dijo.

La vi primero que su mamá. La alcé en mis brazos orgullosos y la sentí sin cejas. “Eso sale con el tiempo”, dijo su tía Mariela.

De ese momento acá han pasado ya 12 años. Un proceso evolutivo inexorable. Su vida me ha llenado de felicidad, de esperanza y de sentido de vivir. Mejor dicho: Usted le puso un norte claro a mi vida. Muchas gracias, mi pequeña gigante.

Deseo lo mejor para usted. No es fácil, pero tampoco imposible. Cómo lamento que haya nacido en un sistema económico inhumano, salvaje, el sistema de los antivalores. La descomposición social es una realidad, los niños están sometidos a los peligros más insospechados siendo criaturas inocentes como solía decir mi mamá. Miles de niños mueren diariamente en este sistema de física hambre, de enfermedades curables, sus madres y sus padres, muchas veces desesperados y sin educación y solidaridad, los dejan abandonados en los basureros, los entregan en adopción o el bienestar familiar los recibe para hacer negocios y tráfico con ellos en muchos casos.

Por eso, resulta de vital importancia luchar en el fortalecimiento espiritual y físico para poder resistir los embates del maldito régimen. Vuelvo y le digo: Ese cuerpo no es de su mamá, ni de su papá, ni de sus abuelas, tías o hermana, ese cuerpo es suyo, solamente suyo y debe aprender a hacerlo siempre respetar, admirar y querer. De igual manera, debe preocupar por alimentar el espíritu, la conciencia, mediante el conocimiento. Es decir, se debe preparar con responsabilidad para defenderse y vivir la vida intensamente, con felicidad y sin que nadie la irrespete, la humille o la trate mal. Eso se consigue a través del estudio. Debe aprovechar cada instante para forjar una personita fuerte, fresca y digna, llena de espíritu de superación. Vivir en comunidad y como dijo cuando tenía cinco años: “No se trata de competir, se trata de compartir”.

Creo en su superación, en su capacidad de ir corrigiendo errores. Todos los días se está haciendo y aprender de los errores es importante.

Querida Sandra Liliana, la amaré por los siglos de los siglos y lucharé para ayudarla en el hermoso proceso de formación. Cuente conmigo ahora y siempre en todos los momentos.

Feliz cumpleaños…

Su padre

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