Posteado por: nelsonlombana | octubre 19, 2011

Alcaldía de Anzoátegui, Tolima, será ganada por estrecho margen

Alcaldía de Anzoátegui, Tolima

Por Nelson Lombana Silva.-PacoCol

El escándalo radial de que correría sangre en este municipio si no dejaba la registraduría votar a los que siempre han votado, me impresionó sobre manera por varias razones: Anzoátegui es mi patria chica que llevo en mi corazón y lucho por su desarrollo sobre todo por hacer de los 16.000 habitantes personas críticas, analíticas y consecuentes con su realidad concreta. Segundo, porque no concibo que en pleno siglo XXI se esté tomando un simple debate electoral en campo de batalla donde deba correr sangre humilde, campesina e inocente por el elemental hecho de elegir un alcalde municipal. Tercero, porque los tres candidatos pertenecen prácticamente al mismo partido y al mismo sector de derecha, lo que significa que gane quien gane todo seguirá igual. Cuarto, porque una vez sucedan las elecciones el 30 de octubre, los campesinos deberán seguir transitando por la misma calle, por los mismos caminos y con sus mismas preocupaciones, expectativas y frustraciones.

En consecuencia, no hay razones de peso para polarizar los habitantes de esta localidad en esos términos dramáticos y perentorios. Los electores deben comprender que las justas electorales son oportunidades para escuchar propuestas, iniciativas y estilos de gobernar y no para sembrar odios y viejos sectarismos mandados a recoger hace mucho rato con un costo humano exageradamente alto. Hay que hacer política con una sonrisa a flor de piel y no con rabia, mentira, calumnia e infamia. Hay que hacer política con altura.

El 15 de octubre, visité la comarca y durante todo el día recorrí las calles para dialogar con mis paisanos, compartir la propuesta novedosa que encarna el Polo Democrático Alternativo, único partido de oposición al modelo neoliberal y al gobierno santista de la “unidad nacional” y de paso solicitar el apoyo para llegar a la asamblea del Tolima, marcado en el tarjetón Polo con el número 53.

Estuve en los tres directorios políticos de los candidatos a la alcaldía, tomé un tinto y dialogué con ellos en el marco de la fraternidad y el compromiso por evitar derramamiento de sangre como sucedió en estos días en el municipio de San Antonio, donde dos labriegos se liaron en pelea por “política”, claro, sería más correcto decir, por “politiquería”.

Echeverry Enciso, es una candidata joven, simpática y despierta. Al calor del sabroso tinto fijamos nuestra posición y recomendamos prudencia y compromiso social. “Cada palabra, expresión o gesto en estos momentos debe ser repensado”, dije.

En medio del bullicio de un día de mercado en Anzoátegui, saludé a Alfredo García, quien fue muy efusivo y receptivo en el saludo y en el diálogo. Se apresuró a ofrecernos un tinto, que recibimos con sumo agrado y complacencia. Allí, también hicimos énfasis en el debate electoral y en el papel del líder de orientar, educar, calmar y no enrarecer el ambiente. “Los líderes son para orientar correctamente a sus masas”, le dije.

También llegamos a la sede de Luis Fernando Ariza. Allí, lo encontramos apretujado en una silla pequeña atendiendo a sus seguidores. En medio de esa maraña de manos y voces, pudimos estrechar la mano y hablar brevemente de paz y de compromiso social. No pudimos hacer un diálogo más amplio y fluido por sus ocupaciones, pero nuestra presencia era para llamar a la paz y a desarrollar un debate limpio, sin odios y sectarismos. “Todos tenemos responsabilidad con la paz y la armonía en la comarca”, comenté con uno de los asistentes en esta sede.

Lo curioso, y sin habérmelo propuesto, terminé haciendo una especie de encuesta entre los campesinos de la localidad. Hice un recorrido de ida y vuelta del palacio municipal al hospital local “San Juan de Dios”, al pedirle el voto para la asamblea, inmediatamente me pedían que dijera a quien de los alcaldes estaba respaldando. Mi respuesta siempre fue la misma: “Usted que está acá y sabe la movida me podría orientar”. De esas respuestas francas y claras, pude establecer que la alcaldía estaría básicamente entre Alfredo García y Luis Fernando Ariza y la diferencia sería muy poca, prácticamente sería un empate técnico.

Hay prácticamente igualdad en la publicidad, igualdad en la presentación de sus puntos de vista e igualdad en el respaldo popular. Resulta complicado definir un candidato ganador como sucede en otros municipios que hemos recorrido, donde ya prácticamente es un hecho su elección. En esas circunstancias particulares la tensión es alta y es ahí donde uno solicita a los candidatos tino, prudencia, responsabilidad y compromiso social para evitar cualquier brote de violencia y por el contrario, que el debate sea limpio, transparente y entusiasta. Esperamos que el 30 de octubre sea una auténtica fiesta popular y democrática donde la gente vote por convicción y no por el ansia de un sancocho, un dinero o una promesa falsa. Lo decimos de todo corazón, porque el fundamento concreto del Polo Democrático Alternativo es la paz.

Ibagué, octubre 19 de 2011

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