Posteado por: nelsonlombana | febrero 25, 2012

Moral revolucionaria, el gran reto del siglo XXI

Frei Betto es teólogo brasileño

Por Nelson Lombana Silva .- PaCoCol

(Ibagué, febrero 24 de 2012) Frei Betto es teólogo brasileño de la liberación que a diario aporta a la lucha revolucionaria desde su orilla creyente con conciencia de clase y profunda honradez que implica hacer coincidir lo que se dice con lo que se hace. En el texto “La mosca azul reflexión sobre el poder en Brasil”, hace reflexiones profundas de carácter ético, recorriendo con espíritu crítico y analítico la historia del partido de los trabajadores, PT, con fundamento en el gobierno de Lula Da Silva.

Durante más de cuarenta años en la izquierda le da la suficiente autoridad moral y política para opinar y discernir el gobierno Lula en relación con los postulados del Partido de los Trabajadores, con la autoridad suprema de no dejarse embriagar de burocracia, pues, una vez se da cuenta del distanciamiento del pensamiento del Partido, del cual Frei Betto, fue cofundador, de las acciones del compañero Lula, se retira del gobierno y asume una posición digna, crítica constructiva.

Su consecuencia y firmeza ideológica desde la iglesia de la liberación de un hombre nacido en las entrañas obreras como Frei Betto, da luces para buscar la caracterización del revolucionario en el siglo XXI, momento crítico por cuanto el capitalismo en su ocaso, profundiza el reinado de los antivalores. Vivimos la era de oro de la mentira, la doble moral, la infamia, la traición, el facilismo, la desideologización,  la debilidad ideológica, el oportunismo, el burocratismo, la socialdemocracia o social bacanería, el culto a la muerte, a la violencia y el terrorismo de Estado.

Pero también vivimos una maravillosa época de resistencia con características bien particulares en un momento en donde los grandes metarrelatos o paradigmas han hecho crisis, algunos quizás se han agotado, otros limitados y otros sencillamente merecen ser ubicados en la realidad temporal del momento. En ese mundo de eterna efervescencia, de grandes desafíos y retos, Frei Betto piensa sobre los valores éticos desde la acción revolucionaria, en el entendido que estamos construyendo una nueva sociedad, una sociedad Socialista. Bien se podría decir de entrada: Recuperar la capacidad de asombro y volver a sentir de verdad el dolor del pueblo sumergido en el más salvaje empobrecimiento, en el marco de la teoría pero también de la práctica.

Frei Betto, señala: “¿Cómo proclamar el éxito del capitalismo si 4 mil millones de seres humanos sobreviven por debajo de la pobreza?”.[i] Este profundo y pensado interrogante debe poner a las izquierdas a repensar su accionar en el terreno de la lucha de clases, desde la realidad propia del continente latinoamericano. Frei destaca el papel singular de José Carlos Mariátegui y señala que su mérito fue “latinoamericanizar” el marxismo.

Insiste en la utopía del Socialismo, construido desde la base y con la base. Señala: “El Socialismo no merece ser proyectado como un capitalismo sin capitalistas”.[ii] Es decir, la lucha es por el Socialismo y no una simple caricatura.

Características del militante

La moral revolucionaria para Frei Betto es lo más importante en el militante: “Un militante de izquierda puede perderlo todo: La libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Cuando se desmoraliza, desacredita la causa que defiende y encarna. Le presta un servicio inestimable a la derecha”. [iii]

Agrega con énfasis: “Un militante de izquierda jamás negocia el derecho de los pobres y sabe aprender con ellos. Defiende siempre al oprimido, aunque aparentemente no tenga la razón”.[iv]

El militante está expuesto a un sinnúmero de errores y obstáculos que debe luchar constantemente por superar combinando adecuadamente la teoría con la práctica, con la ética y moral revolucionaria. Señala: “La teoría sin práctica es un embuste”. [v] Indica: “El militante de izquierda es vulnerable a los errores. Yerra movido por la presunción, la arrogancia, la ambición desmedida. Yerra por falta de contacto directo con quienes son la razón de ser de su causa: Los pobres. Yerra cuando se deja contaminar por el virus socialdemócrata, cuyo principal síntoma es usar métodos de derecha para, supuestamente, obtener conquistas de izquierda, y, en caso de conflicto, descontentar a los pequeños para no quedar con los grandes”. [vi]

Frei Betto, varias veces galardonado, se pregunta: “¿Qué es ser militante de izquierda? Es mantener viva la indignación y comprometerse con la búsqueda de cambios que hagan cesar la marginación  y la exclusión. Según criterio de Norberto Bobbio, no aceptar jamás la desigualdad social como si fuera tan natural como el día y la noche que es lo que hace la derecha…nadie elige ser pobre”.[vii]

Clases de militantes antes de caer el Muro de Berlín

Antes de la terrible desintegración de la Unión Soviética y la caída del famoso Muro de Berlín, en el Socialismo europeo habían tres clases de militantes, según el fraile dominico y autor de 53 libros: 1. Los Pelegos; 2. Los Ideológicos y 3. Los Orgánicos.

Los Pelegos: Eran los que se habían acostumbrado al Socialismo con el mismo espíritu oportunista con que se adaptarían más tarde al capitalismo. Lo que les interesaba era mamar de la teta del Estado. Hacían del partido único un trampolín para sus ambiciones personales. Eran izquierdistas fisiológicos, sin ninguna convicción subjetiva acerca de las tesis que defendían  de dientes para afuera.

Los Ideológicos: Se sabían al dedillo la cartilla marxista, citaban de memoria extensas bibliografías, adoraban las interminables reuniones, les rendían culto a sus jefes en el poder, pero no le demostraban amor al pueblo. Trataban a los subalternos  con la misma soberbia que los burgueses de las obras de Gorki y jamás estrechaban relaciones con los sectores más pobres de la población.

Los Orgánicos: Se mantenían permanentemente sintonizados con el movimiento popular, contribuían a fortalecer las organizaciones  de la sociedad civil. Solo los orgánicos sobrevivieron en la izquierda de los países ex socialistas. En Brasil, solo ellos no se dejaron abatir por el derrumbe del Socialismo en el Este europeo, como si el Muro les hubiera caído sobre las cabezas”. [viii]

Ahora que los comunistas colombianos nos preparamos para el XXI congreso nacional, en medio de las vicisitudes de un régimen neoliberal y criminal de la llamada “unidad nacional”, bueno resulta traer estos temas a colación, nos permitirá como mirarnos al espejo con la esperanza de fortalecer los aciertos y corregir los errores. Pensamos que una virtud que debe brillar en los comunistas es precisamente lo relacionado con la moral revolucionaria y la ética, a través de ellas podemos dimensionar la solidaridad, la de coincidir lo que se dice con lo que se hace y fortalecer la resistencia en todas las formas y manifestaciones posibles. Ser honrados y comprometidos siempre con el pueblo.

[i] BETTO, Frei. La mosca azul reflexión sobre el poder en Brasil. Ocean sur una editorial latinoamericana. 2011. Página consultada 106.
[ii] Ibíd. Página consultada 108.
[iii] Ibíd. Página consultada 106.
[iv] Ibíd. Página consultada 107.
[v] Ibíd. Página consultada 105.
[vi] Ibíd. Página consultada 105.
[vii] Ibíd. Página consultada 104.
[viii] Ibíd. Página consultada 104.

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