Posteado por: nelsonlombana | mayo 7, 2010

Qué es y por qué lucha el Polo Democrático Alternativo

Polo Democrático Alternativo

(A manera de ensayo)

Por Nelson Lombana Silva

1. Historia de la humanidad: Para conocer con certeza el origen y el desarrollo de la humanidad no hay otro camino que la ciencia. Mediante ella se puede perfectamente dimensionar la realidad antropológica del ser humano, entender los fenómenos y direccionar procesos sociales, políticos, culturales, económicos y ambientales. Saber con seguridad y claridad en dónde estamos, cómo estamos y hacia dónde debemos enfilar nuestras energías. Todo ello, porque no somos producto de la casualidad, ante todo, somos fruto de la causalidad de la evolución.

El hombre, desde la perspectiva biológica, es considerado el animal altamente desarrollado, que se diferencia de los demás por la conciencia y el lenguaje articulado. Mientras la conducta del animal está determinada por el instinto al reaccionar a su medio circundante, la conducta del hombre está directamente determinada por el pensamiento, por los sentimientos, por la voluntad, por el grado en que se conocen las leyes de la naturaleza y de la sociedad por la profundidad del conocimiento del hombre mismo. Todo es natural, nada hay sobrenatural.

Sin embargo, la verdadera diferencia entre el hombre y los demás animales está determinada porque aquel tiene la capacidad de producir instrumentos de trabajo con el propósito de actuar sobre la naturaleza y transformarla. Es decir, el animal se adapta a las condiciones naturales, en cambio el hombre, mediante la producción, adapta así mismo la naturaleza. El hombre no puede vivir solo. Necesita de otros hombres, para lo cual se establece las relaciones sociales, las cuales son reguladas básicamente por la política. “La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”, afirma Carlos Marx.[1]

Como se puede observar el hombre es materia y conciencia que tiene su origen en la evolución permanente de la materia, la cual se encuentra en continuo movimiento. Nada, absolutamente, nada está dado de una vez y para siempre. Se podría decir entonces que el ser humano se mueve entre el materialismo y el idealismo. ¿Cómo resolver acertadamente estos conceptos con criterio científico? Hay que acudir a la ciencia, en este caso a la filosofía.

Una simple mirada a nuestro alrededor con un mínimo de análisis crítico nos permite deducir que todos los objetos y fenómenos son materiales o ideales, entendiendo por fenómeno material todo cuanto existe objetivamente, todo cuanto existe fuera de la conciencia del hombre o independientemente de él. Por ejemplo, la tierra, los astros, los árboles, el balón de fútbol, el libro, etc. Lo que existe en la conciencia del hombre constituye el dominio de su actividad psíquica, se refiere a la esfera de lo ideal, de lo espiritual. Por ejemplo, el pensamiento, las emociones, los sentimientos, etc.

La pregunta elemental, dice V. Afanasiev es: “¿Qué conexión existe entre lo material y lo espiritual?”[2] Como se resuelva el interrogante se podrá ubicar en el terreno materialista o idealista. Así de sencillo. No obstante, tener en cuenta qué es lo primario y la cognoscibilidad (Conocimiento) del mundo.

¿Qué es lo primario, la materia o la conciencia? En segundo lugar, si el mundo es congnoscible, de si la razón humana es capaz de penetrar la naturaleza, sacar a la luz las leyes de su desarrollo. Dice Afanasiev: “Los filósofos que consideran que la materia es primaria y la conciencia secundaria, producto de la materia, se sitúan en el campo del materialismo (de la locución latina “materialis”). A su modo de ver, la materia es eterna, jamás la ha creado nadie. Por lo que respecta a la conciencia, ésta es producto del desarrollo histórico de la materia, una propiedad de un cuerpo material extraordinariamente complejo: El cerebro humano”. [3]

Luego, afirma: “Los filósofos que consideran que es primario el “espíritu”, la conciencia, se sitúan en el campo del idealismo. A juicio suyo, la conciencia ha existido antes que la materia y ha engendrado, ha traído a la vida a esta segunda, es la base primaria de todo lo existente. Las opiniones de los idealistas se dividieron en la cuestión de qué conciencia “crea” el mundo. Los llamados idealistas subjetivos consideran que el mundo es creado por la conciencia de un individuo aislado, del sujeto. Los idealistas objetivos afirman que el mundo lo “crea” cierta conciencia objetiva (existente fuera del hombre). Las opiniones de los filósofos se dividieron también al resolver el segundo aspecto del problema fundamental de la filosofía. El mundo es cognoscible, afirman los materialistas. Los conocimientos del hombre sobre el mundo son fidedignos, su razón es capaz de penetrar en la naturaleza interna de las cosas, de conocer su esencia. Muchos idealistas niegan la existencia del mundo, (agnósticos, del griego a= sin y Gnosis= conocimiento). Otros, aunque consideran que el mundo es cognoscible, tergiversan de hecho la esencia de la cognición. Afirman que el hombre no conoce el mundo objetivo, la naturaleza, sino sus propias ideas y sentimientos (idealistas subjetivos) o una “idea” mística, el “espíritu universal” (idealistas objetivos)”. [4]

La unidad estructural de la humanidad es la familia. Es el núcleo por excelencia. El estudio de la historia de ésta comienza en 1861 con el derecho materno de Bachofen. Él formula las siguientes tesis, según Federico Engels en su libro intitulado “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”:

1. Primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad sexual, a la que Bachofen da, impropiamente, el nombre de heterismo;
2. Tales relaciones excluyen toda la posibilidad de establecer con certeza la paternidad, por lo que la filiación sólo podía sentarse por línea femenina, según el derecho materno; esto se dio entre todos los pueblos antiguos;
3. A consecuencia de este hecho, las mujeres, como madres, como único progenitores conocidos de la joven generación, gozaban de un gran aprecio y respeto, que llegaba, según Bachofen, hasta el dominio femenino absoluto (ginecocracia);
4. El paso a la monogamia en la que la mujer pertenece a un solo hombre, encerraba la transgresión de una antiquísima ley religiosa (es decir, del derecho inmemorial que los demás hombres tenían sobre aquella mujer), transgresión que debía ser castigada o cuya tolerancia se resarcía con la posesión de la mujer por otros durante determinando período. [5]

Para Bachofen el paso del “heterismo” a la monogamia y del derecho materno al paterno, se da fundamentalmente entre los griegos, a consecuencia del desarrollo de las concepciones religiosas, a consecuencia de la inclusión de nuevas “divinidades” , que representan ideas nuevas, en el grupo de los dioses tradicionales, encarnación de las viejas ideas. Es decir, según su criterio, poco a poco los viejos dioses van siendo relegados a un segundo plano por los “nuevos” con sus concepciones y caprichos.

Según su idealista concepción, no fue el desarrollo de las condiciones reales de existencia de los hombres, sino el reflejo religioso de esas condiciones en el cerebro de ellos, lo que determinó los cambios históricos en la situación social reciproca del hombre y de la mujer. Bachofen cree que en las Erinias, en Apolo y Atenea, “divinidades” lograron el milagro de echar abajo el derecho materno y sustituirlo por el paterno. Es el más puro y diáfano misticismo, fruto de la creación humana.

Lo importante es que Bachofen abre la senda de la investigación sobre el tema ignoto de aquel estadio primitivo de la humanidad de la promiscuidad sexual que da paso a la monogamia. Es decir, probó que este uso o práctica no desapareció sin dejar huellas bajo la forma de la necesidad de la mujer entregarse por un período determinado a otros hombres, entrega que era el precio de su derecho al matrimonio único. La descendencia era tenía para entonces por línea femenina de madre a madre. Ese estudio en 1861 fue toda una revolución para la época.

Poco tiempo transcurrió para que las tesis de Bachofen fueran confrontadas con fuerza y decisión. En 1865, aparece J. F. MacLennan. Era el polo opuesto. En lugar de místico genial, era un árido jurisconsulto; en vez de exuberante fantasía era fluido alegato de clásico abogado. MacLennan encuentra al interior de muchos pueblos salvajes, bárbaros y hasta civilizados de los tiempos antiguos y modernos, una forma de matrimonio en que el novio solo o asistido por sus amigos, está obligado a arrebatar su futura esposa a sus padres en forma violenta, simulando un rapto.

Era el vestigio de una costumbre añeja, en la cual el hombre de una tribu adquiría a su mujer tomándola raptada de otra tribu. Tal fenómeno se presentaba cuando en su tribu escaseaba la mujer. Sin embargo, había ciertos personajes que estaban obligados a tomar la mujer solo de su propio grupo. En ese sentido, MacLennan habla de dos tipos tribus: Exógamas y Endógamas, respectivamente, afirmando que hay una antítesis bien marcada entre estas tribus.

La tribu exógama no puede tomar mujeres sino de otra tribu, fenómeno que dada la guerra permanente entre las tribus, tan propia del estado salvaje, solo puede hacerse mediante el rapto. ¿De donde proviene esta costumbre? Se pregunta MacLennan. Nada tiene que ver con ella las ideas de consanguinidad y del incesto, nacidas mucho más tarde, afirma. Centra su explicación en la costumbre, muy de moda en su momento entre los salvajes de matar a las niñas enseguida que nacen. De esa práctica la consecuencia son muchos hombres sin mujeres, siendo común tomar varios hombres una mujer, es decir, practicar la poliandria. Así se sabía quien era la madre del niño pero no el papá. Es por eso que la ascendencia se tomaba por el lado de la madre, (Derecho materno).

El aporte de MacLennan radica en haber indicado la difusión general y la gran importancia en lo que él llama exogamia. Sin embargo, otros ya habían hablado del tema e incluso, MacLennan cita en sus trabajos esos aportes. Por ejemplo, Latham escribió este fenómeno entre los magares de la India y había dicho que estaba universalmente difundido y se encontraba en todas las partes del mundo. Pero, también Morgan había teorizado en 1847 al referirse a las iroquesas. Otro acierto de MacLennan consiste en haber reconocido como primario el orden de descendencia con arreglo al derecho materno, aunque aquí se le adelanta Bachofen, según lo confiesa más tarde el mismo MacLennan. Este estudioso, considerado en su momento en Inglaterra como la máxima autoridad en la historia de la familia, concebía solamente tres formas de matrimonio: la poligamia, la poliandria y la monogamia.

Hechos nuevos hacen flaquear esta teoría. Hay otras formas de matrimonio. Varios hombres tenían en común varias mujeres. Lubbock en el libro “El origen de la civilización, 1870” reconoce como hecho histórico el matrimonio por grupos. Un año después, Morgan se presenta con descubrimientos nuevos. Tomando como referencia el estudio de los iroqueses, Estados Unidos, plantea las siguientes tesis:

1. Que el sistema de parentesco indoamericano estaba igualmente en vigor en Asia y, bajo una forma un poco modificada, en muchas tribus de África y Australia;
2. Que este sistema tenía su más completa explicación en una forma de matrimonio por grupos que se hallaba en proceso de extinción en Hawai y en otras islas australianas;
3. Que en estas mismas islas existía, junto a esa forma de matrimonio, un sistema de parentesco que solo podía explicarse mediante una forma, desaparecida hoy, de matrimonio por grupos más primitivos aún.[6]

Morgan publica su investigación con el título: “Sistemas de consanguinidad y afinidad”, investigación que abre nuevas y amplias alamedas, pulveriza las tesis de MacLennan y posibilita el conocimiento sobre la familia como unidad estructural de la sociedad.

En 1877, surge el principal trabajo de Morgan. Un trabajo mucho más estructurado y científico que se convierte en fundamento para Federico Engels escribir su célebre obra: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”. Esta obra se llama: “La Sociedad Antigua”.

En ella Morgan desarrolla con claridad meridiana lo que en 1871 era conjetura vaga sobre la endogamia y la exogamia, llegando a la conclusión que entre ellas no existía ninguna antítesis. Expresa Federico Engels: “La existencia de “tribus” Exógamas no está demostrada hasta ahora en ninguna parte. Pero, en la época en que aún dominaba el matrimonio por grupos – que según toda verisimilitud, ha existido en tiempos en todas partes -, la tribu se escindió en cierto número de grupos, de gens consanguíneas por línea materna, en el seno de las cuales estaba rigurosamente prohibido el matrimonio, de tal suerte que los hombres de una gens, si bien es verdad que podían tomar mujeres en la tribu, y las tomaban efectivamente en ella, venían obligados a tomarlas fuera de su propia gens. De este modo, si la gens era estrictamente exógama, la tribu que comprendía la totalidad de las gens era endógama en la misma medida”. [7]

Empero, Morgan fue mucho más allá en sus investigaciones. La gens de los indios americanos le sirvió para profundizar en sus investigaciones. En esa gens organizada según el derecho materno, halló de dónde salió la gens ulterior, con fundamento en el derecho paterno, es decir, la gens tal cual se encuentra en los pueblos civilizados de la antigüedad. La gen griega y romana que era hasta entonces un enigma para todos los hombres de ciencia, abriéndose el camino al estudio de la historia primitiva.

Sobre el tema dice Federico Engels: “El descubrimiento de la primitiva gens de derecho materno, como etapa anterior a la gens de derecho paterno de los pueblos civilizados, tiene para la historia primitiva la misma importancia que la teoría de la evolución de Darwin para la biología, y que la teoría de la plusvalía, enunciada por Marx, para la economía política”.[8]

El argumento es elemental. Engels, lo resume así: “Este descubrimiento permitió a Morgan bosquejar por vez primera una historia de la familia, donde, por lo menos en líneas generales, quedaron asentados previamente, en cuanto lo permiten los datos actuales, los estudios clásicos de la evolución”. Agrega: “Para todo el mundo esta claro que con ello se inicia una nueva época en el estudio de la prehistoria. La gens de derecho materno es hoy el eje alrededor del cual gira toda esta ciencia; desde su descubrimiento, se sabe en qué dirección encaminar las investigaciones y qué estudiar, así como de qué manera se debe agrupar los resultados obtenidos. Por eso se hacen en este terreno progresos mucho más rápidos que antes de aparecer el libro de Morgan”. [9]

Momentos del desarrollo de la humanidad

Morgan fue el primero en introducir un orden preciso en la prehistoria de la humanidad. Su clasificación, constituye aporte fundamental al desarrollo de la ciencia y al conocimiento del ser humano. De los tres momentos principales: salvajismo, barbarie y civilización, Morgan se ocupa de los dos primeros y apenas hace una introducción al tercero.

Afirma: “La habilidad en esa producción desempeña un papel decisivo en el grado de superioridad y de dominio del hombre sobre la naturaleza: El hombres, entre todos los seres, el único que ha logrado un dominio casi absoluto de la producción de alimentos. Todas las grandes épocas del progreso de la humanidad coinciden, de manera más o menos directa, con las épocas en que se extienden las fuentes de existencia”. [10]

1. Salvajismo: a) Estado inferior. Infancia del género humano. Los hombres aún permanecían en los bosques tropicales, encaramados en las copas de los árboles para protegerse de las fieras salvajes. Tomaban de alimento los frutos, las nueces y las raíces. El principal progreso de esta época es la creación del lenguaje articulado. Era el tránsito del mono en homo sapiens, durante millones y millones de años. Se da si se tiene en cuenta que el hombre procede del reino animal y es fruto de la evolución; b) Estadio medio. Comienza con el empleo  del pescado (también se incluye los crustáceos, los moluscos y otros animales acuáticos) como alimento y con el uso del fuego. Ambos fenómenos van juntos. Con este nuevo alimento los hombres se hicieron independientes del clima y de los lugares, porque siguiendo el curso de los ríos y las costas de los mares pudieron, aún en estado salvaje extenderse sobre la mayor parte de la tierra. Los toscos instrumentos de piedra sin pulir de la primitiva edad de piedra, conocido con el nombre de período paleolítico, influye poderosamente en el proceso evolutivo. El fuego, que le permite tener acceso a nuevos alimentos  cocidos en ceniza caliente o en hornos cavados en la tierra y también la caza, que con la invención de las primeras armas: La lanza y la maza, llegó a ser alimento suplementario ocasional. Nunca hubo pueblos exclusivamente cazadores; c) Estadio superior. Comienza con la invención del arco y de la flecha, lo que hace el alimento de la caza un alimento regular y el cazar una ocupación normal y permanente. Es indudable: el arco y la flecha se convierten en instrumentos complejos, cuya invención supone larga experiencia acumulada y facultades mentales desarrolladas, tal como el conocimiento simultáneo de otros inventos. El uso de la piedra pulida, (período neolítico), que sumada al fuego y al hacha de piedra, da origen a la piragua formada de un solo tronco de árbol, las vigas y las tablas necesarias para construir vivienda. “El arco y la flecha fueron para el estadio salvaje lo que la espada de hierro para la barbarie y el arma de fuego para la civilización: El arma decisiva”, afirma Federico Engels.[11]
2. La barbarie: a) Estadio inferior. Empieza con la introducción de la alfarería. Al parecer nació de recubrir con arcilla las vasijas de cestería o de madera para hacerlas refractarias al fuego; se descubrió que la arcilla moldeada servía para el caso sin necesidad de la vasija interior. El rasgo característico de este período es la domesticación y cría de animales, lo mismo el cultivo de las plantas. Es característico la llama y el maíz en América en este período histórico; b) Estadio medio. En el este comienza con la domesticación de animales y en el oeste, con el cultivo de hortalizas por medio del riego y con el empleo de adobes (ladrillos secados al sol y de la piedra paral la construcción). Se comienza por el oeste, porque aquí este estadio no fue superado por ninguna parte hasta la invasión de América por los europeos. En el este, el estado medio de la barbarie comenzó con la domesticación de animales para el suministro de leche y carne, mientras que, al parecer, el cultivo de las plantas permaneció desconocido allí hasta muy avanzado este período; c) Estadio superior. Comienza con la fundición del mineral de hierro, y pasa al estadio de la civilización con el invento de la escritura alfabética y su empleo para la notación literaria. Dice Engels: “Este estadio, que, como hemos dicho, no ha existido de una manera independiente sino en el hemisferio oriental, supera a todos los anteriores juntos en cuanto a los progresos de la producción. A este estadio pertenecen los griegos de la época heroica, las tribus ítalas poco antes de la fundación de roma, los germanos  de Tácito, los normandos del tiempo  de los vikingos. Ante todo, encontramos aquí por primera vez el arado de hierro tirado por animales domésticos, lo que hace posible la roturación de la tierra en gran escala – la agricultura – y produce, en las condiciones de entonces, un aumento prácticamente casi ilimitado de los medios de existencia; en relación con esto, observamos también la tala de los bosques y su transformación en tierras de labor y en praderas, cosa imposible en gran escala sin el hacha y la pala de hierro. Todo ello motivó un rápido aumento de la población, que se instala densamente en pequeñas áreas”. [12]

Como se puede observar el desarrollo de la humanidad es inexorable. Ha superado etapas y estadios de progreso bajo la dinámica permanente de la lucha perenne. Un desarrollo integral, porque no es solamente biológico, es también político, social, económico, cultural y ambiental. En cada aspecto enumerado la lucha es permanente. Carlos Marx y Federico Engels, al escribir el manifiesto comunista en 1848, señalan con precisión: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases: hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: Opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y en otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna. En las anteriores épocas históricas encontramos casi por todas partes una completa diferenciación de la sociedad en diferentes estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la edad media, señores feudales, vasallos, maestros oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales. La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas. Nuestra época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: La Burguesía y el Proletariado. De los siervos de la edad media surgieron los vecinos libres de las primeras ciudades; de este estamento urbano salieron los primeros elementos de la burguesía”.[13]

La invasión criminal de América y África por los avaros europeos fortaleció la burguesía que iba en ascenso por supuesto a punta de expoliación, explotación e invasión. El comercio, puntal del capitalismo terminó por hundir el feudalismo y desarrollar paulatinamente el capitalismo (imperialismo, neoliberalismo, multinacionales y transnacionales).

La burguesía es producto esencial del largo desarrollo, de una serie de cambios en el modo de producción; se expresa en la sociedad de consumo, su masificación se hace realidad. Cada etapa de su desarrollo esta acompañado del progreso político. Claro, ha desarrollado un altísimo papel revolucionario. Donde quiera que haya conquistado el poder, ¿Qué ha pasado? Marx y Engels, responden: “Donde quiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre  a sus “superiores naturales” las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel “pago al contado”. Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal. La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados. La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero. La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción y con ello todas las relaciones sociales. La conservación del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción  de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constante distinguen la época burguesa de todas las anteriores. La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, substrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros o semibárbaros a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente al Occidente”. [14]

¿Semejante poder de la burguesía la hace invencible? No, y las razones son elementales: 1. El desarrollo  de la humanidad es inexorable, no se detiene; 2. La burguesía así como surgió de las entrañas del feudalismo, se desarrolló, le llegará su muerte para salir de sus entrañas una nueva sociedad, una sociedad socialista; 3. La burguesía es una clase social inhumana que se fundamenta en el dinero, en el capital, actividad colectiva que ilegalmente se apodera de sus ganancias (plusvalía) esa inmensa minoría. No es justo, no es humano.

Sobre el particular, sostienen Marx y Engels en el mismo documento: “Las armas de que se sirvió la burguesía para derribar al feudalismo se vuelven ahora contra la propia burguesía. Pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: Los obreros modernos, los proletarios. En la misma proporción en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, desarróllase también el proletariado, la clase de los obreros modernos, que no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital. Estos obreros, obligados a venderse al detal, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado”. [15]

Dentro del capitalismo el uso de la máquina y la división del trabajo le quitan todo atractivo de laborar al obrero. Éste se convierte en simple apéndice de la máquina, solo se le exige al trabajador las operaciones sencillas y monótonas, porque todo lo hace la máquina, la tecnología altamente desarrollada. “Cuanto más fastidioso resulta el trabajo, más bajan los salarios”, afirman Marx y Engels.

Destruir ese sistema capitalista y construir el sistema socialista, son las tareas fundamentales del proletariado, es la razón de existir la izquierda, la lucha revolucionaria, el partido comunista y por supuesto, el Polo Democrático Alternativo. Como se puede deducir del desarrollo de la humanidad y el surgimiento de la burguesía, se puede concluir que la lucha no es estéril, está avalada por la ciencia, la historia y la lucha permanente. El capitalismo es un sistema económico histórico, es decir, surgió en un momento del desarrollo de la humanidad, pero de igual manera, un día desaparecerá para darle espacio al sistema socialista. En ese tránsito estamos. Por eso resulta válido y necesario comprender y hacer parte de la lucha del Polo Democrático Alternativo en la república de Colombia. Obreros, trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, hombres y mujeres, que solo tienen para subsistir su fuerza de trabajo y se ven precisados a venderla por cualquier centavo no para existir sino para sobrevivir dramáticamente. Son ustedes los llamados a romper con la quietud, la indiferencia, el sectarismo y la sumisión. Son ustedes los llamados a levantar la bandera de la unidad, de la resistencia popular y la acción para eliminar este régimen y construir el nuevo, sobre la base del desarrollo, la democracia y la justicia social.

Rapidísima lectura de la realidad colombiana

Colombia es un país inmensamente rico. Es un paraíso, una maravilla donde sus habitantes deberían estar viviendo a las anchas, porque la abundancia es evidente. Pero, ¿Qué sucede? Que toda esa riqueza está al alcance de unos cuantos, a merced de los cicateros capitalistas.

Su hermosísimo territorio de 1.141.748  kilómetros cuadrados, podría acoger una población diez veces superior a la actual, que se calcula en 44 millones de personas. Tierra fértil, variedad de climas, fauna y flora, con inmensas reservas minerales, extensos ríos de llanura y de vertiente, costas en los océanos Atlántico y Pacífico, son entre otras características del país.

Su posición geográfica en el contexto continental y mundial es envidiable. Su relieve variado, bien puede dividirse en dos grandes regiones: La andina surcada por tres cordilleras al occidente y la vasta región de las tierras bajas y planas al oriente, la cual ocupa casi las dos terceras partes de la superficie nacional. La cordillera central es la más elevada y cuenta con los nevados Huila con 5.750 metros sobre el nivel del mar; Tolima, 5620 metros; Ruiz, 5400 y la cordillera oriental, que encierra una serie de altiplanicies y se bifurca en el nudo de Santurbán cerca de la frontera de la hermana república bolivariana de Venezuela.

Otras masas orográficas colombianas son la serranía del Pacífico y Baudó, y la sierra nevada de Santa Marta, en la cual culminan el pico Cristóbal Colón y el pico Simón Bolívar, ambos con 5.775 metros. Hay numerosos volcanes: Puracé, Cumbal, Sotará, Pan de Azúcar, Galeras, las Ánimas, El Machín, etc.

Hacia el oriente se extienden las tierras bajas, entre cien y 500 metros sobre el nivel del mar, región despoblada, bañada por los afluentes del Orinoco y del Amazonas, cubierta de praderas y de selvas vírgenes.

Colombia se halla totalmente en la zona tórrida. No obstante, disfruta de la más amplia variedad de climas por razón de su topografía. La configuración del relieve colombiano determina cuatro grandes vertientes hidrográficas: La del Pacífico con los ríos: Mira, Paita, Micay, San Juan del Chocó, Baudó, entre otros; la del Atlántico con los ríos: Atrato, Sinú, San Jorge, Catatumbo, Cauca y Magdalena, entre otros; la del Orinoco con los ríos: Meta, Vichada, Guaviare, el propio Orinoco, etc; la del Amazonas con sus afluentes: Vaupés, Caquetá y Putumayo, entre otros. También abundan las lagunas, entre otras: Zapatosa, La Cocha, Tota y Fúquene, Corazón, El Encanto, la Bomboná, Corrales.

Cuenta además con islas preciosas. En el litoral Pacífico se distinguen dos secciones divididas por el Cabo Corrientes; al sur la costa es baja y anegadiza, al norte es escarpada y ofrece muchas escotaduras. El litoral Atlántico es más bien bajo y presenta numerosos golfos y bahías que abrigan importantes puertos como los de Cartagena y Barranquilla; de igual manera, el archipiélago de San Andrés y Providencia en el mar Caribe, las islas Gorgona, Gorgonilla y Malpelo en el Pacífico.

La población se encuentra concentrada, en la actualidad, en los centros urbanos, capitales de los 32 departamentos y poblaciones a lo largo y ancho del territorio patrio. Contribuyeron a la formación étnica los indios, los blancos y los negros, de cuya fusión ha surgido gran número de mestizos, (40% aproximadamente) y mulatos, (18% aproximadamente). En el siglo XVII se acentuó el tráfico de esclavos provenientes de África, los que fueron sometidos a los trabajos más inhumanos en el litoral Pacífico, principalmente.

Desde la perspectiva económica se puede establecer que la industria manufacturera desplazó desde 1980, al sector agropecuario del primer renglón en importancia en la formación del producto interno bruto, PIB, del país. En ese año el sector manufacturero aportó el 23.2% del PIB contra el 19.3% de la rama agropecuaria. Para 1992, la industria continuó siendo el primer renglón pues contribuyó con el 19.8% frente al 15.6% del sector agropecuario. La disminución del aporte de estos dos sectores en 1992, se explica por el notorio incremento que experimentó la minería, al pasar de 0.2% en 1980, al 7.5% en 1992, gracias a las explotaciones de petróleo, (Caño Limón, llanos orientales, por ejemplo); Carbón, (Cerrejón, en la Guajira) y Níquel, (Cerromatoso, Córdoba). En el sector agrícola se destaca el cultivo del café, donde Colombia fue durante muchos años el segundo productor mundial, pero también están: el banano, el azúcar, el arroz, el algodón y el cacao. Aunque estos renglones se encuentran en la actualidad en la cuerda floja, bien se podría decir en vía de extinción por las políticas emanadas del modelo neoliberal, en su afán de convertir al país en simple consumidor de los residuos de otros países, especialmente Estados Unidos, mediante la implementación del Tratado de Libre Comercio, TLC.

La ganadería también es muy importante. Además, el subsuelo colombiano es ampliamente rico en metales preciosos, tales como: oro, plata, platino, esmeralda, carbón, níquel, petróleo, gas natural, uranio, etc. Las principales industrias son las de textiles y confecciones, bebidas, alimentos, tabaco, cemento, petroquímica y química. El país exporta principalmente hidrocarburos, café, banano, carbón, oro, esmeraldas, flores, níquel, textiles, prendas de vestir y estupefacientes “ilegalmente”.

Históricamente la república de Colombia estuvo habitada por numerosas familias indígenas, las cuales fueron exterminadas en grado sumo por los españoles con increíble ferocidad usando la espada y el crucifijo. Estaba habitada principalmente por los Caribe, los Chibchas, los Quimbayas, los Pijaos, etc. El primer invasor en pisar tierra colombiana fue el bandido de Alonso de Ojeda en 1499, quien al frente de una expedición ambiciosa exploró el litoral venezolano y luego dobló hacia el Cabo de la Vela, en compañía de Américo Vespucio y Juan de la Cosa. Éste último volvió a recorrer la costa colombiana  en 1501, en unión de Rodrigo de Bastidas y de nuevo lo hizo en 1504 y 1507.

El rey de España decidió enviar al terrible Alonso de Ojeda y Diego de Nicuesa con el objeto de colonizar y poblar los territorios de Tierra Firme, 1509, quienes se adjudicaron respectivamente, la Nueva Andalucía, (territorio comprendido entre el cabo de la Vela y el golfo de Urabá). Vasco Núñez de Balboa cruza el istmo de Panamá y descubre el océano Pacífico en 1513; Pedrarias Dávila funda la ciudad de Panamá en 1519. De allí partió la expedición de Pascual de Andagoya en 1522, explorando la boca del río San Juan. Más tarde, los criminales Pizarro y Almagro recorren el litoral del Pacífico, cual tormenta, apoderándose de todo cuanto encuentran a su paso como hambrientas alimañas.

La primer ciudad colombiana fundada fue Santa Marta por Rodrigo de Bastidas en 1525; Cartagena, 1533; Popayán y Cali, 1536; Bogotá, 1538; Tunja, 1539. En el año de 1538, se reunieron en inmediaciones de Bogotá las tres expediciones de los nefastos conquistadores  españoles dirigidas por Sebastián de Benalcázar, Gonzalo Jiménez de Quesada y Nicolás de Federmán. Fue creada la Real Audiencia de Santa fe de Bogotá en 1550 y se dio el nombre de Nueva Granada a las tierras que hoy pertenecen a Panamá y Colombia, salvo algunos departamentos del sur que dependía de la presidencia de Quito. En 1717 fue creado el Virreinato  de la Nueva Granada, independiente del Perú.

La invasión europea fue desarrollada a sangre y fuego. Fue una acción vandálica de hombres de la peor calaña, prostitutos condenados a cadena perpetua, aventureros de mala muerte, que vinieron con la única expectativa de robar y apoderarse de las riquezas auríferas, maderables y tomar posesión de las ubérrimas tierras, destruyendo las costumbres aborígenes, sus creencias, su cultura y su idiosincrasia e imponiendo a la fuerza sus creencias religiosas, sus costumbres y su espíritu cicatero.

Para tener una idea aproximada de la criminalidad del europeo invasor veamos un acápite del escueto testimonio del padre Bartolomé de las Casas, condensado en el libro titulado: “Brevísima relación de la destrucción  de las indias” escrito en 1514, o sea, a los 30 años de su vida y doce de su llegada al Nuevo Mundo (América), cuando comenzó el prelado a reaccionar contra los abusos cometidos por los españoles en perjuicio de los mal llamados indios.

Escribe: “Entraban en los pueblos, ni dejaban niños ni viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaban y hacían pedazos, como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quien de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete, o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas  de las tetas de las madres  por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellas en ríos por las espaldas, riendo y burlando, y cayendo en el agua decían: “Bullís, cuerpo de tal”; otras criaturas metían a espada con las madres juntamente, y todos cuantos delante de sí hallaban. Hacían unas horcas largas, que juntasen casi los pies a la tierra y de trece en trece, a honor y reverencia de Nuestro Redemptor y de los doce apóstoles, poniéndoles leña y fuego los quemaban vivos. Otros ataban o liaban todo el cuerpo  de paja seca: pegándoles fuego, así los quemaban. Otros, y todos los que querían tomar a vida, cortábanles ambas manos y dellas llevaban colgando, y decíanles: “Andad  con cartas”, conviene a saber, llevad las nuevas a las gentes que estaban huidas por los montes. Comúnmente mataban a los señores y nobles desta manera: que hacían unas parrillas de varas sobre horquetas y atábanlos en ellas y poníanles por debajo fuego manso, para que poco a poco, dando alaridos, en aquellos tormentos, desesperados, se les salían las ánimas. Una vez vide que, teniendo en las parrillas quemándose cuatro o cinco principales y señores (y aún pienso que había dos o tres pares de parrillas donde quemaban otros), y porque daban muy grandes gritos y daban pena al capitán o le impedían el sueño, mandó que los ahogasen; y el alguacil, que era peor que verdugo, que los quemaba (y sé cómo se llamaba y aun sus parientes conocí en Sevilla), no quiso ahogallos, antes les metió con sus manos palos en las bocas para que no sonasen, y atizóles el fuego hasta que se asaron  de espacio como él quería. Yo vide todas las cosas arriba  dichas y muchas otras infinitas. Y porque toda la gente de huir podía se encerraba en los montes y subía a las sierras huyendo de hombres tan inhumanos, tan sin piedad y tan feroces bestias, extirpadores y capitales enemigos del linaje humano, enseñaron y amaestraron lebreles, perros bravísimos que en viendo un indio lo hacían pedazos en un credo, y mejor arremetían a él y lo comían que si fuera un puerco. Estos perros hicieron grandes estragos y carnicerías. Y porque algunas veces, raras y pocas, mataban los indios algunos cristianos con justa razón y santa justicia, hicieron ley entre sí que por un cristiano que los indios matasen habían los cristianos de matar cien indios”. [16]

Un verdadero etnocidio vivió nuestro continente y por supuesto nuestra patria con la llegada del invasor. Se afirma que “cerca de 30 millones de habitantes se redujeron a un 10% de ese total en el breve lapso de 30 a 40 años, configurando un etnocidio que no tiene equivalente alguno en la historia de la humanidad”, dice Heraclio Bonilla.

Como se puede ver la opresión fue violenta. Criminal. Inhumana. Sin embargo, la historia registra movimientos de resistencia; páginas heroicas de hombres y mujeres que con su propio sacrificio lograron la primera independencia del régimen español. Abrieron caminos de lucha y resistencia, llegando a demostrar que los tiranos son efímeros, en cambio los pueblos son eternos.

Se recuerda la célebre insurrección de Álvaro de Oyón en 1553 y Lope de Aguirre en 1561, los ataques de piratas y corsarios a las ciudades costaneras, la expulsión de los Jesuitas en 1767, el levantamiento de los comuneros del Socorro en 1781 y otras importantes sublevaciones. A finales del siglo XVIII se hace realidad los anhelos de libertad y de justicia social y don Antonio Nariño, el precursor de la independencia, alienta la lucha que estalla el 20 de julio de 1810 en Bogotá y muy pronto se extiende por todo el país, al punto que Cundinamarca proclama su independencia en 1811, pero la lucha entre Federalistas y Centralistas enturbian el clima político y revolucionario. El torpe enfrentamiento hace que el invasor se reagrupe y ataque empleando a fondo al criminal confeso, Pablo Morillo. Bolívar se bate como león herido y logra la independencia de cinco países, pero Santander, (burgués y pro imperialista por excelencia) impide la unidad de la gran Colombia y desde esos tiempos entrega el destino de la patria a los Estados Unidos.

Esa es la realidad de Colombia contada a vuelo de mariposas amarillas. Llena de contrastes, porque en medio de tanta riqueza hay 26 millones de pobres y 10 de indigentes. El país se encuentra en el subdesarrollo, en la periferia. Los recursos naturales son robados por las transnacionales con la complicidad pusilánime de la clase dirigente. Se malgasta la fuerza laboral y el producto del trabajo colectivo solamente beneficia a un grupúsculo demasiado pequeño y cerrado de oligarcas apátridas y sin conciencia del drama que vive constantemente el pueblo colombiano. Una vida paupérrima lleva el obrero, el campesino, el empleado, el artesano, el estudiante, el ama de casa, el artista, el cultor, el intelectual, el periodista, el profesional, el ignorante.

Es indudable. La mayoría del pueblo colombiano no puede satisfacer necesidades vitales como la vivienda, el empleo, la nutrición, la salud, la educación, la recreación. Anualmente mueren en Colombia más de 120.000 niños sin cumplir los cinco años de edad, por inanición, la falta de higiene, de atención médica y de medicamentos. Porque, tanto la salud como la educación, por obra y gracia del neoliberalismo, ha dejado de ser un derecho para convertirse en una mercancía que la compra únicamente quien tiene dinero.

Un niño de cada diez que nace en Colombia, muere antes de celebrar su primer cumpleaños, pese a los adelantos científicos que ha erradicado definitivamente en otros países, (Cuba, República Bolivariana de Venezuela, Bolivia, Brasil, etc) cierto tipo de enfermedades, en Colombia uno de cada ocho niños mueren a consecuencia de infecciones gastrointestinales; además,  muy pocos infantes se benefician de vacunas. La juventud tiene muy pocas posibilidades para educarse, para conseguir trabajo y para desarrollar sus potencialidades. La exclusividad es para unos pocos, los hijos de los oligarcas.

¿Por qué ese contraste? La clase dirigente nacional elude el tema y monta versiones como estas: “Es que Colombia es un país muy pobre, tiene poco recursos, sus tierras son improductivas, las riquezas naturales se han agotado. Es un país condenado fatalmente a la miseria. La única salida son la sumisión y la resignación”; otros dicen: “Lo que pasa es que tiene muchos habitantes. No hay alimento para tanta gente. Es vital impedir que siga creciendo la población, hay que controlar la explosión demográfica”. Otros, sostienen: “Falta instrucción. Hay una crisis moral, se ha perdido la fe en Dios; los colombianos son brutos y perezosos, a la gente no le gusta trabajar, mucho menos ahorrar; pero también afirman: “Ante la cercanía de la potencia de los Estados Unidos, Colombia no tiene otra alternativa de ser simplemente productora de materia prima; es que somos de malas y la suerte no nos ayuda, etc”.

Nada de eso es cierto. La razón de ser de esta pobreza que sacude a los colombianos, hombres y mujeres, reside en la estructura orgánica del sistema capitalista y en su modelo neoliberal. Su origen no es sobrenatural. Nada de eso. Tampoco es producto de la suerte. Los únicos responsables son los poderosos explotadores que se aprovechan de toda las riquezas, en beneficio exclusivo de ellos y su mezquina rosca. Es la burguesía, esa que descubrieron  científicamente el maestro Carlos Marx y Federico Engels y que el pueblo tumbará cuando decida unirse, organizarse y actuar con plena conciencia política y de clase.

Colombia, como se dijo al principio, es un paraíso, un país muy rico, privilegiado y con todas las potencialidades del mundo. El único problema es que la riqueza está mal repartida, mal distribuida, pues para nadie es un secreto que haya en Colombia ricos, exageradamente ricos y pobres, exageradamente pobres. Tumbar ese reino de injusticia es tarea del pueblo, pero un pueblo organizado y concientizado. Esa responsabilidad la tienen los comunistas y el movimiento llamado Polo Democrático Alternativo.

Breve relación de las luchas populares y políticas en Colombia

La lucha del Polo Democrático Alternativo por la democracia y la construcción de un modelo de sistema distinto al capitalismo y al neoliberalismo, de tal manera, que la justicia social sea una realidad para todos y todas sin privilegios de ninguna naturaleza, no es una utopía irrealizable. Es posible. No es fácil, tampoco imposible. Es todo un proceso dialéctico e histórico. Dinámico y revolucionario que supera los umbrales metafísicos del pesimismo y de los consabidos oportunismos de otros.

Para demostrar esta afirmación con el mayor realismo histórico, vamos a tomar brevemente algunos acontecimientos históricos de los cuales ha sido protagonista el pueblo común y corriente y que nos señala que no estamos arando en el desierto o en el arenal frágil de la costa marina.

Tal como hemos venido desarrollando el ensayo, aparentemente dentro de un criterio lógico, nos va permitiendo creer, cada vez con más fuerza, la afirmación de que los verdugos son efímeros, los pueblos eternos. Además, que el motor mayor de ese cambio reside en la unidad de las masas populares, debidamente concatenadas, organizadas, politizadas y dispuestas a la resistencia. Tarea que debe desarrollar responsablemente el Polo Democrático Alternativo, en lo que atañe a la formación y liderazgo vanguardista, principalmente.

1.      La revuelta popular de los comuneros: La avara reforma borbónica llevada en América, apuntaba a aumentar el recaudo de impuestos, en detrimento del pueblo. Desde 1736 se había implantado en el virreinato de la Nueva Granada (Colombia) el monopolio del aguardiente de caña de azúcar; en el siglo XVIII, el monopolio de la venta de tabaco. Estos fueron reajustados violentamente entre 1776 y 1780, para ser invertidos en la guerra que España sostenía con Inglaterra. El costo para el consumidor fue reajustado. La alcabala también se duplicó. Con estas leoninas y antipopulares medidas la Nueva Granada se hizo menos dependiente militarmente de los de sus pares más ricos de Perú y México, pero a consta del humilde contribuyente, del pueblo.

Para garantizar el cobro oportuno España crea la figura  del Visitador Regente, figura que en principio debía ser un jefe administrativo del Virrey, pero en la práctica iba más allá. Los primeros nombrados eran de la absoluta confianza de la Corona, pero a su vez, inexpertos y muy arrogantes. En la Nueva Granada, esta fue entregada inicialmente a Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres. Déspota e intransigente, como vampiro estuvo al instante dispuesto a recuperar para la “madre patria” hasta el último céntimo de los pobres contribuyentes. Esto originó la rebelión de los comuneros el 16 de marzo de 1781. Gutiérrez de Piñeres resucitó el viejo impuesto de la Armada de Barlovento o impuesto a las ventas  que afectaba severamente al pueblo de la región de Guanentá, departamento de Santander, porque el algodón  crudo y los hilados de algodón figuraban entre los productos afectados y la región fabricaba textiles  con ese material.

Aunque en 1752 y 1764 – 67 habían estallado motines contra el monopolio del aguardiente, fueron las medidas tomadas a fines de la década  de 1770, que provocaron que el nuevo levantamiento tomara una magnitud sin precedentes. En los últimos meses de 1780 hubo motines contra los guardas de la renta  del tabaco en Simacota, Mogotes y Charalá, pero la cabeza del movimiento fue la población de Socorro, en donde el 16 de marzo de 1781, Manuela Beltrán rompió el edicto referente a las nuevas contribuciones, a los gritos de: “Viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento”.

Claro, el principal responsable de los impuestos era el Rey, el parásito, pero el pueblo en su analfabetismo político no lo entendía así y arremetía contra el gobierno local. Mucho pueblo hoy “venera” a Uribe y se lamenta constantemente de las pocas posibilidades de disfrutar la salud, la educación, el salario digno, la habitación, etc. Cree ciegamente que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Desconoce que la miseria galopante del pueblo colombiano, son fruto de decisiones políticas del narco – para presidente y su combo mafioso.

Vale aquí reproducir en su totalidad el famoso poema de Bertolt Brecht, intitulado: “El analfabeto político”, porque éste nos ayuda a reflexionar sobre esa oscura realidad del pueblo colombiano de separar la política de su aguda y cotidiana problemática socio – económica. Quizás, nos convoca a una crítica y autocrítica muy franca y consecuente de conformidad con nuestra realidad concreta. Es una exhortación fraternal a pensar por sí mismo, a ser autónomo y consecuente con su propia clase social.

Dice: “El peor analfabeto es el analfabeto político”.

“Él no oye, no habla, no participa  de los acontecimientos políticos”.

“Él no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas”.

“El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política”.

“No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”…[17]

Ahora, volvamos al tema en cuestión: Los protagonistas iniciales eran los más pobres, tanto mujeres como hombres. Más adelante intervinieron personas más acomodadas, por ejemplo, comerciantes, carniceros, pequeños agricultores, etc. La protesta se incrementó e hizo que personajes de prestigio se metieran a la lucha. Hubo presencia indígena liderada por Ambrosio Pisco, un cacique adinerado. Ellos agregaron al pliego petitorio la devolución de las tierras tomadas a las comunidades  amerindias.

Como general de los insurrectos fue nombrado a Juan Francisco Berbeo, en asocio de Salvador Plata, Antonio Monsalve y Francisco Rosillo, quienes hicieron parte de la junta llamada “El Común”, proviniendo de allí el nombre de “Comuneros”. Se reunieron en la población del Socorro cerca de seis mil hombres que marcharon hacia Santa fe de Bogotá. En el camino se sumaron más personas hasta completar un cuerpo de 20.000 hombres; y en el Puente Real, (Hoy Puente Nacional) cerca a la población  de Vélez se encontraron con la pequeña tropa enviada desde Santa Fe a órdenes de José Osorio y del capitán Joaquín de la Barrera, quienes no pudieron interrumpir el decidido y valiente avance de los comuneros y, mientras el regente Gutiérrez de Piñeres salía en principiada marcha hacia Cartagena de Indias, el gobierno decidió impedir la llegada  y designó al Oidor Vasco y Vargas y al alcalde don Eustaquio Galavís. El arzobispo (y después virrey) Antonio Pascual de San Pedro de Alcántara Caballero y Góngora se entrometió con el fin de ayudar a hacer fracasar la movilización.

La comisión de negociadores se reunieron en el sitio llamado Mortiño, cerca a Zipaquirá, Cundinamarca. Allí, los insurrectos presentaron el pliego petitorio que contenía 35 solicitudes expresas. La comisión hábilmente accedió a todas las solicitudes, firmándose en el acto la capitulación siendo aprobada por la Audiencia. Se rebajaban unos impuestos, se suprimían otros, se atenuaba su recaudo y se convenía dar preferencia a los americanos sobre los españoles para algunos cargos en que éstos eran mal vistos. También se convino perdonar toda falta a los comuneros. La negociación terminó con juramento ante los evangelios y una misa solemne presidida por el citado Arzobispo, quien convenció a los insurrectos a regresar a sus hogares y poner fin a la protesta.

Pero, el Virrey Manuel Antonio Flórez, que se encontraba en Cartagena de Indias, desconoció las capitulaciones con el argumento de que habían sido firmadas  bajo amenaza y envió el regimiento fijo desde esa ciudad para implantar el más sangriento terror y así apagar la resistencia popular.  Es la constante del régimen: mentir, incumplir y reprimir.

La arremetida del régimen neogranadino fue violenta contra los comuneros, una vez con engaño logró desmovilizarlos. Se trataba de ser sanguinario al extremo como escarnio para que nunca más el pueblo volviera a rebelarse contra las infamias del régimen.

Muchas fueron las víctimas del déspota gobierno neogranadino. Un ejemplo claro de la crueldad y sevicia como actuó y como actúa el sistema capitalista con tal de no perder sus intereses, fueron José Antonio Galán, Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz, entre otros.

Galán fue ahorcado en enero de 1782 junto con los tres jefes comuneros y sus cabezas, manos y pies fueron expuestas en estacas en plazas públicas de la capital virreinal y en los pueblos más activos del alzamiento. Sus descendientes fueron declarados infames, todos sus bienes confiscados, sus hogares destruidos y regados con sal. El cacique Ambrosio Pisco fue encarcelado en Cartagena de Indias, fue indultado, pero nunca pudo volver al interior del país. Otros fueron sentenciados a recibir 200 latigazos, vergüenza pública y prisión en África. Muchos labriegos sin tierra, fueron enviados a Panamá, donde perecieron por las inclemencias del malsano clima tropical. Las penas a los más ricos fueron de menor cuantía. Algunos fueron encarcelados en Cartagena y después indultados. El desplazamiento fue inmenso por miedo al terrorismo de Estado.

¿Quién es José Antonio Galán, por ejemplo? Es símbolo de la lucha de los humildes y de los débiles, gran defensor de las etnias nativas. Nació en la población de Charalá, pueblo tabacalero de la provincia de Guanenta, departamento de Santander. Humilde, era hijo de Martín Galán, español pobre que anduvo errante por estas tierras, de ascendencia gallega. Contrajo matrimonio con la campesina llamada Paula Francisca Zorro. Galán, escasamente aprendió a firmar; toda su vida la dedicó  a trabajar como jornalero, jamás fue propietario de un pedazo de tierra. Contrajo matrimonio y fue condenado por la represión a pagar el servicio militar en el Regimiento Fijo de Cartagena de Indias. Defendía y practicaba el trabajo colectivo. Era líder. Llegó a distribuir tareas con base en cualidades de sus congéneres, acudiendo al diálogo ameno y fraternal y la confianza en el otro.

No se conocen las circunstancias en que José Antonio Galán se vinculó al alzamiento de los Comuneros, pero el hecho de haber sido nombrado suboficial determina que tuvo bastante ascendencia y liderazgo entre los obreros y campesinos que hicieron parte de la revuelta popular. Fue ascendido a capitán volante luego de la refriega  de Puente Real, el siete de mayo de 1781, cuando el movimiento comunero dio cuenta de un pequeño destacamento realista que trató  de impedir el avance de la gran movilización hacia Santa Fe.

Galán declara libre de tributos a los indígenas. Ordena no despojar de sus armas y del bastón de mando a las autoridades realistas de Nemocón. Eso le trae problemas y es puesto preso el 24 de mayo, pero la mediación del generalísimo Juan Francisco Berbeo y su amplio prestigio entre los comuneros, hacen que al otro día sea puesto en libertad.

Berbeo consideraba que Galán era la persona más indicada para dirigir el destacamento comunero que habría de obstruir la comunicación entre Santa Fe y Facatativá  y de interceptar las armas que había enviado el Virrey desde Cartagena para matar la revuelta popular. Galán cumplió con el cometido de interceptar el correo apresando al piquete realista que lo conducía, pero luego, desconoció al generalísimo, desobedeciendo la orden de regresar, emprendiendo por su cuenta una campaña de agitación por algunos pueblos ribereños del río de la Magdalena. Sí, Galán expandió el movimiento por la provincia de Mariquita, Tolima.

Galán fue el más consecuente y radical con el alzamiento popular. No traicionó al pueblo. Murió peleando. Fue durante su campaña por la hoya del río Magdalena que el levantamiento del común mostró su más clara faceta revolucionaria. Con el eslogan: “Unión de los Oprimidos contra los Opresores”, se abrió camino con tenacidad y conciencia revolucionaria.

En las provincias de Mariquita y Neiva, el levantamiento fue orientado por igual contra los hacendados criollos, españoles y las autoridades realistas. Los dueños de las grandes haciendas tuvieron que buscar refugio  en las poblaciones más seguras, porque el alzamiento de sus trabajadores negros, indios, mestizos y blancos pobres se llevó a cabo con fuerza revolucionaria.

En los centros urbanos hubo también fuertes enfrentamientos, sin que los levantados pudieran hacerse al dominio de los mismos, como ocurrió en la provincia de Socorro. José Antonio Galán, pasa por Guaduas el cuatro de junio, al mando de doscientos o trescientos hombres; llega a Mariquita el 16 de junio con cuatrocientos soldados armados con picas, espadas, lanzas, machetes y unas cuantas armas de fuego. Allí se enteró de las capitulaciones de Zipaquirá. Indignado decide continuar con la rebelión porque la considera justa. El 18 del mismo mes y año, se toma la hacienda de “Malpaso”, luego la hacienda cacaotera llamada “San Juan de la Vega”, territorio de Cundinamarca.

El 20 de julio de 1781, sale airoso Galán de una emboscada tendida por la Real Audiencia; el 26 de julio, Galán inicia su retirada de la hoya de la Magdalena al enterarse por intermedio de espía comunero que ha llegado a la Villa de Honda las tropas realistas; llega a Zipaquirá el tres de agosto, lanzando fuertes críticas al corregidor Carlos de Burgos; en la primera quincena de de agosto, arriba a Chiquinquirá, encontrándose con el dueño de la hacienda de “San Juan de la Vega”. El hacendado trató de azotarlo, mientras lo insultaba calificándolo de perro y ladrón.

Espere la segunda parte

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