Posteado por: nelsonlombana | abril 9, 2012

En Medellín, Antioquia: ¡Paga o se muere!

Por Nelson Lombana Silva.- PaCoCol

(Ibagué, abril 6 de 2012) Medellín, la ciudad de la montaña o de la eterna primavera, con cerca de 2.443.000 habitantes se encuentra a merced de las mafias del narcotráfico y del paramilitarismo. El fantasma de “don Berna” está presente en todos los barrios sin que las autoridades eclesiásticas, militares y civiles actúen y se pongan a favor del pueblo humilde y desamparado. El pueblo está a merced del poder criminal de la mafia, la cual se mueve como Pedro por su casa sin la menor resistencia, por el contrario, al parecer con la complacencia de altos dirigentes y militares de la hermosa geografía colombiana.

Hasta el más humilde debe pagar cumplidamente la “vacuna” de lo contrario se expone a un balazo y la muerte segura. La vendedora de arepas, el vendedor de tintos, la tienda, el lustrabotas, el voceador de prensa, la vendedora de flores, la prostituta por ejercer su “profesión”,  el bar, el taxista, el almacenista, etc. Todo el mundo debe pagar cumplidamente.

Todo parece indicar que el pacto entre la legalidad – ilegalidad suscrito por el gobernador Sergio Fajardo  y el alcalde de la ciudad Aníbal Gaviria con don Berna es una realidad y se viene cumpliendo al pie de la letra. Pacto de convivencia y respeto por las propias dinámicas. Ahora sí entiende el pueblo por qué la alta votación para estos personajes en las últimas elecciones.

Hace cuatro años, aproximadamente, don Berna paralizó Medellín. Motorizados llegaron a la terminal de transporte y a los despachos de vehículos para los barrios con la orden perentoria de no mover un solo carro. “Hacia las cuatro de la tarde no había un solo bus ni un taxi para que lo llevara a uno al barrio más cercano siquiera”, señala habitante de esta ciudad.

Desde finales del año pasado y lo que va del presente, se vienen presentando asesinatos de menores en forma alarmante. Todos los días, al parecer, están enterrando infantes en la iglesia “Jesús Nazareno”. Son los denominados “carritos”. Niños y niñas de once años en adelante, que por el ansia de conseguir un centavo para el recreo, se comprometen a transportar armas y alucinógenos, una vez los utilizan en varias oportunidades, los asesinan porque considera la mafia que saben demasiado.

“Vi cómo la mafia cobraba el impuesto. Una vez, pasaba justo por la universidad Luis Amigó y presencié como el tipo de la moto bajó y le cobró a un taxista que iba delante de nosotros, al final del año pasado”, relata la habitante de esta ciudad.

Es vox populi en esta ciudad que las escaleras eléctricas antes de ser inauguradas ya estaban gravadas con estos ilegales impuestos. Ninguna autoridad recibe denuncio a nombre del paramilitarismo, porque según ella, no existe, es cosa del pasado, a duras penas reciben a nombre de las bacrim.

En síntesis, la realidad económica actual en “Medallo” o Medellín, Antioquia, es controlada por don Berna, quien ha destacado a alias “Valenciano” y alias “Sebastián”, al parecer con el aval de la policía y del ejército nacional, bajo el pacto legalidad – ilegalidad de los gobernantes.

La situación de esta hermosa ciudad es deprimente, desesperante y la respuesta de las autoridades nula, más complaciente con la mafia que con el pueblo. Mientras tanto se insiste que el paramilitarismo es cosa del pasado. Infamia de infamias, indudablemente.

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