Posteado por: nelsonlombana | agosto 16, 2011

Fidel Castro por primera vez en Colombia

Fidel Castro (izquierda) en Colombia cuando el "Bogotazo"

Por Nelson Lombana Silva.- PacoCol

Leyendo la mágica obra de Arturo Alape[i], vuelve a la memoria la presencia del comandante Fidel Castro Ruz por primera vez en Colombia. Con su prodigiosa memoria que Alape califica de “maravillosa máquina”, Fidel relata los aciagos hechos del 9 de abril de 1.948, cuando la CIA asesinaba al líder popular Jorge Eliécer Gaitán Ayala.  

La singular odisea del comandante Fidel, entonces estudiante, despierta interés en el pueblo que sueña y lucha por una segunda y definitiva independencia. A su vez, indignación entre la burguesía que busca por todos los medios que el pueblo no acuda a la memoria y todo quede perdido en la vulgar historiografía burguesa, hecha más para esconder que para clarificar como dice Gabriel García Márquez.

Con gran razón dice Eduardo Galeano: “La historia oficial desprecia lo que ignora, ignora lo que teme. Es una historia que refleja el miedo de los que mandan”. [ii] Es por eso que nunca nos presenta la historia de los vencidos, sino de los vencedores.

Ante esta cruda realidad, el maestro Galeano llama a recuperar la capacidad de asombro, a sentir de verdad el dolor ajeno y asumir una posición consecuente, diáfana y revolucionaria. Señala sin ambages: “Uno debe recuperar la capacidad de asombro de un niño, pero con la capacidad de indignación que puede aportar la experiencia. O sea, como llegando a la pureza, pero sin ninguna inocencia”. [iii]

A pesar de su juventud Fidel muestra su preocupación por la situación política del pueblo latinoamericano e insular; no se queda en la simple contemplación sino que actúa y rápidamente gana liderazgo oceánico. En 1947, arde en sus venas la inconformidad contra el régimen capitalista y sobre todo la presencia imperial de los Estados Unidos en estos pueblos. Hay cosas que no lo dejan dormir tranquilo. Por ejemplo, “la democracia en Santo Domingo, la lucha contra Trujillo; la independencia de Puerto Rico; la devolución del canal de Panamá; la desaparición de las colonias que subsistían en América Latina”[iv].

Estados Unidos organizó la conferencia continental dando origen a la Organización de los Estados Americanos, OEA, en Bogotá, una organización de los gringos para fortalecer su presencia imperial en los pueblos dominados y  humillados por su nefasto poder. A Fidel se le ocurre organizar un congreso estudiantil, con el objeto de unificar la lucha estudiantil contra el imperialismo yanqui y las burguesías nacionales. “La idea de la organización del congreso – dice – fue mía y de esta forma yo empiezo a hacer contactos con los estudiantes panameños, que por aquel tiempo tenían una posición muy activa en la lucha por la devolución del canal, también con los venezolanos; yo conocía la posición y los intereses de los distintos países”. [v]

Viaja a la hermana república bolivariana de Venezuela entrevistándose con estudiantes y el presidente Rómulo Gallego y de allí pasa a Colombia, donde hace contacto especialmente con los estudiantes de la universidad Nacional. Los estudiantes le hablan de Gaitán y Fidel se reúne con el líder liberal, quien acoge la propuesta juvenil con entusiasmo y se compromete a clausurar el evento con un acto de masas. Quedaron que se reunirían el 9 de abril a las 2:15 o 2:30 de la tarde para coordinar algunos detalles.

Cuando el comandante Fidel se dispone a trasladarse a la oficina del doctor Gaitán y va por la carrera séptima, el estallido telúrico del asesinato se siente fuerte. Las muchedumbres despavoridas van en todas direcciones gritando: ¡Mataron a Gaitán! ¡Mataron a Gaitán! ¡Mataron a Gaitán! El caos se toma la capital de la república. ¿Qué actitud asumió el joven estudiante cubano?

Dice: “Veo gente rompiendo vidrieras y rompiendo cosas. Ya eso empieza a preocuparme, porque a todo esto ya en esa época tenía ideas muy claras y muy precisas de lo que es una revolución, qué cosas deben pasar en una revolución y qué cosas no deben pasar”.[vi]

Comprende Fidel que aquello no era una revolución, porque no había organización, ni estructura política, ni plan, ni quien orientara el estallido espontáneo y violento. A pesar de eso, se suma y se encamina hacia la división de policía en busca de armas y orientación. “Yo me incorporo en las primeras filas de esa multitud y voy para la división de policía. Veo que hay una revolución andando y decido sumarme como un hombre más, uno más. Yo, desde luego, no tenía ninguna duda que el pueblo estaba oprimido, que el pueblo que se estaba levantando tenía razón, que la muerte de Gaitán era un gran crimen y adopto partido”, señala.[vii]

En medio de la horrenda tempestad Fidel se pregunta si debía quedarse participando de la revuelta y por qué, teniendo en cuenta la anarquía reinante y su condición de estudiante cubano. Decide quedarse, haciendo una profunda y emocionante reflexión de un verdadero revolucionario:

“Era fácil entregarle el fusil a alguno de los que estaban desarmados. Yo en ese momento tengo un pensamiento internacionalista y me pongo a razonar y digo: “Bueno el pueblo aquí es igual que el pueblo de Cuba, el pueblo es el mismo en todas partes, este es un pueblo oprimido, un pueblo explotado”. Yo tenía que persuadirme a mí mismo, y digo: “Le han asesinado al dirigente principal, esta sublevación es absolutamente justa, yo voy a morir aquí, pero me quedo”. Tomé la decisión sabiendo que aquello era un disparate militar, que aquella gente estaba perdida, que yo estaba solo, que no era el pueblo cubano, que era el pueblo colombiano y razoné que los pueblos eran iguales en todas partes, que su causa era justa y que mi deber era quedarme y me quedé, toda la noche esperando el ataque hasta el amanecer”.[viii]

Al amanecer del 11, comienza a circular con fuerza el rumor de que había un acuerdo entre el gobierno y la oposición. Fidel entrega su fusil y un sable. Sin embargo, cree que aquello es una traición, porque se asesina a los verdaderos revolucionarios que intentaron transformar la revuelta en un hecho político profundo. Indica: “En mi opinión el arreglo que se hizo no fue sobre bases justas o de garantías a la gente, sino realmente lo que ocurrió fue que después que se hizo un arreglo, después que se depusieron las armas, empezaron a cazar a los revolucionarios por toda la ciudad”. [ix]

Al regresar a su patria, la delegación cubana liderada por Fidel, llevaba la literatura, la oración por la paz y documentos que había recibido directamente del caudillo popular inmolado.

¿Qué fue lo que más le impresionó a Fidel de aquella singular odisea? Con sus propias palabras, señala: “El pueblo mostró una extraordinaria valentía. ¿Qué me impresiona? Me impresionó el fenómeno de cómo puede estallar un pueblo oprimido. Segundo, me impresionó mucho la valentía y el heroísmo del pueblo colombiano, porque lo vi ese día. Aunque junto a esto, junto al extraordinario heroísmo del pueblo colombiano, te puedo decir que no había organización, que no había educación política; más que conciencia política había espíritu de rebeldía, pero no educación política, y había falta de dirección”. [x]

Hay una afirmación del comandante Fidel muy importante y es que todo el mundo no se dedicó al saqueo y el pillaje, como se suele decir tradicionalmente. “En Bogotá, una gran parte del pueblo se dedicó al combate, los sectores humildes, los trabajadores, los estudiantes y casi todo el mundo y una parte del pueblo humilde, se dedicó al saqueo. No fue todo el pueblo humilde el que se dedicó al saqueo. Una gran parte del pueblo humilde se dedicó al combate y una parte del pueblo humilde se dedicó al saqueo, esa es la verdad. Eso desde luego es negativo porque los oligarcas, los partidarios del orden social, los que pretenden presentar al pueblo como un monstruo anárquico y desordenado, le sacaron mucho partido a esa situación”. [xi]

Por supuesto, que el acuerdo para calmar los ánimos se hizo por las alturas y la sangre preciosa de Gaitán se negoció por burocracia. Al otro día del siniestro, Darío Echandía departía una apetitosa copa en Palacio con el presidente Mariano Ospina Pérez. Con razón sobrada dice Fidel:

“El pueblo fue traicionado, porque dijeron, ha habido un arreglo, una tregua, se suponía que significaba un cambio de la situación, el cese del derramamiento de sangre, garantías para todo el mundo. Pero no se me podrá olvidar jamás, cómo después que se hace el arreglo, se hace la tregua, se entregan las armas, decenas de revolucionarios fueron cazados literalmente en la ciudad. Yo te digo que esos eran héroes. ¡Qué tipos tan valientes aquellos que se quedaron como francotiradores! Allí combatiendo solos, sin saber nada, sin información, luchando”.

¡Qué papel tan brillante y consecuente jugó el entonces estudiante cubano en Colombia, qué ejemplo de internacionalismo y solidaridad de clase y qué pasta de revolucionario que desde ya mostraba a lo largo y ancho del continente y de su patria, Fidel Castro Ruz! Su paso por Colombia dejó su huella imborrable. Su ejemplo, una fuerza formidable que arrastra hacia la victoria, hacia la segunda y definitiva liberación e independencia.

En la foto:- Fidel Castro (izquierda) en Colombia cuando el “Bogotazo”.-  Internet

Ibagué, agosto 16 de 2.011

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