Posteado por: nelsonlombana | abril 14, 2012

Qué es y por qué lucha el Polo Democrático Alternativo

Segunda entrega

Por Nelson Lombana Silva.- PaCoCol

1.- Historia de la Humanidad

Para conocer con certeza el origen y el desarrollo de la humanidad hay que acudir a la ciencia. No hay otro camino. Mediante ella se puede perfectamente dimensionar la realidad antropológica del ser humano, entender los fenómenos y direccionar los procesos sociales, políticos, económicos, culturales  y ambientales. Saber con claridad y seguridad en dónde estamos, cómo estamos, por qué estamos y hacia dónde vamos. Todo ello, porque no somos producto de la casualidad y ni prodigio divino, somos producto de la causalidad de la evolución.

El hombre, desde la perspectiva biológica, es considerado el animal altamente desarrollado, que se diferencia de los demás por la conciencia y el lenguaje articulado. Mientras la conducta del animal  está determinada por el instinto al reaccionar a su medio circundante, la conducta del hombre está directamente determinada por el pensamiento, por los sentimientos, por la voluntad, por el grado en que se conocen las leyes de la naturaleza y de la sociedad, por la profundidad del conocimiento científico del hombre mismo. Todo es natural, nada hay sobrenatural.

Sin embargo, la verdadera diferencia entre el hombre y los demás animales está determinada porque éste tiene la capacidad de producir instrumentos de trabajo con el propósito de actuar sobre la naturaleza y transformarla. Es decir, el animal se adapta a las condiciones naturales, en cambio el hombre, mediante la producción, adapta así mismo la naturaleza. El hombre no puede vivir solo. Necesita de otros hombres, para lo cual se establece lo que podría denominarse relaciones sociales, las cuales son reguladas básicamente por la política. “La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”, afirma el maestro del proletariado, Carlos Marx[i]

Como se puede observar, el hombre es materia y conciencia, que tiene su origen en la evolución permanente de la materia, la cual se encuentra en continuo movimiento. Nada, absolutamente nada, está dado de una vez y para siempre. Se podría decir entonces que el ser humano se mueve entre el materialismo y el idealismo. ¿Cómo resolver acertadamente estos conceptos con criterio científico? Hay que acudir a la ciencia, en este caso a la filosofía.

Una simple mirada a nuestro alrededor con un mínimo de análisis crítico nos permite deducir que todos los objetos y fenómenos son materiales o ideales, entendiendo por fenómeno material todo cuanto existe objetivamente, todo cuanto existe fuera de la conciencia del hombre e independientemente de él. Por ejemplo, la tierra, los astros, los árboles, el libro, el balón de fútbol, el carro, etc. Lo que existe en la conciencia del hombre constituye el dominio de su actividad psíquica, se refiere a la esfera de lo ideal, de lo espiritual. Verbi gracia, el pensamiento, las emociones, los sentimientos, etc.

La pregunta elemental, dice V. Afanasiev es: “¿Qué conexión existe entre lo material y lo espiritual?”[ii] Como se resuelva el interrogante se podrá ubicar en el terreno materialista, (Científico) o idealista. Así de sencillo. No obstante, tener en cuenta qué es lo primario y la cognoscibilidad, (Conocimiento) del mundo.

¿Qué es lo primario, la materia o la conciencia? En segundo lugar, si el mundo es cognoscible, de si la razón humana es capaz de penetrar la naturaleza, sacar a la luz las leyes de su desarrollo. Dice Afanasiev: “Los filósofos que consideran que la materia es primaria y la conciencia secundaria, producto de la materia, se sitúan en el campo  del materialismo, (De la locución latina “Materialis”). A su modo de ver, la materia es eterna, jamás la ha creado nadie. Por lo que respecta a la conciencia, ésta es producto del desarrollo histórico de la materia, una propiedad de un cuerpo material extraordinariamente complejo: El Cerebro Humano”. [iii]

Luego, afirma: “Los filósofos que consideran que es primario el “espíritu”, la conciencia, se sitúan en el campo del idealismo. A juicio suyo, la conciencia ha existido antes que la materia y ha engendrado, ha traído a la vida a esta segunda, es la base primaria de todo lo existente. Las opiniones de los idealistas se dividieron en la cuestión  de qué conciencia “crea” el mundo. Los llamados idealistas subjetivos consideran que el mundo es creado por la conciencia de un individuo aislado, del sujeto. Los idealistas objetivos afirman que el mundo lo “crea” cierta conciencia objetiva, (Existe fuera del hombre). Las opiniones de los filósofos se dividieron también al resolver el segundo aspecto del problema fundamental de la filosofía. El mundo es cognoscible, afirman los materialistas. Los conocimientos del hombre sobre el mundo son fidedignos, su razón es capaz de penetrar en la naturaleza interna de las cosas, de conocer su esencia. Muchos idealistas niegan la existencia del mundo, (Agnósticos, del griego A = Sin  y Genosis = Conocimiento). Otros, aunque consideran que el mundo es cognoscible, tergiversan de hecho la esencia de la cognición. Afirman que el hombre no conoce el mundo objetivo, la naturaleza, sino sus propias ideas y sentimientos (Idealistas Subjetivos) o una “Idea” mística, el “espíritu universal” (Idealistas Objetivos)”[iv]

La familia

La unidad estructural de la humanidad es la familia. Es el núcleo por excelencia. El estudio de la historia de ésta comienza en 1.861 con el derecho materno de Bachofen. Él formula las siguientes tesis, según Federico Engels en su libro intitulado: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”:

1.       Primitivamente los seres humanos vivieron en promiscuidad  sexual, a la que Bachofen da, impropiamente, el nombre de heterismo;
2.      Tales relaciones excluyen toda la posibilidad de establecer con certeza la paternidad, por lo que la filiación sólo podía sentarse por la línea femenina, según el derecho materno; esto se dio entre todos los pueblos antiguos;
3.      A consecuencia de este hecho, las mujeres, como madres, como único progenitores conocidos de la joven generación, gozaban de un gran aprecio y respeto, que llegaba, según Bachofen, hasta el dominio femenino absoluto, (Ginecocracia);
4.      El paso a la monogamia en la que la mujer pertenece a un solo hombre, encerraba la transgresión de una antiquísima ley religiosa, (Es decir, del derecho inmemorial que los demás hombres tenían sobre aquella mujer), transgresión que debía ser castigada o cuya tolerancia se resarcía con la posesión de la mujer por otros durante determinado período. [v]

Para Bachofen el paso del “heterismo” a la monogamia y del derecho materno al paterno, se da fundamentalmente entre los griegos, a consecuencia del desarrollo de las concepciones religiosas, a consecuencia de la inclusión de nuevas “divinidades”, que representan ideas nuevas en el grupo de los dioses  tradicionales, encarnación de las viejas ideas. Es decir, según su criterio, poco a poco los viejos dioses  van saliendo relegados a un segundo plano por los “nuevos” con sus concepciones y caprichos.

Según su idealista concepción, no fue el desarrollo de las condiciones  reales de existencia de los hombres, sino el reflejo religioso de esas condiciones  en el cerebro de ellos, lo que determinó los cambios históricos  en la situación social recíproca del hombre y de la mujer. Bachofen cree que en las Erinias, en Apolo y Atenea, “divinidades” lograron el milagro de echar abajo el derecho materno y sustituirlo por el paterno. Es el más puro y diáfano misticismo, fruto de la creación humana.

Lo importante es que Bachofen abre la senda de la investigación sobre el tema ignoto de aquel estadio primitivo de la humanidad de la promiscuidad sexual que da paso a la monogamia. Es decir, probó que este uso o práctica no desapareció sin dejar huellas bajo la forma de la necesidad de la mujer entregarse por un período determinado a otros hombres, entrega que era el precio de su derecho al matrimonio único. La descendencia era tenía para entonces por línea femenina de madre a madre. Ese estudio de 1.861 fue toda una revolución para la época.

Poco tiempo transcurrió para que las tesis de Bachofen fueran confrontadas con fuerza y decisión. En 1.865, aparece J.F. MacLennan. Era el polo opuesto. En lugar de místico genial, era un árido jurisconsulto; en vez de exuberante fantasía era fluido alegato de clásico abogado. MacLennan encuentra al interior de muchos pueblos salvajes, bárbaros y hasta civilizados de los tiempos antiguos y modernos, una forma de matrimonio en que el novio solo o asistido por sus amigos, está obligado a arrebatar su futura esposa a sus padres en forma violenta, simulando un rapto.

Era el vestigio de una costumbre añeja, en la cual el hombre de una tribu adquiría a su mujer tomándola raptada de otra tribu. Tal fenómeno se presentaba cuando en su tribu escaseaba la mujer. Sin embargo, había ciertos personajes que estaban obligados a tomar la mujer solo de su propio grupo. En ese sentido, MacLennan habla de dos tipos de tribus: Exógamas y Endógamas, afirmando que hay una antítesis bien marcada entre estas tribus.

La tribu Exógama no puede tomar mujeres sino de otra tribu, fenómeno que dada la guerra permanente entre tribus, tan propia del estado salvaje, solo puede hacerse mediante el rapto. ¿De dónde proviene esta costumbre?  Se pregunta MacLennan. Nada tiene que ver con ella las ideas de consanguinidad y del incesto, nacidas mucho más tarde, afirma. Centra su explicación en la costumbre, muy de moda en su momento entre los salvajes de matar a las niñas enseguida que nacen. De esa práctica, la consecuencia son muchos hombres sin mujeres, siendo común tomar varios hombres una mujer. Es decir, practicar la poliandria. Así se sabía quién era la madre del niño pero no el papá. Es por eso que la ascendencia se tomaba por el lado de la madre, (Derecho Materno)

El aporte de MacLennan radica en haber indicado la difusión general y la gran importancia en lo que él llama Exogamia. Sin embargo, otros ya habían hablado del tema e incluso, MacLennan cita en sus trabajos esos aportes. Por ejemplo, Latham describió este fenómeno entre los Magares de la India y había dicho que estaba universalmente difundido y se encontraba en todas las partes del mundo. Pero, también Morgan había teorizado en 1847 al referirse a las Iroquesas. Otro acierto de MacLennan consiste en haber reconocido como primario el orden de descendencia con arreglo al derecho materno, aunque aquí se adelanta Bachofen, según lo confiesa más tarde el mismo MacLennan. Este estudioso, considerado en su momento en Inglaterra como la máxima autoridad en la historia de la familia, concebía solamente tres formas de matrimonio: La Poligamia, la Poliandria y la Monogamia.

Hechos nuevos hacen flaquear esta teoría. Hay otras formas de matrimonio. Varios hombres tenían en común varias mujeres. Lubbock en el libro “El origen de la civilización, 1870”, reconoce como hecho histórico el matrimonio por grupos. Un año después, Morgan se presenta con descubrimientos nuevos, tomando como referencia el estudio de los Iroqueses, Estados Unidos. Plantea las siguientes tesis:

1.       Que el sistema de parentesco indoamericano estaba igualmente en vigor en Asia y, bajo una forma un poco modificada, en muchas tribus de África y Australia;
2.      Que este sistema tenía su más completa explicación en una forma de matrimonio por grupos que se hallaba  en proceso de extinción en Hawai y en otras islas australianas;
3.      Que en estas mismas islas existía, junto a esa forma de matrimonio, un sistema de parentesco que solo podía explicarse mediante una forma, desaparecida hoy, de matrimonio por grupos más primitivos aún. [vi]

Morgan publica su investigación con el título: “Sistemas de consanguinidad y afinidad”, investigación que abre nuevas y amplias alamedas, pulveriza las tesis de MacLennan y posibilita el conocimiento sobre la familia como unidad estructural de la sociedad.

En 1.877, aparece el principal trabajo de Morgan. Un trabajo mucho más estructurado y científico que se convierte en fundamento para el camarada Federico Engels escribir su célebre obra: “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”. Esta obra llamada: “La Sociedad Antigua”.

En ella Morgan desarrolla con claridad meridiana lo que en 1871 era conjetura vaga de la Endogamia  y la Exogamia, llegando a la conclusión  que entre ellas no existía ninguna antítesis. Expresa Federico Engels: “La existencia de “tribus” Exógamas no está demostrada hasta ahora en ninguna parte. Pero, en la época en que aún dominaba el matrimonio por grupos – que según toda verisimilitud, ha existido en tiempos en todas partes -, la tribu se escindió en cierto número de grupos, de gens consanguíneas por línea materna, en el seno de las cuales  estaba rigurosamente prohibido el matrimonio, de tal suerte que los hombres de una gens, si bien es verdad  que podían tomar mujeres en la tribu, y las tomaban efectivamente en ella, venían obligados a tomarlas fuera de su propia gens. De este modo, la gens era estrictamente Exógama, la tribu que comprendía la totalidad de las gens era Endógama en la misma medida”. [vii]

Empero, Morgan fue mucho más allá en sus investigaciones. La gens de los indios americanos le sirvió para profundizar en sus investigaciones. En esa gens organizada según el derecho materno, halló de dónde salió la gens ulterior, con fundamento en el derecho paterno, es decir, la gens tal cual se encuentra en los pueblos civilizados de la antigüedad. El gen griego y romano que era hasta entonces un enigma para todos los hombres de ciencia, abrió el camino al estudio de la historia primitiva.

Sobre el tema dice Federico Engels: “El descubrimiento de la primitiva gens de derecho materno, como etapa anterior a la gens de derecho paterno de los pueblos civilizados, tiene para la historia primitiva la misma importancia que la teoría de la evolución de Darwin para la biología, y que la teoría de la plusvalía, enunciada por Marx, para la economía política”. [viii]

El argumento resulta elemental. Engels, lo resume así: “Este descubrimiento permitió a Morgan bosquejar por vez primera una historia de la familia, donde, por lo menos en líneas generales, quedaron asentados previamente, en cuanto lo permiten los datos actuales, los estudios clásicos de la evolución. Para todo el mundo está claro que con ello se inicia una nueva época en el estudio de la prehistoria. La gens de derecho materno es hoy  el eje alrededor del cual gira toda esta ciencia; desde su descubrimiento, se sabe en qué dirección encaminar las investigaciones y qué estudiar, así como de qué manera se debe agrupar los resultados obtenidos. Por eso se hacen en este terreno progresos mucho más rápidos que antes de aparecer el libro de Morgan”. [ix]

Momentos del desarrollo de la humanidad

Morgan fue el primero en introducir un orden preciso en la prehistoria de la humanidad. Su clasificación, constituye aporte fundamental al desarrollo de la ciencia y al conocimiento del ser humano. De los tres momentos principales: Salvajismo, Barbarie y Civilización, Morgan se ocupa de los dos primeros y apenas hace una introducción al tercero.

Afirma: “La habilidad en esa producción desempeña un papel decisivo en el grado de superioridad y de dominio del hombre sobre la naturaleza: El hombre, entre todos los seres, el único que ha logrado un dominio casi absoluto de la producción de alimentos. Todas las grandes épocas del progreso de la humanidad coinciden, de manera más o menos directa, con las épocas en que se extienden las fuentes de existencia”.

1.      Salvajismo: a) Estado Inferior: Infancia del género humano. Los hombres aún permanecían en los bosques tropicales, encaramados en las copas de los árboles para protegerse de las fieras salvajes. Tomaban de alimento los frutos, las nueces y las raíces. El principal progreso de esta época es la creación del lenguaje articulado. Era el tránsito del mono  en homo sapiens, durante millones y millones de años. Se da si se tiene en cuenta que el hombre procede del reino animal y es fruto de la evolución; b) Estadio Medio: Comienza con el empleo del pescado, (También se incluyen los crustáceos, los moluscos y otros animales acuáticos) como alimento y con el uso del fuego. Ambos fenómenos van juntos. Con este nuevo alimento los hombres se hicieron independientes del clima y de los lugares, porque siguiendo el curso de los ríos y las costas de los mares pudieron, aún en estado salvaje extenderse sobre la mayor parte de la tierra. Los toscos instrumentos de piedra sin pulir de la primitiva edad de piedra, conocido con el nombre de período Paleolítico, influye poderosamente en el proceso evolutivo. El fuego, que le permite tener acceso a nuevos alimentos cocidos en ceniza caliente o en hornos cavados en la tierra y también la caza, que con la invención de las primeras armas: La lanza y la maza, llegó a ser alimento suplementario ocasional. Nunca hubo pueblos exclusivamente cazadores; c) Estadio Superior: Comienza con la invención del arco y de la flecha, lo que hace el alimento de la caza un alimento regular y el cazar una ocupación normal y permanente. Es indudable: El arco y la flecha se convierten en instrumentos complejos, cuya invención supone larga experiencia acumulada y facultades mentales desarrolladas, tal como el conocimiento simultáneo de otros inventos. El uso de la piedra pulida, (Período Neolítico), que sumada al fuego y al hacha de piedra, da origen a la piragua formada de un solo tronco de árbol, las vigas y las tablas necesarias para construir vivienda. “El arco y la flecha fueron para el estadio salvaje lo que la espada de hierro para barbarie y el arma de fuego para la civilización: El arma decisiva”, afirma Federico Engels. [x]2.     La Barbarie: a) Estadio Superior: Empieza con la introducción de la alfarería. Al parecer nació de recubrir con arcilla las vasijas de cestería o de maderas para hacerlas  refractarias al fuego; se descubrió que la arcilla moldeada servía para el caso sin necesidad de la vasija interior. El rasgo característico de este período es la domesticación y cría de animales, lo mismo el cultivo de las plantas. Es característico la llama y el maíz en América en este período histórico; b) Estadio Medio: Este comienza con la domesticación de animales y en el Oeste, el cultivo de hortalizas por medio del riego y con el empleo de adobes (Ladrillos sacados al sol y de la piedra para la construcción). Se comienza por el Oeste, porque este estadio no fue superado por ninguna parte hasta la invasión de América por los avaros europeos en 1492. En el Este, el estadio medio de la barbarie comenzó con la domesticación de animales para el suministro de leche y carne, mientras que, al parecer, el cultivo de las plantas permaneció desconocido allí hasta muy avanzado este período; c) Estadio Superior: Comienza con la fundición del mineral de hierro, y pasa al estadio de la civilización con el invento de la escritura alfabética y su empleo para la notación literaria. Dice Engels: “Este estado, que, como hemos dicho, no ha existido de una manera independiente sino en el hemisferio oriental, supera a todos los anteriores juntos en cuanto a los progresos de la producción. A este estadio pertenecen los griegos de la época heroica, las tribus ítalas poco antes de la fundación de roma, los germanos de Tácito, los normandos del tiempo de los vikingos. Ante todo, encontramos aquí por primera vez el arado de hierro tirado por animales domésticos, lo que hace posible la roturación de la tierra en gran escala – la agricultura – y produce, en las condiciones de entonces, un aumento prácticamente casi ilimitado de los medios de existencia; en relación con esto, observamos también la tala de los bosques y su transformación  en tierras de labor y en praderas, cosa imposible en gran escala sin el hacha y la pala de hierro. Todo ello motivó un rápido aumento de la población, que se instala densamente en pequeñas áreas”. [xi]
Como se puede observar, el desarrollo de la humanidad es evidente e inexorable. Ha superado etapas y estadios de progreso en la dinámica permanente de la lucha perenne. Un desarrollo integral, porque no es solamente biológico, es también psicológico, político, social, económico, cultural y ambiental. En cada alteridad presupuestada la lucha es permanente, dialéctica. Es decir, desarrollo en espiral, pero siempre hacia adelante siguiendo las manecillas del reloj. Carlos Marx y Federico Engels, al escribir El Manifiesto Comunista en 1848, señalan con precisión: “La historia de todas las sociedades  hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases: hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: Opresores y Oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y en otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria  de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna. En las anteriores épocas históricas encontramos  casi por todas partes una completa diferenciación de la sociedad en diferentes estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la edad media, señores feudales, vasallos, maestros oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales. La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas. Nuestra época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: La Burguesía y el Proletariado. De los siervos de la edad media surgieron los vecinos libres de las primeras ciudades; de este estamento urbano salieron los primeros elementos de la burguesía”. [xii]

La desalmada invasión de América  y África por los avaros europeos fortaleció la burguesía, que iba en ascenso por supuesto a punta de expoliación, explotación e invasión. El comercio, puntal del capitalismo, terminó por hundir el feudalismo y desarrollar paulatinamente el capitalismo, convertido en la actualidad en imperialismo, expresado en multinacionales y transnacionales, en el marco del modelo neoliberal, como bien lo avizoró V. I. Lenin en su texto intitulado: “Imperialismo, fase superior del capitalismo”.

La burguesía es producto esencial del largo desarrollo, de una serie de cambios en  el modo de producción; se expresa en la sociedad de consumo, su masificación es una realidad latente. Cada etapa de su desarrollo está acompañada del progreso político. Claro, ha desarrollado un altísimo papel revolucionario. Donde quiera que haya conquistado el poder, ¿Qué ha pasado? Marx y Engels, responden: Donde quiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a “sus superiores naturales” las ha desgarrado sin piedad para no dejar subsistir  otro vínculo entre los hombres  que el frío interés, el cruel “pago al contado”. Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación  velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal. La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados. La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero. La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y con ello todas las relaciones sociales. La conservación del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constante distinguen la época burguesa de todas las anteriores. La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, subrayando una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros  o semibárbaros a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente a Occidente”. [xiii]

¿Semejante poder delirante de la burguesía la hace invencible? La respuesta es clara y concreta: No. Las razones son contundentes. Algunas:

1.       El desarrollo de la humanidad es inexorable, no se detiene, es constante en forma de espiral, es decir, con avances y retrocesos, pero siempre hacia adelante;
2.      La burguesía así como surgió de las entrañas del feudalismo, se desarrolló, le llegará su “muerte” para salir de sus entrañas una nueva sociedad, una sociedad socialista;
3.      La burguesía es una clase social inhumana que se fundamenta en el dinero, en el capital, actividad colectiva que ilegalmente se apodera de sus ganancias (Plusvalía) esa minoría. No es justo, ni humano esta realidad inherente a este sistema que bien es dado en llamar el sistema económico de la muerte. No es cierto que estemos condenados eternamente a esa división absurda entre ricos y pobres.

Sobre el particular, sostienen Marx y Engels en el mismo documento que venimos referenciando: “Las armas de que se sirvió la burguesía para derribar al feudalismo se vuelven ahora contra la propia burguesía. Pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: Los Obreros Modernos, los Proletarios. En la misma proporción  en que se desarrolla la burguesía, es decir, el capital, desarróllase también el Proletariado, la clase de los obreros modernos, que no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital. Estos obreros, obligados a venderse al detal, son una mercancía como cualquier otro artículo de comercio, sujeta, por tanto, a todas las vicisitudes de la competencia, a todas las fluctuaciones del mercado”. [xiv]

Dentro del capitalismo el uso de la máquina y la división del trabajo le quita todo atractivo de laborar al obrero. Éste se convierte en apéndice de la máquina, solo se le exige al trabajador las operaciones sencillas y monótonas, porque todo lo hace la máquina, la tecnología altamente desarrollada. “Cuanto más fastidioso resulta el trabajo, más bajan los salarios”, afirman Marx y Engels.

Destruir el sistema capitalista y construir el sistema socialista, son las tareas fundamentales del Proletariado, es la razón de existir la izquierda, la lucha revolucionaria, el Partido Comunista y por supuesto, el Polo Democrático Alternativo.

Como se pude deducir del desarrollo de la humanidad y el surgimiento de la burguesía, se puede concluir que la lucha revolucionaria no es estéril, porque está plenamente avalada por la ciencia, la historia y los descubrimientos asombrosos y permanentes en las diversas ramas del conocimiento.

El capitalismo es un sistema económico histórico. Es decir, surgió en un momento del desarrollo de la humanidad, pero de igual manera, un día será destruido para darle espacio al nuevo y rutilante sistema económico socialista. En ese tránsito estamos. Por eso resulta válido y necesario comprender y hacer parte de la lucha revolucionaria de los comunistas, de la lucha revolucionaria del Polo Democrático Alternativo.

Obreros, trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, hombres y mujeres, que solo tienen para medio subsistir su fuerza de trabajo y se ven precisados a venderla por cualquier centavo, no para existir sino para sobrevivir dramáticamente. Son ustedes los llamados a romper con la quietud, la indiferencia, el sectarismo y la sumisión. Son ustedes los llamados a levantar la bandera de la unidad, de la resistencia popular  y la acción para eliminar este régimen y construir el nuevo, sobre la base del desarrollo, la democracia y la justicia social. Cada uno, hombre y mujer consecuente, estamos llamados a romper con el analfabetismo político, el terrorismo de Estado y la alienación y enajenación de los medios masivos de comunicación, las religiones, el pensum académico y demás aparatos ideológicos del sistema capitalista.

[i] ROSENTAL – IUDIN. Diccionario filosófico. Edición los comuneros. Página consultada 222.
[ii] V. AFANASIEV.  Fundamento de filosofía. Ediciones los comuneros. Traducido del ruso por V. Uribes. Página consultada 6.
[iii] Ibíd. Página consultada 7.
[iv] Ibíd. Página consultada 7.
[v] ENGELS, Federico. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Ediciones Génesis. Bogotá. Página consultada 10.
[vi] Ibíd. Página consultada 17.
[vii] Ibíd. Página consultada 19.
[viii] Ibíd. Página consultada 19.
[ix] Ibíd. Página consultada 19.
[x] Ibíd. Página consultada 25.
[xi] Ibíd. Página consultada 29.
[xii] MARX, Carlos y ENGELS, Federico. Manifiesto del partido comunista. Homenaje a los 150 años. Página consultada 103.
[xiii] Ibíd. Página consultada 108.
[xiv]  Ibíd. Página consultada 111.

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