Posteado por: nelsonlombana | marzo 17, 2010

Con dolor el Tolima le dice adiós a la camarada Martha en Natagaima

Camarada Martha Cecilia Salas Perdomo

Por Nelson Lombana Silva

Los funerales de la camarada Martha Cecilia Salas Perdomo, se llevaron acabo en el municipio de Natagaima Tolima, el 16 de marzo, después de las cuatro de la tarde. Cientos y cientos de personas venidas de diversas partes del departamento y del país se congregaron en esta población ubicada al sur del Tolima para decirle adiós a la hija, a la madre, a la profesora, a la revolucionaria, perteneciente a la dirección regional del Partido Comunista colombiano, que había nacido el primero de enero de 1964 en Neiva, Huila y que perdió su vida junto a otra colega el pasado 14 de marzo en horas de la noche en un absurdo accidente automovilístico presentado en la vía Venadillo – Ibagué.

Estudiantes, profesores, padres de familia, miembros del partido comunista y del polo democrático alternativo y comunidad en general, acompañaron los despojos mortales de Marthica hasta su última morada. Una delegación de provivienda de Bogotá se hizo presente, lo mismo que docentes de diferentes municipios del Tolima como Natagaima, Cajamarca, Venadillo, Ibagué, Alvarado, delegaciones del departamento del Huila, etc.

El templo resultó insuficiente para albergar la multitudinaria presencia de personas que querían darle el adiós final y definitivo. Varias intervenciones se realizaron en el templo una vez el cura terminó con la homilía. El rector del colegio “Camila Molano” de Venadillo, donde laboraba, Mariano Urueña Ramírez, con voz consternada, señaló: “Vengo a certificar su trabajo en el norte del Tolima, donde permaneció corto tiempo y dejó una imagen positiva de trabajo y abnegación. Prueba de ello es el llanto de 37 niños una vez conocieron la noticia del accidente”. Un docente de Cajamarca, señaló: “Martha, no dejaremos de recordarla por su amistad, compañerismo y su sonrisa permanente”.

También recibió la familia Salas Perdomo mensajes de solidaridad. Nelson Guzmán, dirigente comunista de Quindío y por nuestro intermedio expresó su voz de solidaridad. “Nos duele la muerte de la compañera y docente”, señaló. El compañero miembro del comité central del partido comunista colombiano, Juan de Dios Varela, indicó: “Quiero expresarle a usted y por intermedio suyo, a toda la militancia de ese regional mis sentimientos de pesar por la trágica desaparición de la valerosa e incansable compañera Martha Salas. Estimado camarada, que sus bellas palabras de homenaje, justamente valerosas al incondicional compromiso que la compañera mantuvo con nuestra causa”.

Finalmente, en nuestra condición de secretario político del regional, miembro del comité departamental del Polo y miembro del comité central del partido comunista colombiano y amigo incondicional de la camarada Martha, pronunciamos las siguientes palabras en el templo:

Distinguidos padres:

Doris Perdomo Castañeda

Hernando Salaz Rivera;

Apreciados hijos: Cesar Leonardo y Fedra Irina;

Distinguidos compañeras y compañeros docentes,

Estudiantes y padres de familia

Compañeras y compañeros:

La entrañable compañera, camarada y amiga, Martha Salaz Perdomo, se va físicamente de entre nosotros, dejando un inmenso vacío como compañera revolucionaria, hija, hermana, madre y docente. Pero su ejemplo de lucha, resistencia, conciencia de clase y amor por sus padres, hermanos, hijos, amigos y compañeros de causa, brillará más que nunca y sin mancha en el amplio firmamento de Colombia y de América Latina.

Su vida fue un apostolado pletórica de lucha y resistencia contra el régimen de la muerte, la miseria y la explotación del hombre por el hombre; luchó como docente para que los conocimientos iluminaran la mente de cientos y cientos de niños y niñas, niños muchas veces sin alimento, sin techo y sin amor, que encontraron en Martha un refugio sincero, apacible y seguro.

Era una mujer sencilla, humana, optimista y segura de sus convicciones ideológicas; tenía un proyecto de vida, una esperanza de ver florecer en campos y ciudades la justicia social, la igualdad y la solidaridad entre los pueblos. Enfrentó su enemigo de clase con donaire, con coraje y decisión, sin hacerle una sola concesión. Los continuos ataques del régimen en el marco de lo mal llamado “seguridad democrática”, que le significó desplazamiento permanentemente, primero de Natagaima y luego de Cajamarca, le sirvieron para templar su ideología y sus principios revolucionarias.

Luchó al lado de su partido, por la salida política al conflicto social y armado en Colombia, porque entendía que la violencia y el terrorismo de Estado no resuelven el drama que vivimos los colombianos; solo superando las causas de la violencia como el hambre, la explotación del hombre por el hombre, la corrupción y la cruda e infame división entre ricos exageradamente ricos y pobres exageradamente pobres, es posible abrir grandes alamedas hacia la paz con justicia social. La violencia solo engendra violencia. Este último criterio gubernamental lo combatió Martha Salaz con fuerza y sin medir consecuencias.

La profesora Martha Salaz Perdomo, no luchó únicamente por ella, luchó por sus padres, luchó por sus hermanos, luchó por sus hijos, pero también luchó por los pobres, los humildes, los engañados y explotados, hombres y mujeres, con profundo espíritu filantrópico.

Su risa amplia, oceánica se ha marchitado. Su mirada alegre, optimista y sin miedo, estará en el corazón de quienes tuvimos la fortuna de distinguirla y compartir jornadas de lucha y resistencia. Ahí estaba en las marchas de protesta del magisterio, ahí estaba recibiendo la orientación clara del partido comunista y del polo democrático alternativo, ahí estaba cumpliendo con sus deberes de hija, madre y revolucionaria.

Martha, que había nacido en Neiva, el primero de enero de 1964, se radicó en el Tolima y tempranamente acogió el camino de la lucha a favor del pueblo. Fue insistente. Perseverante. Leal. Convencida de su proyecto político.

Tendremos que recordarla. Tendremos que aprender mucho de ella. Tendremos que fortalecer la unidad y la solidaridad del partido con toda su familia, especialmente con sus hijos. En verdad, si este sistema capitalista fuera humano, levantaría más monumentos a los héroes del trabajo que a los héroes de la guerra.

No pudo asesinarla el sistema, no pudo encarcelarla, no pudo asesinarla el paramilitarismo, un absurdo accidente automovilístico le segó la vida. De todas maneras, Marthica, como le solía decir cariñosamente, seguirá siendo campeona de lealtad y sencillez en nuestros corazones.

La lucha por una patria justa, humana y socialista, será el gran monumento que nuestro partido y nuestro pueblo humilde, levantará a su memoria.

Queridos padres, queridos hijos: Mucha fortaleza espiritual, mucha responsabilidad y compromiso. A defender la vida, la posibilidad tenue de existir, a romper las cadenas de la opresión y represión, las cadenas de la mentira, de la promesa vacua, de la infamia. Martha Salaz Perdomo no ha muerto, simplemente se nos ha adelantado por un camino inexorable.

Así como ella murió luchando, nosotros debemos seguir luchando por la verdad, la justicia, el pan para todos, la educación, la salud, la vivienda y el bienestar. Martha descanse en paz, nosotros seguiremos sus huellas de lucha, resistencia, firmeza y sinceridad.

Muchas gracias.

Natagaima, marzo 17 de 2010

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