Posteado por: nelsonlombana | febrero 22, 2012

Agoniza el camarada Gregorio Barbosa en Ibagué, Tolima

PCC Tolima

Por Nelson Lombana Silva.- PaCoCol

El camarada Gregorio Barbosa es un veterano comunista de la vieja guardia, que trasegó los caminos del llano y la cordillera del Tolima con donaire, aún después de ser documentado, llevando las ideas comunistas e impulsando la organización y la dinámica del Partido Comunista de Colombia.

Cuando apenas me asomaba al umbral de la lucha revolucionaria lo conocí un sábado de mercado en Anzoátegui. Yo iba con mi hermano Gustavo a escuchar la conferencia del camarada Serpa. No agotó el camarada Barbosa elogios para mí por estar presente. “¡Qué bueno que la juventud se meta a la lucha revolucionaria!”, me dijo con sinceridad. Todavía recuerdo el brillo de sus ojos. El entusiasmo desbordante. La sonrisa alegre y franca. Sus férreas convicciones ideológicas y políticas.

Al presentar su informe, dijo que se había recorrido durante esa semana las veredas de Monte Grande, correspondiente al municipio de Alvarado y Malabar en Venadillo, coordinando las actividades de cara al debate electoral. Se lamentó de la crisis económica que impedía una mejor movilización por la región y también los achaques de salud. Sin embargo, insistió en que la lucha de los campesinos era esa y no se podía aflojar.

Para entonces ya su cabello era completamente blanco. Sus movimientos ágiles, llenos de vida y entusiasmo con la causa de los pueblos. Con él comencé a tener contacto con el semanario VOZ La verdad del pueblo. Era un entusiasta vendedor. “VOZ, me dijo, es el mejor maestro para el proletariado. Allí sí está la verdad de los campesinos, de los obreros”.

Más recientemente lo encontré en Venadillo, antes en los plenos y conferencias regionales, marchando al festival nacional de VOZ en Bogotá y participando de las movilizaciones nacionales. Era un camarada activo y consecuente. Honesto, leal y afable, son algunas de las características del compañero Gregorio Barbosa que hoy lucha contra la muerte en un centro asistencial de la ciudad de Ibagué, Tolima.

Me permitieron acompañarlo durante 30 minutos, después de hacer malabarismos para que me dejaran entrar a su cama ubicada en el quinto piso de esa clínica e identificada con el número 507.  De pie permanecí observándolo en silencio, impotente y con un nudo en la garganta. Un auxiliador me dijo que me quitara el reloj, una auxiliar me dijo que en la próxima dejara la mochila que llevaba en mis espaldas en la recepción. No tuve valor para fotografiarlo. Conectado a múltiples aparatos, aparentemente dormía plácidamente.

Recorrí el cuarto centímetro a centímetro con mi mirada triste, encontrando estos datos en un extremo de la cama: “Paciente: Gregorio Barbosa; Documento de identidad: 2.392.331; Peso: 70 Kg; Edad: 74 años; Ingresó: 15 – 02 – 2012; Procedencia: Hospital Santa Bárbara, Venadillo, Tolima; Prestadora de salud: Café Salud”.

–         ¿Quién es el médico de turno?, pregunté a un auxiliar.
–         Él, me dijo, señalando a un joven de rostro circunspecto que no quitaba la mirada del computador por nada del mundo.
–         Doctor, buenos días: Soy amigo del compañero Gregorio Barbosa y periodista a la vez, me gustaría hacer una nota, ¿Quién me podría dar información?
–         Debe saber usted que a la familia es a la única que se le suministra información y el único autorizado es el especialista el cual se encuentra muy ocupado ahora, me dijo sin quitar la mirada de la pantalla del computador donde escribía aceleradamente.
–         Dispense, doctor: ¿Me podría dar una pista sobre su salud?, Me preocupa mucho, somos muy buenos amigos.
–         La salud de don Gregorio Barbosa es bastante complicada.
–         ¿Tiene cáncer? Interrogué melancólico, por entre los dientes.
–         Sufre del corazón, dijo, tiene una fuerte afectación en el corazón, muy complicada es su situación, agregó el joven médico sin quitar su mirada de la pantalla.

Regresé a la cama del paciente y permanecí allí hasta la hora señalada. Es de 11:00 a 12:00 por la mañana y por la tarde de 4: 000 a 5:00. No encontré familiar alguno, durante los 30 minutos que permanecí allí. Sintiendo un vacío, el dolor que produce la enfermedad en un ser humano y más que eso hermano de clase e ideas me marché por el mismo sitio por donde entré. Si hay milagros, éstos salvarán al camarada Gregorio Barbosa. Salud.

Ibagué, febrero 21 de 2012

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: