Posteado por: nelsonlombana | abril 17, 2012

Polo Democrático Alternativo: La razón de una lucha popular

Por Nelson Lombana Silva.- PaCoCol

(Cuarta y última entrega)

Breve relación de las luchas populares y políticas en Colombia

La lucha del Polo Democrático Alternativo por la Democracia y la construcción de un modelo de sistema distinto al capitalismo y al neoliberalismo, de tal manera, que la justicia social sea una realidad para todos y todas sin privilegios de ninguna naturaleza, no es una utopía irrealizable. Es posible. No es fácil, tampoco imposible. Es todo un proceso dialéctico e histórico, dinámico y revolucionario que supera los umbrales  metafísicos del pesimismo y de los consabidos oportunismos de otros.

Para argumentar esta afirmación con el mayor realismo histórico, vamos a tomar brevemente algunos acontecimientos históricos  de los cuales ha sido protagonista el pueblo anónimo y que nos señala que no estamos arando en el desierto.

Tal como hemos venido desarrollando el ensayo, dentro de una aparente lógica, nos permite creer, cada vez con más fuerza, la afirmación de que los verdugos son efímeros y los pueblos eternos. Además, que el motor del cambio está en la acción de las masas organizadas, politizadas y unidas. Tarea que debe desarrollar el Polo Democrático Alternativo y más allá del Polo, todos y todas que sueñan desde sus trincheras con un cambio de fondo.

Al traer a colación algunas efemérides muy sucintamente, queremos demostrar que sí es posible derrotar el enemigo de clase, es decir, la burguesía. Estos ejemplos son:

1.      La revuelta popular de los comuneros: La ambiciosa reforma Borbónica hecha en América, apuntaba a aumentar el recaudo de impuestos en detrimento del pueblo. Desde 1.736 se había implantado  en el virreinato de la Nueva Granada, (Colombia) el monopolio del aguardiente de caña de azúcar; en el siglo XVIII el monopolio de la venta de tabaco. Estos fueron reajustados exageradamente entre 1.776 y 1.780, para ser invertidos en la guerra que España sostenía con Inglaterra. El costo para el consumidor fue reajustado. La alcabala también se duplicó. Con estas leoninas y antipopulares medidas la Nueva Granada se hizo menos dependiente  militarmente de los de sus pares ricos de Perú y México, pero a consta de los humildes contribuyentes, es decir, del pueblo.

Para garantizar el cobro oportuno, España crea la figura del Visitador Regente, figura que en principio debía ser un jefe administrativo del Virrey, pero en la práctica iba más allá. Los primeros nombrados eran de la absoluta confianza de la Corona, pero a su vez, inexpertos y muy arrogantes. En la Nueva Granada, ésta fue entregada inicialmente  a Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres. Déspota e intransigente, como vampiro estuvo al instante  dispuesto a recuperar para la “madre patria” hasta el último céntimo de los pobres contribuyentes.

Esto originó la rebelión de los Comuneros el 16 de marzo de 1.781. Gutiérrez de Piñeres resucitó el viejo impuesto de la Armada de Barlovento o impuesto a las ventas que afectaba severamente al pueblo de la región de Guanentá, departamento de Santander, porque el algodón crudo y los hilados de algodón figuraban entre los productos afectados y la región fabricaba textiles con ese material.

Aunque en 1.752 y 1.764 había estallado motines contra el monopolio del aguardiente, fueron las medidas tomadas a fines de la década de 1.770, que provocaron el nuevo levantamiento tomara una magnitud sin precedentes. En los últimos meses de 1.780 hubo motines contra guardas de la renta del tabaco en Simacota, Mogotes y Charalá, pero la cabeza del movimiento fue la población de Socorro, en donde el 16 de marzo de 1.781, Manuela Beltrán rompió el edicto referente a las nuevas contribuciones, a los gritos de: “Viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la Armada de Barlovento”.

Claro, el principal responsable de los onerosos impuestos era el Rey, el parásito, pero el pueblo en su analfabetismo político no lo entendía así y arremetía únicamente contra el gobierno local. Mucho pueblo hoy “venera” a la burguesía y se lamenta constantemente de las pocas posibilidades de tener acceso a la salud, la educación, el salario digno, la vivienda, etc. Cree ciegamente que una cosa es la política de derecha y otra distante la problemática socio – económica que aflige al pueblo en general. Desconoce la conexión íntima que hay entre estos dos fenómenos. Por eso, acude mansamente a votar por sus enemigos de clase cada vez que hay las elecciones.

Desconoce que la miseria galopante y alarmante que padece a diario, es fruto de decisiones políticas de la burguesía. Un bello poema de Bertolt Brecht, intitulado: “El analfabeto político”, nos da luces sobre esta realidad y nos pone a pensar en serio sobre la necesidad de que el pueblo se politice, se eduque políticamente, porque es el único camino para entender la realidad concreta y lo más importante: transformarla.

Dice:

El peor analfabeto  es el analfabeto político.

Él no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.

Él no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.

El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha  el pecho diciendo  que odia la política.

No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales…[i]

Volvamos al tema en cuestión. Los protagonistas iniciales eran los más pobres, tanto mujeres como hombres. Más adelante intervinieron personas más acomodadas, verbi gracia, comerciantes, carniceros, pequeños agricultores, etc. La protesta se incrementó e hizo que personajes de prestigio se metieran a la lucha. Hubo presencia indígena liderada por Ambrosio Pisco, cacique adinerado. Agregaron al pliego petitorio la devolución de las tierras tomadas a las comunidades amerindias.

Como generales de los insurrectos fueron nombrados: Juan Francisco Berbeo, Salvador Plata, Antonio Monsalve y Francisco Rosillo, quienes hacen parte de la junta llamada “El Común”, proviniendo de allí el nombre de “Comuneros”.

Se reunieron en la población de Socorro cerca de seis mil hombres  para marchar hacia Santa Fe de Bogotá. En el camino se sumaron más personas hasta completar un cuerpo de 20.000 hombres. En el puente Real, (Puente Nacional) cerca a la población de Vélez se encontraron con la pequeña tropa enviada de Santa Fe de Bogotá a órdenes de José Osorio y del capitán Joaquín de la Barrera, quienes no pudieron interrumpir el decidido y valiente avance de los Comuneros.

Al enterarse el regente Gutiérrez de Piñeres del avance de la turba, sale en precipitada marcha hacia Cartagena de Indias. Desde allí, el gobierno monta la estrategia para evitar el arribo a esta ciudad de los Comuneros, designando al oidor Vasco y Vargas y al alcalde Eustaquio Galavís. El advenedizo arzobispo (y después Virrey), Antonio Pascual de San Pedro de Alcántara Caballero y Góngora, participó en la desmovilización de la magna protesta popular. Aliado al poder oficial, condenó los anhelos de los campesinos al fracaso.

La comisión de negociadores se reunió en el sitio llamado Mortiño, cerca a Zipaquirá, Cundinamarca. Allí, los insurrectos presentaron el pliego petitorio, el cual contenía 35 solicitudes. La comisión hábilmente accedió a todas las solicitudes, firmándose en el acto la capitulación, siendo aprobada por la Audiencia.

Se rebajaban algunos impuestos, se suprimían otros, se atenuaba su recaudo y se convenía dar preferencia a los americanos sobre los españoles para algunos cargos en que éstos eran mal vistos. También se convino perdonar toda falta a los Comuneros.

La negociación terminó con juramento sobre los evangelios y una misa solemne presidida por el Arzobispo, quien convenció a los revolucionarios a regresar a sus hogares y poner fin a la protesta.  Es el trabajo de toda religión: adormecer, alienar y poner a su rebaño en contravía de la realidad, con espíritu sumiso y resignado. Con razón dijo Lenin: “La religión es el opio del pueblo”.

El Virrey Manuel Antonio Flórez, que se encontraba en Cartagena de Indias, desconoció las capitulaciones con el simple argumento de que habían sido  firmadas bajo amenaza y envió el regimiento fijo desde esa ciudad para implementar el más sangriento terror y así apagar la resistencia popular. Es la constante del régimen capitalista: Mentir, Incumplir y Reprimir.

La arremetida del régimen neogranadino fue violenta contra los Comuneros, una vez con engaños logró desmovilizarlos. Se trataba de ser sanguinario para escarnio público, para que nunca más el pueblo volviera a rebelarse contra las infamias del régimen. Sin embargo, más que escarnio público, es la naturaleza del capitalismo. Marx, lo dijo: “El capitalismo vino al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza”.

Muchas fueron las víctimas del déspota gobierno neogranadino. Un ejemplo claro de la crueldad y sevicia como actuó y como actúa el capitalismo con tal de no perder sus privilegios, sus intereses creados, fueron las formas como asesinó el régimen a luchadores heroicos de la talla de José Antonio Galán, Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz, entre otros.

Galán fue ahorcado en enero de 1.782 junto con los tres jefes Comuneros y sus cabezas, manos y pies, fueron expuestas en estacas en plazas públicas de la capital virreinal y en los pueblos más activos del alzamiento.

Sus descendientes fueron declarados infames, todos sus bienes confiscados, sus hogares destruidos y regados con sal. El cacique Ambrosio Pisco fue encarcelado en Cartagena de Indias, fue indultado, pero nunca pudo volver al interior del país. Otros fueron sentenciados a recibir 200 latigazos, vergüenza pública y prisión en África. Muchos labriegos sin tierra fueron enviados a Panamá, pereciendo por las inclemencias del malsano clima tropical. Las penas a los más ricos fueron de menor cuantía. Algunos fueron encarcelados en Cartagena y después indultados. El desplazamiento fue inmenso por miedo al terrorismo de Estado. Es decir, este fenómeno no es de hoy, constituye otra característica siniestra del capitalismo.

¿Quién es José Antonio Galán, por ejemplo?  Es símbolo de la lucha de los humildes y de los débiles, gran defensor de las etnias nativas. Nació en la población de Charalá, pueblo tabacalero de la provincia de Guanenta, departamento de Santander.

Humilde, era hijo de Martín Galán, español pobre que anduvo errante por estas tierras, de ascendencia gallega. Contrajo matrimonio con la campesina Paula Francisca Zorro. Galán, escasamente aprendió a garabatear su firma. Toda su vida fue jornalero, nunca fue propietario de un pedazo de tierra.

Una vez casado fue obligado a pagar servicio militar en el Regimiento Fijo de Cartagena de Indias. Defendía y practicaba el trabajo colectivo. Era líder. Llegó a distribuir tareas con base en cualidades de sus congéneres, acudiendo al diálogo ameno, fraternal y a la fiel confianza en el otro.

No se conocen las circunstancias en que José Antonio Galán Zorro, se vinculó al alzamiento de los Comuneros, pero el hecho de haber siod nombrado suboficial determina que tuvo bastante ascendencia y liderazgo entre los obreros y campesinos que hicieron parte de la revuelta popular. Fue ascendido a capitán  volante luego de la refriega de Puente Real, el 7 de mayo de 1.781, cuando el movimiento Comunero dio cuenta de un pequeño destacamento realista que trató de impedir el avance de la gran movilización hacia Santa Fe de Bogotá.

Galán declara libre de tributos a los indígenas. Ordena no despojar de sus armas y del bastón de mando a las autoridades realistas de Nemocón. Eso le trae problemas y es puesto preso el 24 de mayo, pero la mediación del generalísimo Juan Francisco Berbeo y su amplio prestigio entre los Comuneros, hacen que al otro día sea puesto en libertad.

Berbeo consideraba que Galán era la persona más indicada para dirigir el destacamento comunero que habría de obstruir la comunicación entre Santa Fe de Bogotá y Facatativá y de interceptar las armas que había enviado el Virrey  desde Cartagena de Indias para matar la revuelta popular.

Galán cumplió con el cometido de interceptar el correo apresando al piquete  realista que lo conducía, pero luego, desconoció al generalísimo, desobedeciendo la orden de regresar, emprendiendo por su cuenta una campaña de agitación por algunos pueblos ribereños del río Magdalena. Sí, Galán expandió el movimiento por la provincia de Mariquita, Tolima.

Galán fue el más consecuente y radical con el movimiento popular. No traicionó al pueblo. Murió peleando. Fue durante su campaña por la Hoya del río Magdalena que el levantamiento del Común  mostró su más clara faceta revolucionaria. Con el principio sabio y consecuente: “Unión de los Oprimidos contra los Opresores”, se abrió camino con tenacidad y conciencia de clase.

En las provincias de Mariquita y Neiva, el levantamiento fue orientado por igual contra los hacendados criollos, españoles y autoridades realistas. Los dueños de las grandes haciendas tuvieron que buscar refugio en las poblaciones más seguras, porque el alzamiento de sus trabajadores negros, indios, mestizos y blancos pobres, se realizó con claro ímpetu revolucionario.

En los centros urbanos hubo también fuertes enfrentamientos, sin que los levantados pudieran hacerse al dominio de los mismos, como sí ocurrió en la provincia de El Socorro. José Antonio Galán Zorro, pasa por Guaduas el 4 de junio al mando de doscientos o trescientos hombres; llega a Mariquita el 16 de junio con cuatrocientos soldados armados con picas, espadas, lanzas, machetes y unas cuantas armas de fuego. Allí se enteró de las capitulaciones de Zipaquirá.

Indignado decide continuar con la rebelión porque la considera justa. El 18 del mismo mes y año, se toma la hacienda de “Malpaso”, luego la hacienda cacaotera  llamada: “San Juan de la Vega”, territorio de Cundinamarca.

El 20 de julio de 1.781, sale airoso de una emboscada tendida por la Real Audiencia; el 26 de julio, inicia su retirada de la Hoya de la Magdalena al enterarse por intermedio de espía Comunero que ha llegado a la Villa de Honda las tropas Realistas; llega a Zipaquirá el 3 de agosto, lanzando fuertes críticas al corregidor Carlos de Burgos; en la primera quincena de agosto, arriba a Chiquinquirá, encontrándose con el dueño de la hacienda  de “San Juan de la Vega”, quien intentó azotarlo, mientras lo insultaba calificándolo de perro y ladrón.

De allí, sale con destino a Santa Rosa de Cerinza y el 2 de septiembre, arriba a la parroquia de Mogotes, cerca a su pueblo natal, donde contaba con sus más fieles adeptos a la causa popular y revolucionaria. Conoció de cerca la inconformidad de los habitantes por las capitulaciones de Berbeo, calificando el hecho de alta traición, porque nada había cambiado a favor del pueblo.

Por eso, el pueblo se había manifestado en más de 16 tumultos, entre el 20 de junio y el 3 de septiembre, contra el régimen opresor, pero también contra los capitanes del común, contra las negociaciones de Zipaquirá y el posterior desconocimiento de las capitulaciones.

Desde un principio Galán se mostró escéptico de la mediación del Arzobispo Caballero y Góngora. Era evidente. El prelado siempre se inclinaba a favor del invasor español. Al fin y al cabo él era también español e invasor y se inclinaba por el más fuerte, el explotador.

Ha sido la constante de la iglesia Católica y de todas las religiones, como se ha indicado; claro, con honrosas excepciones. Tampoco estuvo de acuerdo con la tregua propuesta por éste. Insistió en la necesidad de actuar  y marchar hacia Santa Fe de Bogotá para exigir el cumplimiento de lo pactado.

La iniciativa de Galán Zorro era concreta. Propuso iniciar la marcha hacia Santa Fe de Bogotá, el 10 de octubre. Su plan consistía en concentrar ese día a Comuneros de 15 parroquias pertenecientes a las jurisdicciones de Pamplona y Sogamoso para luego salir hacia Tunja y llegar a Guachetá, donde se reuniría con la otra división del ejército del Común, compuesta por gentes del Socorro y de San Gil, la cual debía seguir una ruta similar al desplazamiento que culminó lánguidamente con la traición, es decir, las capitulaciones.

Por diversos motivos, Galán se vio precisado a postergar la concentración para el 15 de octubre, pero cuando se dirigía a Soatá a reclutar gente, fue apresado en el sitio de Chaguanete, cerca de Onzaga, antes de la media noche del 13 de octubre. Tres días después, Galán y sus camaradas llegaron como prisioneros a la Villa del Socorro.

En un acto de dignidad, ningún herrero quiso colocarle y remacharle los grillos. El opresor, Salvador Plata, tuvo que mandar a sus esclavos a hacer esta triste y miserable tarea. El juicio contra el héroe José Antonio Galán Zorro, viciado por falta de las mínimas garantías, comenzó en los primeros días de noviembre  y culminó con la sentencia a muerte, el 30 de enero de 1.782. Fue ahorcado y desmembrado su cuerpo, como ya se dijo.

No se conoce los argumentos de Galán ni de su defensa. Fueron pulverizados por el enemigo de clase, seguramente para no dejar huellas, evidencias que orientaran la dura lucha a las nuevas y promisorias generaciones. Se equivocaron de cabo a rabo. Porque el pueblo es superior a sus dirigentes de derecha como lo dijera Gaitán Ayala. Y la sed de justicia social está latente  en la conciencia del pueblo que no ha roto sus cadenas.

Escribió su testamento, nombrando a un negro esclavo de Charalá como primer acreedor. Debía $31,oo pesos y le adeudaban $48,oo. El texto concluía diciendo: “En lo que me deben es mi voluntad pagar lo que debo y en lo restante se le dé a mi mujer e hijos”.

2.     La revuelta del 20 de julio de 1810: Un nuevo intento por hallar la libertad y la justicia social, se sucede 29 años después de la revuelta de los Comuneros. Armados de más motivos, ante la infamia del peninsular, los criollos armados de valor se disponen a luchar, vencer o morir. Y aunque no tienen muy claro los alcances políticos, sienten que la discriminación, el desprecio y la explotación se hacen insoportable.

El 20 de julio de 1.810 es una efeméride singular para el pueblo que hoy tiene el reto de luchar por una segunda y definitiva independencia del imperialismo que encarnan Estados Unidos y la burguesía nacional y transnacionalizada a partir del desarrollo del neoliberalismo.

¿Qué fue lo que pasó en esa fecha? No sobra el relato episódico por cuanto nos ayuda a comprender el presente y proyectar el futuro. No podemos entender el presente y menos proyectar el futuro, sin conocer el pasado. He ahí el papel rutilante de la historia.

El suceso coloca en evidencia una vez más la lucha de clases. La resistencia popular del pueblo neogranadino vilmente explotado por el imperio español. La verdad histórica y el desarrollo de los procesos sociales hacia la construcción de sistemas políticos humanizados, colectivos y justos. La revuelta del 20 de julio es la respuesta popular del pueblo que se decide a pelear por sus derechos brutalmente conculcados por el peor sistema económico que ha tenido la humanidad.

Según el calendario era el día de Santa Librada. Los americanos que se habían reunido la noche anterior consideraban que la copa estaba rebosada. La forma violenta como se había tratado la justa reclamación de los Comuneros, el desprecio por los americanos y el rumor de que próximamente serían ajusticiados 19 dirigentes criollos, no dejaba otra alternativa que actuar prontamente.

En esa reunión, cuyo anfitrión era Francisco José de Caldas, (El sabio Caldas), se hicieron presentes, entre otros: Camilo Torres, Ignacio Herrera, Manuel Pombo, José María Carbonel, Joaquín Camacho y José Acevedo y Gómez, la hija de éste, retrata la reunión, así: “El fogoso Carbonel quería un golpe atrevido; Lozano ha aconsejado proposiciones al Virrey; Torres quiere que se pida terminantes y prontas explicaciones al gobierno español; Herrera consideraba una asonada ruidosa que intimidase a los gobernantes y que en caso de caer la sangre de éstos, se mirase este hecho como un castigo ejemplar y una justa venganza; Benítez quiere que se indague con más atención a la opinión pública, y no falta quien aconseje un sangriento atentado. En fin, casi todos hemos discordado en los medios, pero nuestro objetivo es el mismo”. [ii]

Para ese día se esperaba la presencia del comisionado  regio, Antonio Villavicencio, Neogranadino que inspiraba esperanza entre el pueblo santafereño, pues se asumía como un logro, una victoria a la imposición vertical y férrea de los “chapetones”.

Se consideraba la visita oportuna para constituir la junta y así poner fin al dominio imperial del Virrey. Camilo Torres, había dicho: “Todo está preparado, es necesario que la chispa incendiaria parta del vivac enemigo”. [iii]

Todo transcurría apacible. Pero aquel viernes, día de mercado, el asesor del cabildo Joaquín Camacho, se dirigió a palacio con la compleja misión de convencer al Virrey que permitiera la creación de la junta. La respuesta del gobernante fue negativa. Cortante: ¡No!. Pero presintiendo alguna celada, convocó de inmediata la Audiencia, los oidores le restaron importancia y así se lo hicieron saber. Hernández de Alba, dijo: “Yo no veo esos peligros, la revolución que se teme está muy lejos. Los americanos son perros sin dientes, ladran pero no muerden”.

La plaza de mercado estaba atiborrada de público de todas las condiciones sociales. Mientras unos compraban sus alimentos, otros hablaban sobre diversos temas de actualidad. Tal como había dicho Camilo Torres, se necesitaba la chispa y esta se presentó a las 11:30 de la mañana en la tienda del arrogante español Gonzalo Llorente, situada en una de las esquinas de la plaza. A ella llegaron Luis Rubio, Francisco Morales y sus dos hijos de éste último, con el fin de solicitar prestado un florero para adornar la bienvenida al comisionado Antonio Villavicencio.

La idea no era accidental e ingenua, porque se sabía del desprecio que el “Chapetón” sentía contra los Neogranadinos. La respuesta altanera y agresiva era esperada. “Me cago en Villavicencio y en todos los americanos”, dijo. La respuesta causó indignación. Antonio Morales, saltó por encima del mostrador golpeándolo con una vara de medir. Los otros salieron a la calle dando gritos y repitiendo las palabras del “Chapetón”. La muchedumbre se reunió al instante exigiendo castigo ejemplar. Aterrado, como pudo, Gonzalo Llorente escapó y se refugió en casa de Lorenzo Marroquín, permaneciendo allí varias horas, recuperándose de los golpes recibidos y después quiso regresar a su casa disfrazado y en un coche  de manos, pero fue descubierto por un joven listo quien dio la voz de alerta a gritos.

El pueblo santafereño se congregó en los alrededores de la casa de este español, exigiendo nuevamente castigo por el agravio recibido. El alcalde José Miguel Pey intervino para salvarle la vida, calmando a la muchedumbre con la promesa que el sujeto ibérico sería conducido a la cárcel.

El pueblo era una masa hirviente, convulsiva, llena de motivos y razones que desfogaba con ímpetu desbordante, apocalíptico. Quizás el “cuerdo” del momento era José María Carbonel, pero resultaba impotente para orientar el histórico levantamiento.

De las entrañas de aquella masa violenta, surgió la idea de detener a los tristes célebres regidores Ramón de la Infiesta y José Trillo. A las voces de “¡Abajo los Chapetones!”, los detuvieron y los metieron a la cárcel.

A las cinco de la tarde, las calles eran verdaderos hervideros de pueblo que iba en todas direcciones; algunos iban armados de piedras, palos, cuchillos y sables. Las campanas repicaban a vuelo. La furia popular, tantas veces reprimida, parecía un cataclismo demoledor e inexorable. La muchedumbre comenzó a pedir las cabezas de los fiscales Hernández de Alba y Diego Frías, pero los muy cobardes huyeron despavoridos.

De entre la tempestad popular comenzó a tomar fuerza la iniciativa de Cabildo, Junta, propuesta que fue creciendo y cada vez teniendo más audiencia. José Acevedo y Gómez recordaría después en una carta que viendo tal conmoción, desde el balcón de su casa, se trasladó al Cabildo, encontrando allí a varios ediles. Sin esperar, alcanzo el balcón y dirigiéndose al enrarecido gentío dijo con esmerada elocuencia: “Si perdéis este momento de efervescencia y de calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de doce horas seréis tratados como insurgentes: Ved los calabozos, los grillos y las cadenas que os esperan”.

Aterrado y a toda prisa el cabildo creó varias comisiones para convencer al Virrey de la necesidad de crear la Junta. Primero fue comisionado el teniente coronel José Moledo, después el procurador Ignacio Herrera, obteniendo la misma respuesta: ¡No!

En un último intento, fue creada nuevamente una comisión, la cual estuvo integrada por las siguientes personas, entre otras: Benedicto Salgar, José María Carbonel, Antonio Malo, Salvador Cancino y el oidor Juan Jurado. Después de una agria discusión el Virrey no tuvo otra alternativa que aceptar.

El consejo del oidor Juan Jurado fue claro y contundente: “Conceda Vuestra Excelencia cuanto pida el pueblo, si quiere salvar su vida y sus intereses”. [iv]

Se integró la junta de Santa Fe de Bogotá, la cual quedó integrada por los siguientes patriotas luchadores: Frutos Joaquín Gutiérrez, Emigdio Benítez, Camilo Torres, Ignacio Herrera, Joaquín Camacho, José Miguel Pey, José Acevedo y Gómez, Juan Bautista Pey, José Sanz de Santamaría, Manuel Pombo, Luis Caicedo y Flórez, Miguel Pombo, Francisco Morales, Juan Gómez, Luis Azuola, Manuel Álvarez, el capitán Antonio Baraya, el teniente coronel Moledo, el padre Diego Padilla, Sinforoso Mutis, Francisco Serrano, Martín París, Antonio Morales y Nicolás Mauricio Umaña.

También fueron convocadas las autoridades de los colegios mayores, la jerarquía eclesiástica y vecinos distinguidos de la comarca. El oidor Juan Jurado, asistió en representación del Virrey, quien excusó argumentando dolencias físicas.

Las facultades concedidas al oidor Juan Jurado por parte del Virrey fueron muy limitadas, por lo que se decidió hacer una comisión para que el monarca las ampliara. Así lo hizo pero a regañadientes. La asamblea comenzó sus deliberaciones, mientras afuera, en la plaza, por lo menos 9 mil personas esperaban las conclusiones de ésta.

La Junta analizó la situación que se vivía en España y en las colonias americanas, lo mismo que la noticia de la creación de la Junta de Socorro. Camilo Torres expuso el contenido del documento elaborado por él llamado: “Memorial de Agravios”. Como la reunión se alargaba sin tomar decisiones concretas, se decidió calificar de traidor el que se retirara de la asamblea. Cuando se propuso conformar la Junta, hubo quienes propusieron de presidente al Virrey Amar y Borbón, lo cual generó desconcierto en un amplio sector de la magna asamblea.

A las 3:30 de la mañana del nuevo día, la nueva Junta pasó por los aposentos privados del Rey para consultar su aprobación la presidencia de la Junta. Su concepto dio paso a la formalización de un nuevo gobierno, donde en el fondo nada cambió. La sesión concluyó a las cinco de la mañana con el juramento solemne de todos los presentes.

El diario político de Santa Fe de Bogotá, reseñó el suceso en los siguientes términos: “Cómo imaginar que los distintos cuerpos juraran de rodillas ante una Junta compuesta por americanos. Sin que lo entendiera por completo, el mismo Virrey Amar y Borbón había aceptado y contribuido a su deposición. Ya no sería más Virrey del Nuevo Reino de Granada”.

Por supuesto, el autor de esta nota desconoce de lo que es capaz el pueblo cuando se organiza y decide defender sus intereses de clase. Nunca entendió la lucha de clases, tampoco el formidable papel del pueblo concientizado y actuando con plena autonomía. ¡Sólo tuvo tiempo para asombrarse!

3.     Admirable campaña Libertadora del general Simón Bolívar: Todo los esfuerzos de los Comuneros y de la Junta Patriótica de 1.810, vendría a concretarlos el generalísimo Simón Bolívar. Su obra magistral, admirable, revolucionaria y antiimperialista, pondría fin al invasor español, aprovechando que esta potencia caía en desgracia. Bolívar y su proyecto político tienen la capacidad visionaria para advertir el surgimiento del nuevo y rapaz imperio personalizado en los Estados Unidos. Imperio, que abrazó con donaire Francisco de Paula Santander en un acto de traición, cobardía y desprecio por la verdadera libertad e independencia que pregonaba Bolívar.

En diversos momentos de su heroica lucha, el libertador arremete contra la miserable y tempranera intromisión de los Estados Unidos en los asuntos internos de los países latinoamericanos. Actitud que contrastaba abiertamente con el pensamiento de Santander, quien era hondo e incondicional servil a este naciente, entonces, imperio del mal.

“Mientras Santander estallaba en éxtasis ante sus “hermanos mayores” del norte, en quienes veía “una alegría brillante: El águila de las armas de los Estados Unidos sentada sobre los cuernos de la abundancia; el gozo del libertador tiene una connotación radicalmente contraria: “Me alegro también mucho de que los Estados Unidos no entren en la Federación”, escribe Bolívar a Santander, según carta fechada en Potosí, el 27 de octubre de 1.825. [v]

El Libertador desenmascara los intereses imperiales, tanto de Estados Unidos como de Inglaterra, con increíble capacidad visionaria. Dice en carta dirigida a Santander, estando en Chancay, el 10 de mayo de 1.824: “Los (norte) americanos e ingleses son nuestros enemigos, pero neutrales  (subraya Bolívar): La cuenta no es igual. Siempre los tiranos se han unido y los libres jamás. ¡Desgraciada condición humana!” [vi]

Sin embargo, es más contundente y antiimperialista Bolívar, cuando le dirige carta a Patricio Campbell, desde Guayaquil el 5 de agosto de 1.829, y en uno de sus acápites, señala: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad”. [vii]

Con razón afirmara el escritor brasileño Paulo Mendes Campo, al referirse a la validez del pensamiento del libertador: “Fue un revolucionario de la cabeza a los pies. En un continente de héroes rudos, poseía una inteligencia clara, alta, segura. Conoció mejor que nadie la geografía social y física de nuestra América”. [viii]

La unidad latinoamericana, dejando por fuera de ella a los Estados Unidos, era prioridad del general Simón Bolívar. Pasa a la historia como el primer internacionalista, tanto del siglo XIX como del XX, tal como lo afirma el historiador  alemán Gerhard Masur, cuando dice: “El siglo de Bolívar pensó en términos de naciones y de nacionalidades, pero Bolívar no creía que el concepto nacional fuese el último paso en el desarrollo histórico. Pensaba en continentes: Y aunque por cronología externa pertenecía al siglo XIX, por cronología interna es ciudadano del siglo XX”. [ix]

El magno congreso de Panamá fracasa por la intromisión directa de los Estados Unidos y se da ésta por la acción directa y personal de Santander, el gran traidor. “Mientras el Libertador quiere que el congreso produzca una alianza hispanoamericana homogénea y eficaz, Santander demanda del congreso del Istmo “medidas que hagan eficaz la declaración de Monroe”. [x]

La unidad hispanoamericana no era un prurito de Bolívar, era una razón suprema que argumentó con claridad meridiana. Al respecto, escribe Juvenal Herrera Torres: “Bolívar lo había advertido en todas las formas que la unidad de las nuevas naciones hispanoamericanas era posible, necesaria y vital, porque tenían una historia común, porque eran de un mismo origen, una misma cultura, una misma religión y un mismo enemigo. Nunca preconizó la unión con los Estados Unidos de Norteamérica, porque era más fácil, decía él, imponer el Corán como texto de religión a los católicos, que asimilar los Estados  tan diferentes como el anglosajón americano y el americano español”. Agregaría el héroe cubano José Martí: “Si dos naciones no tienen intereses comunes, no pueden juntarse, si se juntan, chocan”. [xi]

En verdad resulta una osadía escribir sobre el General Bolívar y, sobre todo, de su proyecto libertador tan vigente hoy, tan necesario de culminar, cuya obra magna está ahí para que los pueblos del siglo XXI y sus líderes consecuentes lo hagan realidad una vez más.

Y a fe que se viene dando, donde infortunadamente, Colombia resulta ser la excepción, la oveja negra, el Caín de América, gracias a sus apátridas gobernantes  pro imperialista y sátrapas que están al tanto del interés burgués en detrimento de los intereses de los pueblos.

Los procesos democráticos que hoy se suceden en América Latina, los vientos frescos de cambio y esperanza hacia la izquierda, tienen su fundamento histórico, no están en el aire; es por ello que el comandante Hugo Chávez Frías, se declara bolivariano y antiimperialista; mientras tanto la burguesía colombiana se declara santanderista y perro faldero de los Estados Unidos.

Simón Bolívar nació en Caracas, Venezuela, el 24 de julio de 1.783 y murió en la Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta, Colombia, el 17 de diciembre de 1.830. Era adinerado y hacia parte de familia prestante. No obstante, toda su vida la dedica a la lucha contra el infame poder invasor del español, logrando coronar su obra con increíble constancia y heroísmo, para lo cual invirtió toda su fortuna sin medir consecuencias. Bolívar muere en la indigencia y acosado por el enemigo número uno: Francisco de Paula Santander y su proyecto pro imperialista norteamericano.

Fue el primer presidente de la república Neogranadina y Libertador de varios países. Huérfano muy niño, quedó al cuidado de su familia, que se preocupó por brindarle la mejor educación del momento. Rebelde e inquieto durante su infancia mostró dotes de líder. Su profesor estrella y comprometido también con la libertad de América, Simón Rodríguez, jugó papel preponderante en su formación intelectual, ideológica y política.

Tuvo la fortuna de estudiar a Juan Jacobo Rousseau y los enciclopedistas franceses  en España; viajó por Europa ampliamente, teniendo la oportunidad de presenciar la coronación de Napoleón Bonaparte, lo que seguramente, lo tuvo que impresionar bastante. Pudo entender y asimilar la decadencia de España, invadida por Francia.

Contrastó la vida europea con el drama de los americanos bajo el yugo español y en un acto de supremo compromiso social y político, en Roma, en el monte Sacro, exactamente, en compañía de su profesor Rodríguez, jura libertar a los pueblos americanos del yugo ibérico.

Por eso, no fue indiferente a la Junta Patriótica de 1.810. En compañía de Andrés Bello fue a Inglaterra en busca de respaldo para impedir el desembarco de los franceses; Bolívar se ve precisado a desplazarse a Curazao, al caer Venezuela nuevamente en manos de los españoles. Desde allí, organiza un desembarco en la Nueva Granada y después de varios encuentros con los ibéricos, logra volver a Caracas en octubre de 1.813, donde es proclamado “Libertador”. Acosado por el enemigo él y su gobierno se ve obligado a salir nuevamente residenciándose en Jamaica, donde escribe la célebre carta en la que explica y justifica las razones de la emancipación americana.

En media de las dificultades regresa a la Nueva Granada y convoca el Congreso de Angostura, presentando el proyecto de constitución y la unidad de la Nueva Granada y Venezuela. Cumplido su cometido continúa con su admirable campaña libertadora cruzando la imponente cordillera de los Andes.

La histórica batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1.819, le abre las puertas en Bogotá siendo recibido él y su ejército revolucionario con entusiasmo desbordante, proclamando la gran república integrada por la Nueva Granada y Venezuela, siendo ungido primer presidente de la república.

Sin embargo, otras provincias del continente necesitan su presencia y así lo entiende. Perú luchaba por independizarse de la corona española. Incorporada la provincia de Quito a la Gran Colombia, el general Bolívar, se reúne con San Martín, en Guayaquil en 1.822. El caudillo argentino depone sus intereses personales a favor de Bolívar, quien entra a Lima, Perú, un año después victorioso. El gran Sucre triunfa en la batalla de Ayacucho, batalla de la cual hizo parte el chaparraluno, José María Melo; y él mismo puso término a la dominación española en la batalla de Junín en 1.824.

De esta manera, el Alto Perú quedó constituido en república, que tomó el nombre de Bolivia en honor del Libertador. De regreso a Colombia en 1.827, Bolívar asistía a la guerra civil, desatada por el cicatero Santander y orientada por los Estados Unidos, produciéndose la separación de Venezuela de la Nueva Granada, en 1.829. Por su parte, el Perú abolió la constitución bolivariana y la provincia de Quito se constituyó en república independiente.

La obra del Libertador, forjada con tanto esmero y heroísmo se iba a pique, se desbarataba y la presión de la burguesía liderada por Santander y los Estados Unidos, le hacían la vida imposible. Soportó varios atentados, seguramente con el aval de Santander, no obstante, Simón Bolívar muere predicando la unidad de América, desde Méjico hasta Cabo de Hornos: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”, dijo. ¡Qué propósito más noble y revolucionario! Con razón dice José Martí: “Lo que no hizo Bolívar, aún está por hacer”. Es indudable.

Los últimos días del Libertador son terribles, dramáticos y conmovedores. El enemigo no hace pausa, ataca por todos los frentes y las fuerzas del Bolívar no responden. Con escasos 47 años, su semblante es de un septuagenario. Al culminar 1.827 la conspiración contra el general era extrema, delirante y frenética. Santander y sus compinches tomaban las mejores posiciones en Bogotá para atacar.

Con todo el cinismo del mundo y azuzado por los Estados Unidos, Santander escribía sandeces como esta: “Si Bolívar, después de la batalla de Ayacucho, regresa a Colombia y, deponiendo sus inmarcesibles laureles al pie del trono de la ley, se retira a la vida privada, su gloria sería muy superior a la de los héroes de la antigüedad y del mundo moderno”. [xii]

No duda en calificarlo de ambicioso, aventurero y megalómano. “Trastornaron su cabeza – dijo cínicamente – y le hicieron concebir el proyecto de dominar todos los nuevos Estados de Sur América a expensas de sus libertades y también de su independencia”. [xiii]

Santander era caja de resonancia de la burguesía naciente y los Estados Unidos, repetía maquinalmente el mismo lenguaje agresor de éstos y los traidores comprados. Decía: “Combatió más para sí que para la patria”, dando a entender que Bolívar era megalómano. Pero, en realidad ¿Quién era Santander? Era cobarde. Nunca dirigió una batalla relevante. Los llaneros lo llamaban por apodo “El soldado de papel”.

Bolívar fue exactamente lo contrario. Consecuente con la causa de los pueblos. Generoso y valiente. El poder no lo obnubiló. Cuando la presión era delirante, pensando en lo mejor para la patria y sus conciudadanos se retira del poder y lo deja a merced de los verdaderos ambiciosos. Escribe al congreso constituyente de la república de Colombia, el 20 de enero de 1.830, desde Bogotá: “Disponed de la presidencia que respetuosamente abdico en vuestras manos. Desde hoy no soy más que un ciudadano armado para defender la patria y obedecer al gobierno; cesaron mis funciones públicas para siempre. Os hago formal y solemne entrega de la autoridad suprema, que los sufragios nacionales me habían conferido”. [xiv] ¿Un dictador –  como lo tildaba Santander – hace esto de entregar todo el poder sin nada en contraprestación, distinto a seguir luchando por la patria desde otra trinchera?

Se retira del poder pero no maldiciendo, ni lanzando improperios estériles. Se retira llamando a la unidad y a asumir un compromiso histórico con los pueblos latinoamericanos. Se retira con grandeza, con magnanimidad: “Escuchad mi última voz al terminar mi carrera política: A nombre de Colombia os pido, os ruego que permanezcáis unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos”. [xv]

¿Qué Bolívar ambicioso? ¡Qué infamia, qué calumnia! Solo un par de datos nos puede ilustrar: Siendo presidente de la república nunca cobró salario; se endeudaba para ayudar a un amigo o compañero de lucha; rechazó un millón de pesos oro con que el Congreso de Lima quiso testimoniarle su gratitud; rechazó jugosas ayudas pecuniarias en Quito y Bolivia. Se fue al sepulcro con camisa prestada.

En las paredes de la gélida ciudad bogotana aparecían anónimos y grafitis contra el general denigrando de él, ridiculizándolo y tildándolo de dictador. Era apodado de “Longanizo”, remoquete de un loco callejero del momento que solía deambular sin rumbo fijo disfrazado de militar.

El 16 de mayo de 1.830, abandona Bogotá para siempre, tomando el camino de Honda, Tolima, con destino a la costa, seguramente con el propósito de abandonar el país. Estando en Cartagena se entera de la  muerte del mariscal Antonio José de Sucre. En carta dirigida al general Herrán, fechada en Barranquilla el 11 de octubre, el Libertador señala sin ambages que los criminales de Sucre son López y Obando.

Para Juvenal Herrera Torres Bolívar no murió de tuberculosis, murió del dolor que produce la ingratitud. En sus propias palabras: “Bolívar no murió de “tisis tuberculosa”, como dijo Reverend, ni de una invasión amibiótica al hígado, como ha sostenido algunos distinguidos historiadores que son médicos. Bolívar murió de dolor infinito. Murió de pesar por Colombia. Murió llamando a la América anarquizada y rota. Murió de indignación suprema frente a la traición, a la ingratitud de caudillos audaces e inescrupulosos que no tardaron en buscarle un nuevo amo para oprimir a las nuevas naciones”. [xvi]

El fin supremo de la lucha de Bolívar era el pueblo. Creía ciegamente en él, en su capacidad y gratitud, en su poder inmaculado para llamar las cosas por su nombre, en el ímpetu diáfano para hacer justicia. Por eso afirmó: “Son los pueblos los que deben escribir sus anales y juzgar a los grandes hombres. Venga, pues, sobre mi juicio del pueblo colombiano; es el que yo quiero, el que me hará mi gloria”. [xvii]

La hora final del libertador se acerca. Su envejecido cuerpo bien parece piltrafa humana. Sin embargo, en su corazón late la libertad y la unidad latinoamericana. Pero este sueño forjado con tanto sacrificio es enterrado por la ambición personal, el acecho de los Estados Unidos y la anarquía de los pueblos independizados. Es un verdadero cataclismo. Esa dura realidad cava la tumba del libertador.

En carta que le escribe al general José Flórez, fechada en Barranquilla el 9 de noviembre, le expresa con dolor el momento oscuro por el cual está atravesando el continente americano español. Expresa su pensamiento con la misma franqueza que le caracteriza. Dice: “Yo he mandado 20 años, y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1. La América es ingobernable para nosotros; 2. El que sirve una revolución ara en el mar; 3. La única cosa que se puede hacer en América es emigrar; 4. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas; 5. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6. Si fuera posible que una parte del nuevo mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último período la América”. [xviii]

El 23 de noviembre, es decir, 24 días antes de morir, el Libertador se siente tan golpeado física y espiritualmente, que teme salir de Barranquilla. Del traslado a Santa Marta, le escribe una misiva a Mariano Montilla, en los siguientes términos: “Si usted me manda un buque me iré para allá. ¡Pero cómo llegaré! Daré compasión a mis enemigos. Es el sentimiento menos agradable que un hombre puede inspirar a sus contrarios”. [xix]

Al otro día le confiesa al general Justo Briceño: “Ya no me atrevo (ni puedo aunque hiciera el mayor esfuerzo) a hacer una marcha de dos días por tierra. Crea usted que no le exagero cuando le aseguro que para bajar y subir una pequeña escalera me causa tanta fatiga como me hubiera costado en otro tiempo subir el cerro más pendiente. Sólo los que me han visto pueden tener una idea del estado de flaqueza y debilidad en que estoy”. [xx]

Bolívar, el Libertador, iba muriendo a cada paso que daba. Era una agonía prolongada, pero digna y valiente, sin apuros de ninguna naturaleza. El 26 de noviembre, le hace llegar una misiva al general Rafael Urdaneta, en la que señala que sus días están contados y que solo desea llegar a un lugar de mejor clima: “Es mejor quedarme para seguir sufriendo los achaques que hace dos meses estoy padeciendo, y morirme cuando más tarde dentro de un par de meses que duraré cuanto más”.

Ubicado en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, Colombia, el 8 de diciembre, le escribe nuevamente al general Rafael Urdaneta, sobre la percepción que tuvo al paso por Cartagena: “Los sentimientos de estos habitantes, cuyos disturbios y descontento dimanan enteramente del odio que tienen a estar sujetos a Cartagena. Yo creo que usted  debía concederles sus deseos, pues es el único modo de conseguir la tranquilidad en este país, que es muy importante. El único obstáculo sería la desaprobación de los cartageneros, pero de los dos males éste será el menor”. [xxi]

Bolívar muere en pie, desarrollando su proyecto político y exhalando humanismo por todos sus poros hacia sus generales y amigos leales, alimentándolos apunta de consejos como lo hace el buen padre en la cama de enfermo y más que enfermo de moribundo. Seis días antes de morir, el Libertador le escribe al general Justo Briceño, nuevamente: “Mi querido general: En los últimos momentos de mi vida, le escribo ésta para rogarle, como la única prueba que le resta por darme de su afecto y consideración, que se reconcilié de buena fe con el general Urdaneta y que se reúna en torno del actual gobierno para sostenerlo. Mi corazón, mi querido general, me asegura que usted no me negará este último homenaje a la amistad y al deber. Es sólo con el sacrificio  de sofocar sentimientos personales, que se podrán salvar nuestros amigos  y Colombia misma de los horrores de la anarquía”.

Ya desde Bogotá, Bolívar le había escrito una carta a un amigo de Cartagena, expresando los caros votos por la felicidad de los pueblos y su disposición a los más elevados sacrificios: “Con todo fervor pido al cielo que preserve a Colombia de la guerra civil con que se ha tiznado la historia de los Estados de la América del sur. Si para evitar ésta el congreso creyese indispensable, y el pueblo desease, establecer una monarquía, no me rebelaré contra sus deseos; pero tenga usted bien presente lo que le digo: La corona jamás ceñirá la cabeza de Bolívar”. [xxii]

Bolívar pasó los últimos días en relativa calma y reposo en la Quinta de San Pedro Alejandrino, propiedad del español Pedro Mier, hombre pacífico que aceptó el proceso de la independencia. No cobró un peso por la estadía del Libertador y puso a su disposición su biblioteca.

–         “¿Qué obras tiene aquí señor Mier?”, preguntó Bolívar.
–         “Mi biblioteca es muy pobre, general”, Responde Mier. Bolívar recorre los anaqueles con su mirada y responde:
–         “¡Cómo! ¡Si aquí tiene usted la historia de la humanidad! Aquí está Gil Blas, el hombre tal cual es: aquí tiene usted el Quijote, el hombre como debiera ser”. [xxiii]

Bolívar no perdió su lucidez, ni su responsabilidad de estar informado

de los acontecimientos importantes del orden local, regional, nacional

e internacional. El médico Alejandro Próspero Reverend, cuya hoja de

vida es todo un misterio, estuvo al lado llevando una minuta meticulosa, un registro detallado. Dice: “Un día estábamos solos, de repente me preguntó: ¿Y usted qué vino a buscar en estas tierras? La libertad. ¿Y usted la encontró? Sí, mi general. Usted es más afortunado que yo, pues todavía no la he encontrado. En otra ocasión en que yo estaba leyendo unos periódicos, me preguntó el Libertador: ¿Qué está usted leyendo? Noticias de Francia, mi general. ¿Qué serán a caso referentes a la revolución de julio?. Sí, señor…”[xxiv]

Relata el médico de cabecera del  Libertador: “Días después, ya muy grave el enfermo, el escribano notario de Santa Marta vino a la Quinta y se puso en medio de un círculo formado por los generales Montilla, Carreño, Silva y los señores Joaquín de Mier, Ujueta y otras personas respetables, para leer la alocución dirigida por Bolívar a los colombianos. Apenas pudo llegar a la mitad, su emoción no le permitió continuar, y le fue preciso ceder el puesto al doctor Recuero, auditor de guerra, quien concluyó la lectura; pero al acabar de pronunciar las últimas palabras yo bajaré tranquilo al sepulcro, Bolívar desde la butaca donde estaba sentado, dijo con voz ronca: sí, al sepulcro…es lo que me han proporcionado mis conciudadanos…pero yo los perdono…¡Ojalá que yo pudiera llevar conmigo el consuelo de que permanezcan unidos! Al oír estas palabras, que parecían salir de la tumba, se me oprimió el corazón, y al ver la consternación  pintada en el rostro de los circunstantes, a cuyos ojos asomaban las lágrimas, tuve que apartarme del círculo para ocultar las mías, que no me habían arrancado cuadros más patéticos”. [xxv]

Perú De Lacroix no tuvo hígados para presenciar la agonía del Libertador. Se trasladó a Cartagena de Indias y desde allí le envió un mensaje a Manuela Sáenz, la gran heroína, la gran libertadora del libertador Bolívar. Dice la misiva:

“A mi señora doña Manuela Sáenz. Mi respetable y desgraciada señora:

He prometido escribir a usted y hablarle con verdad. Voy a cumplir este encargo, y empezaré por darle la más fatal noticia…Permanecí en San Pedro (Alejandrino) hasta el 16, que partí para esta ciudad, dejando a su Excelencia en estado de agonía que hacía llorar a todos los amigos que lo rodeaban. A su lado estaban los generales Montilla, Silva, Portocarrero, Carreño, Infante y yo, y los coroneles Cruz Paredes y Wilson, Capitán Ibarra, teniente Fernando Bolívar, y algunos otros amigos. Sí, mi desgraciada señora, el grande hombre estaba para dejar esta tierra de la ingratitud y pasar a la mansión de los muertos a tomar asiento en el templo de la posteridad y de la inmortalidad, al lado de los héroes que más han figurado en esta tierra de miseria. Le repito a usted, con el sentimiento del más vivo dolor, con el corazón lleno de amarguras y heridas, dejé al Libertador en brazos de la muerte, en una agonía tranquila, pero que no podía durar mucho tiempo. Por momentos estoy aguardando la fatal noticia, y mientras tanto, lleno de agitación, de tristeza, lloro ya la muerte del Padre de la Patria, del infeliz y grande Bolívar, matado por la perversidad y por la ingratitud de los que a él todo lo debían, que todo lo habían recibido de su generosidad”.

“Tal es la triste y fatal noticia que me veo en la dura necesidad de dar a usted. Ojalá el cielo, más justo que los hombres, echase una ojeada sobre la pobre Colombia, que viese la necesidad que hay de devolverle a Bolívar…Permítame usted, mi respetada señora, llorar con usted la pérdida inmensa que ya habremos hecho, y que habrá sufrido toda la República y prepárese usted a recibir la última y fatal noticia.

L. Perú De Lacroix”.

Como dijera el emperador romano Julio Cesar: “La suerte está echada”. Había llegado el último día de vida física del Libertador. Era 17 de diciembre de 1.830. El relato de los últimos instantes del general Simón Bolívar, corre a cargo de este médico: “Eran las nueve de la mañana, cuando me preguntó el general Montilla por el estado del Libertador. Le contesté que a mi parecer no pasaría el día. Al oír estas palabras, el general se dio una palmada en la frente echando una formidable blasfemia, al mismo tiempo que las lágrimas  se asomaban a sus ojos…”

“Cuando conocí que se iba llegando la hora fatal, me senté a la cabecera teniendo en mi mano la del Libertador, que ya no hablaba sino de un modo confuso. Sus facciones expresaban una completa serenidad; ningún dolor o señal de padecimiento se reflejaba en su noble rostro. Cuando advertí que la respiración se ponía estertorosa, el pulso trémulo casi insensible, y que la muerte era inminente, me asomé a la puerta del aposento, y llamando a los generales, edecanes y los demás que componían el séquito de Bolívar: Señores, exclamé, si quieren ustedes presenciar los últimos momentos y postrer aliento del Libertador, ya es tiempo. Inmediatamente fue rodeado el lecho del ilustre enfermo, y a pocos minutos exhaló su último suspiro Simón Bolívar, el Campeón de la Libertad sudamericana, el Sol de Colombia”. [xxvi]

Alejandro Próspero Reverend, practicó la autopsia, encontrando que “Bolívar no tenía nalgas sino una gruesa concha como pedernal, seguramente formada a lo largo de los veinte años de ser jinete de la Libertad americana”. [xxvii]

También le correspondió a este médico, embalsamar y vestir el cuerpo inerte del revolucionario, del vilmente calumniado por Santander y sus compinches de ambicioso, personalista y megalómano. Su relato es patético: “Después de la autopsia u embalsamiento del cadáver de Bolívar, el señor Manuel Ujueta, jefe político, me hizo presente que nadie en la casa era capaz de vestir el cadáver, y a la fuerza de empeños me comprometió a desempeñar esta triste función. Entre las diferentes prendas del vestido que trajeron, me presentaron una camisa que ya iba a ponerle, cuando advertí que estaba rota. No pude contener mi despecho, y tirando la camisa, exclamé: Bolívar, aun cadáver, no viste ropa rasgada; si no hay otra voy a mandar por una de las mías. Entonces fue cuando me trajeron una camisa del general Laurencio Silva, que vivía en la misma casa”. [xxviii]

El inventario de las propiedades del Libertador al morir, aparecen relacionadas: “Dos colchas, unos pantalones de paño, un colchón, manteles usados, grandes y chicos, de dril, de algodón e hilo”. [xxix]

Su mayordomo, José Palacios, indicó: “El equipaje de mi jefe y señor es también víctima de la guerra a muerte”. [xxx]

Pablo Neruda, poeta chileno, premio nobel de literatura concedido por la academia sueca el 21 de octubre de 1.971, comunista, amigo de Salvador Allende, presidente de la Unidad Popular, víctima de golpe de Estado, orientado por la CIA, en 1.973, organismo criminal de los Estados Unidos, escribe hermosísimo poema en honor al Libertador. Dice:

Un canto a Bolívar

Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire

De toda nuestra extensa latitud silenciosa,

Todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:

Tu apellido la caña levanta a la dulzura,

El estaño Bolívar tiene un fulgor Bolívar,

El pájaro Bolívar sobre el volcán Bolívar,

La patata, el salitre, las sombras especiales,

Las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,

Todo lo nuestro viene de tu vida apagada,

Tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,

Tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.

Tu pequeño cadáver de capitán valiente

Ha extendido en lo inmenso su metálica forma,

De pronto salen dedos tuyos entre la nieve

Y el austral pescador saca a la luz de pronto

Tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.

¿De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?

Roja será la rosa que recuerde tu paso.

¿Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?

Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.

¿Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?

Es roja la semilla de tu corazón vivo.

Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.

Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,

Y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.

Y otra mano que tú no conociste entonces

Viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:

De Teruel, de Madrid, de Jarama, del Ebro,

De la cárcel, del aire, de los muertos de España

Llega esta mano roja que es hija de la tuya.

Capitán, combatiente, donde una boca

Grita libertad, donde un oído escucha,

Donde un soldado rojo rompe una frente parda,

Donde un laurel de libres brota, donde una nueva

Bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,

Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.

Otra vez entre pólvora y humo espada está naciendo.

Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.

Los malvados atacan tu semilla de nuevo,

Clavado en otra cruz está el hijo del hombre.

Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,

El laurel y la luz  de tu ejército rojo

A través de la noche de América con tu mirada mira.

Tus ojos que vigilan más allá de los mares,

Más allá de los pueblos oprimidos y heridos,

Más allá de las negras ciudades incendiadas,

Tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:

Tu ejército defiende las banderas sagradas:

La libertad sacude las campanas sangrientas,

Y un sonido terrible de dolores precede

La aurora enrojecida por la sangre del hombre.

Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.

La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,

De nuestra joven sangre venida de tu sangre

Saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.

Yo conocí a Bolívar una mañana larga,

En Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,

Padre, le dije, ¿Eres o no eres o quién eres?

Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:

Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo. [xxxi]

4.     Surgimiento y desarrollo del Partido Comunista Colombiano: El partido comunista colombiano no nace o aparece de la nada, tampoco es producto de la “genialidad” de una persona o de un grupo de personas encerradas en espaciosa oficina, como suele decir el enemigo de clase para intentar desprestigiarlo. Nada de eso. El PCC es producto de la lucha popular, del desarrollo de la clase obrera, sus movilizaciones, sus anhelos y los sueños objetivos de justicia, teniendo como guía de lucha el método marxista – leninista, la ciencia y la conciencia, tanto social como de clase.

Su historia es amplia, profundamente antiimperialista, antimonopolista y antilatifundista, pletórica de heroísmo, solidaridad y fraternidad de clase. Hace parte del pueblo colombiano, encarna los intereses de éste y se prodiga por los cambios de fondo y estructurales. No es “Izquierda light”, pertenece a la izquierda radical, comprometido con el Proletariado hasta los tuétanos y sin ambigüedades o sectarismos anacrónicos.

Por eso nos tildan de la peor manera, incluso, sectores que se proclaman de “izquierda”. Dicen que somos sectarios, anacrónicos, pasados de moda, mamertos, stalinistas, etc.

Nada de eso. Somos comunistas, consecuentes con los intereses del pueblo colombiano, consecuentes con sus diversas formas de lucha y resistencia popular, consecuentes con la salida política y negociada al conflicto social y armado, consecuentes con los sueños de libertad y justicia social para todos y todas, consecuentes con el Socialismo.

El partido nace en las entrañas del pueblo, es pueblo por antonomasia, que se muestra desde sus orígenes con lealtad y firmeza en la tarea de orientar y educar a las masas para la toma del poder del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Es una herramienta de lucha, una guía para la acción y la construcción de una sociedad justa, humana y solidaria.

¿Cuál es la realidad histórica de la fundación del Partido Comunista Colombiano? ¿Cómo era Colombia en ese entonces? ¿Cómo pensaban y actuaban sus dirigentes? Sobre todo, que antes de Comunismo en Colombia hubo anticomunismo, porque los señoritos de la burguesía que tienen el privilegio de viajar por el planeta se dan cuenta de las ideas y atemorizados hacen su publicidad negra, sin tener el pueblo conocimiento de lo que encarna el pensamiento comunista.

Desde 1.867, el país nacional se opuso a los intereses imperiales de los Estados Unidos de construir el canal interoceánico en territorio panameño para sus leoninos intereses. Incluso, un sector de la clase dirigente nacional protestó. El senado se opuso a la firma del tratado “Herrán – Hay”. La respuesta de los Estados Unidos fue estimular la separación de Panamá, suceso ocurrido en 1.903. Así, el presidente norteamericano, Teodoro Roosevelt, aprovechó para que la joven república firmara el tratado: “Hay – Bunau Varilla”, el 2 de diciembre de 1.903, con la promesa de que la potencia del mal protegería su separación de la posible reacción de Colombia.

Sobre los intereses imperialistas de los Estados Unidos, el periódico “El Porvenir”, escribía en Bogotá, en la edición del 28 de marzo de 1.903: “Esta aprobación en bloque, sugiere, prima facie, que el tratado en referencia es una gran manera favorable a las pretensiones imperialistas de la República del Norte, tales como deben serlo según las doctrinas del predominio americano y del destino manifiesto…” [xxxii]

El Nuevo Tiempo, del 25 de septiembre de 1.902, anunció el desenlace fatal de la separación de Panamá por la acción perversa de los Estados Unidos: “No cabe ya duda alguna sobre la franca y manifiesta tendencia de la política norteamericana que no es sino de absorción territorial. Panamá se independizará de Colombia, lo veremos”. [xxxiii]

Una vez la separación de Panamá fue una realidad, el 3 de noviembre de 1.903, se creó un movimiento de protesta contra la abierta intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos del país: Las organizaciones mutualistas, juntas de vecinos y personalidades tomaron parte en la protesta y exigieron al gobierno de Marroquín, tomar medidas en defensa de la integridad nacional. Se creó comisión de finanzas. Hubo movimiento popular, pero no lo suficientemente organizado. Al requerimiento formulado al presidente Marroquín, cínicamente contestó: “¿Qué más me pueden solicitar? Me entregan un país y yo les devuelvo dos”.

El desarrollo del capitalismo iba tomando auge a medida que transcurría el siglo XX, sobre todo la expansión cafetera, vías de comunicación, la explotación minera, especialmente la industria petrolífera, el aumento de manufactura, el sistema del transporte y la proliferación de fábricas.

De ese proceso, vale tener en cuenta para el análisis del partido comunista, el surgimiento del Proletariado, “como clase claramente diferenciada no solamente con respecto a sus explotadores sino también en relación a la masa general de los trabajadores”, afirma el ex camarada Medófilo Medina.[xxxiv]

“En conclusión, dice, hacia 1.925 el Proletariado Colombiano se encontraba remontando la etapa de su primera formación, configurándose así la premisa más importante de la afirmación del Socialismo  en el país tanto ideológica como orgánicamente a través de un Partido de la clase obrera”. [xxxv]

Desde la perspectiva política, los antecedentes de la fundación del partido por parte de la clase obrera, habría que buscarlos en la actividad de los artesanos en el siglo XIX. Urrutia Montoya, señala: “Aunque no estrictamente sindicatos gremiales, estas sociedades  fueron el primer intento histórico de organización de los trabajadores para defender intereses comunes”. [xxxvi]

“Entre 1.849 y 1.852 los artesanos fueron la base social de sustentación del régimen liberal de José Hilario López y factor dinámico en las reformas adoptadas bajo el gobierno”, señala Medófilo Medina.

Tímidamente, se presentan las primeras acciones huelguísticas en ferrocarriles y entre los trabajadores que adelantaban la construcción del canal de Panamá por los franceses, pero casi que en forma aislada y sin mucha protección política.

Sin embargo, después de 1.910 los obreros se van metiendo más de lleno en los movimientos huelguísticos y estos son mucho más estructurados. En febrero de este año, se lleva a cabo huelga de braceros de los puertos desde Calamar hasta Barranquilla, con una duración de seis días, es decir, del 17 al 22. Se peleó en esta oportunidad por el alza de salarios.

Dicha movilización tuvo dos características fundamentales: 1. El enfrentamiento violento de los trabajadores con los esquiroles; 2. La potencialidad de un conflicto para desencadenar otros. Los huelguistas consiguieron aumento del 30%, según el camarada Ignacio Torres Giraldo.

En Cartagena de Indias aparece en diciembre de 1.910 un semanario llamado “El Comunista”, anunciando la creación de un partido obrero, basado en los siguientes principios: 1. El anticlericalismo militante; 2. La lucha por una verdadera Democracia; 3. La búsqueda de un Socialismo que cumpla “la ley por igual, sin beneficios para unos y sin perjuicios para otros”. [xxxvii]

En Barranquilla, aparece en 1.912, el periódico llamado “El Obrero”, el que propagaba los principios de un Socialismo que abogaba confusamente por “la legítima emancipación de los hijos del trabajo”.  Dice Medófilo Medina: “Defendía la lucha por la paz en términos que  evocan una cierta influencia del socialista francés  Jean Jaures. Igualmente este periódico desarrolla una orientación agudamente anticlerical y se muestra activo partidario del proteccionismo aduanero. Cuando este periódico reaparece nuevamente en 1.914, entre sus artículos llama la atención un escrito por Tomás Cerón Camargo sobre el anarcosindicalismo. Los comentarios del articulista denotan un cierto conocimiento de los principios de esa tendencia ideológica. Se critica especialmente el abandono de la lucha política por parte de los anarcosindicalistas: Frente al gobierno, escribe Cerón Camargo, lo ignoran confiados solamente en el genio del sindicalismo para convencer a las masas lo suficiente para quitar al gobierno fuerza y poder y obtener sus propósitos por medio de una revolución incruenta. Era en esta expresión temprana de la lucha ideológica en el seno del movimiento obrero”. [xxxviii]

En diciembre de 1.915, un grupo de obreros decide fundar un partido que se identifique y represente los intereses de la clase obrera. Para el efecto, se crea una junta organizadora que tiene la tarea de elaborar el proyecto de programa y de estatutos. Apartes, del manifiesto son los siguientes:

“Nos vemos impelidos a llamaros para que hoy, deponiendo las pasiones políticas partidarias, que han sido nuestra ruina, envilecimiento y escarnio, nos congreguemos para formar el Partido Obrero, único capaz de sacar avante los intereses del Proletariado. Convencimos estamos de que no existen partidos honrados, sino que la humanidad solo se divide en dos clases: La una trabaja y sufre hambre y miseria; la otra que consume y no produce”. [xxxix] Dicho llamamiento estaba avalado por seiscientas firmas.

Era un esfuerzo más de los artesanos. Sin embargo, en el programa hay latente el rechazo a la política, la propuesta de no volver a las urnas, porque consideraban que la política solo se expresaba en el bipartidismo y tal no representaba los intereses reales del Proletariado. En cierta manera era una forma de aceptar que todavía vibraba en sus conciencias políticas la política liberal y conservadora.

Otro hecho previo a la fundación del Partido Comunista, es la celebración del primero de mayo, día internacional de la clase obrera. Solo después de 1.914, se comenzó a celebrar públicamente. En este año se llevó a cabo en Bogotá una gran manifestación; incluso, se levantó un modesto monumento en homenaje a los héroes del trabajo. Se hizo llegar una carta al gobierno firmada por trescientas personas en la que se protestaba por las trabas del gobierno para la celebración de esta efeméride. El camarada periodista, Luis Tejada, escribía: “Un ejército fuerte que avanzara a la conquista de una soñada y no lejana ciudad de prosperidad donde los ojos negros de los fusiles serán cegados por las uñas laboriosas de los arados de la paz”. [xl]

A partir de enero de 1.918 estallan huelgas en Colombia; la clase obrero de la costa Atlántica marcó la pauta. El 3 de enero, pararon los obreros del Puerto de Barranquilla, arrancándoles a los patronos aumento salarial importante. El 8 de enero, fueron los braceros de Cartagena de Indias; fue una movilización violenta que incluyó ataques a los almacenes y al comercio, arrojando como saldo trágico, el asesinato de dos civiles y un policía. Después fueron los ferroviarios en Santa Marta con igual intensidad y combatividad.

A mediados de enero de 1.919, se realiza en Bogotá asamblea general obrera, a la que acuden delegados de más de 20 asociaciones y gremios, pronunciándose ésta por la abstención de los trabajadores en las elecciones de diputados  que tendría lugar el 3 de febrero de ese año. Se aprobó también la plataforma Socialista con miras a conformar un Partido Socialista.

Dicha plataforma fue publicada en el órgano informativo “Gaceta Republicana”, el 11 de febrero y constaba de cinco puntos:

1.       La organización obrera declara que debe ser “libre, independiente y sin compromisos con los partidos militantes, ni sectas religiosas, que su política es económica y social y que dentro de sus filas caben todos los ciudadanos de buena voluntad dispuestos a luchar en causa común por las reivindicaciones del Proletariado;

2.      Se proclamaron como lema del Partido, los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad;

3.      Establece que el Partido no busca la abolición del Estado, la propiedad y la sociedad, ni el capital pero sí persigue la abolición de los monopolios y de los privilegios que no sean concebidos por la naturaleza;

4.      Busca la Reforma del Estado y de la Sociedad, la equidad entre el valor del trabajo y el interés del capital;
5.      Recomienda como bases principales de la emancipación obrera, la insurrección  y el ahorro.[xli]

Quien lo creyera, pero en la cúspide del republicanismo se hablaba de la necesidad de un tercer partido. Por eso, prestaron toda colaboración a los obreros empecinados en crearlo. No era gratuita la publicidad y difusión que hizo en esa dirección dicho medio de comunicación. De todas maneras, la asamblea general obrera, creó una dirección de nueve miembros y convocó el primer congreso o convención socialista el 7 de agosto de 1.919. Pronto se dieron los primeros frutos orgánicos, pues se había producido la organización de zapateros, sastres, carpinteros, ebanistas, constructores, arquitectos prácticos, canteros y comerciantes.

La lucha política estuvo unida a la lucha de la clase obrera. Comenzando marzo de 1.919, el presidente Marco Fidel Suárez, mediante decreto autoriza la compra de uniformes y botas militares en el extranjero, lo que produjo honda indignación en los artesanos, convocando la asamblea general obrera, la unión de acción social una protesta, la cual se realizó el 16 de marzo en Bogotá, con la presencia de tres mil personas, según reportes de los medios de comunicación.

Esta protesta fue duramente reprimida por el presidente Suárez, presentándose el asesinato  de siete o diez huelguistas y por lo menos quince heridos. [xlii] Finalmente, en mayo del mismo año, se formalizó la fundación del Partido Socialista, partido que tuvo presencia  en varios concejos municipales. Según el compañero Torres Giraldo, en Girardot, Honda, La Dorada, Palmira, Dagua, Segovia, Remedios, Puerto Wilches, Mariquita, Cisneros, Puerto Berrío  y Dabeiba. Es decir, entre 1.919 y 1.921, se perfiló como fuerza electoral.

Hacia 1.922, las huelgas decayeron sensiblemente, al parecer no pasaron de cinco. En cambio, el ambiente político estaba enrarecido, pues era época electoral presidencial. El partido Socialista termina aliado con el partido liberal respaldando al máximo dirigente de esta colectividad en su momento, el general Benjamín Herrera, quien había expresado su no complacencia por la creación del tercer partido: “No veo la razón para que se funde un tercer partido político en Colombia, cuando dentro del liberalismo caben todas las aspiraciones de los trabajadores, porque este es carne de su carne y hueso de sus huesos”.[xliii]

En su segundo congreso, reunido en noviembre de 1.921, el grueso del Partido Socialista rechaza la proposición de adhesión a la Tercera Internacional Comunista y desde luego, a los principios distintivos  de los Partidos Comunistas. Sus más autorizados voceros del momento, Carlos Melguizo y Juan Carlos Dávila, asumen dicha postura y la imponen en la asamblea. En su tercer congreso, no se toca tanto el tema programático e ideológico, sino el tema electoral.

Pero a mediados de 1.923 hasta 1.926. se produce un proceso histórico de transición entre el socialismo reformista  y el socialismo revolucionario. En 1.923, surgen grupos llamados Comunistas, grupos integrados por intelectuales, principalmente.

Medófilo Medina cita como ejemplo al inmigrante ruso Silvestre Savitski. Este inmigrante instaló en Bogotá su tintorería, que era visitada con frecuencia por jóvenes intelectuales con el fin de escuchar los amenos y políticos relatos sobre la revolución de Octubre y del camarada V.I. Lenin. Entre otros: Luis Tejada, Moisés Prieto, Luis Vidales, José María Olózaga, Josué E. Nieto, Gabriel Turbay, Roberto García Peña, los estudiantes Abel Botero, Manuel Antonio Arboleda; pero también, el obrero ferroviario de apellido Losada, Patrocinio Rey, también obrero del tranvía, Manuel Abella, obrero de la construcción.

Savitski y Vidales, redactaron los estatutos para la conformación del sindicato albañil y similares, a solicitud de los obreros, estatuto que habría de convertirse en referencia para hacer otros. Algunos de los miembros del grupo Comunista redactaron un manifiesto, en el cual incluyeron los 21 puntos de la Internacional Comunista, IC, con la respectiva explicación de cada uno de ellos; material que fue distribuido  en una cantidad de 30 mil, según anota Medófilo Medina. De igual manera, hicieron contacto con sindicatos fuertes de la época  como bavaria y fenicia.

Uno de los miembros de este grupo que se desarrolló fue el camarada escritor Luis Tejada, haciendo parte del periodismo y la literatura, fundó con José Vicente Combariza su propio periódico  en Barranquilla llamado “El Sol” en 1.919. Siempre mostró su admiración por la revolución de Octubre; la idea de Benjamín Herrera de lanzar candidato liberal lo entusiasmó, por cuanto era la oportunidad de quebrantar la cruda hegemonía conservadora. Pero al no darse, se apartó de los colaboristas del régimen, se radicalizó  buscando terrenos políticos  más allá del liberalismo.

En 1.923, el compañero Luis Tejada entra de lleno al grupo Comunista y recibe enorme influencia de Savitski, teniendo la feliz ocasión de tener acceso a la literatura Marxista. En EL ESPECTADOR, tejada refleja toda su orientación política. Su muerte es prematura. Se produce en 1.924. En abril de 1.923, respondiendo los cuestionamientos  de El NUEVO TIEMPO, señala: “Lo que yo anhelo y proclamo es “el imperio directo del Proletariado y el régimen Comunista, esto es, la abolición de la propiedad privada, el despojo de los propietarios, la anulación de los derechos del capital como factor de la producción, el monopolio del comercio, etc. Bueno, mejor”. [xliv]

Es indudable. Luis Tejada comprende el papel de la clase obrera en el desarrollo de la historia contemporánea. He ahí que afirma: “La única esperanza seria de regeneración que le queda ya a este país, está vinculada íntegramente a la posible aparición de fuerzas nuevas … es evidente que esas fuerzas nuevas  no pueden encontrarse ya sino en las zonas Proletarias, en el oscuro pueblo trabajador, que constituye una reserva intacta  de energía espiritual porque en su centenaria desconexión de la vida pública ha podido escapar al influjo corrosivo de la vieja política y al desgaste intelectual y moral característico de las clases dominantes”.[xlv]

Le sale al paso a los que conciben el socialismo como ideología exótica, para ello se afianza  en V. I. Lenin, quien afirmaba que “en determinadas condiciones la situación de las masas se hace más dura por la debilidad del capitalismo que por el desarrollo de éste”. Por eso, afirma: “Verdaderamente, los conflictos entre el capital y el trabajo deberían ser más graves, y de hecho la situación social es más apremiante y angustiosa en los países relativamente pobres como el nuestro, porque el pequeño capital extorsiona y explota más cruelmente al trabajador que el capital grande”. [xlvi]

Quien supone que la lucha contra el individualismo, lleva consigo la oposición al incremento de la industria, Luis Tejada, responde sin ambages: “De lo que se trata, desde el punto de vista socialista, no es de eliminar la industria sino hacer que la industria no sea individualista. Es lógico que dentro de la gran industria el obrero desarrolla más rápidamente su instinto de clase y comprende mejor el principio fundamental de la solidaridad, es más accesible a la propaganda y a la disciplina y se encuentra en condiciones más apropiadas para constituir una fuerza eficaz coercitiva o revolucionaria”. [xlvii]

Por esos criterios políticos claros y combativos, los Comunistas consideran al camarada Luis Tejada como uno de los importantes precursores del Comunismo Científico, marxista – leninista en Colombia.

En el marco del tercer congreso obrero nacional, instalado el 21 de noviembre de 1.926, en medio de la crisis de los partidos tradicionales, la agitación y la protesta de los obreros, fue fundado el Partido Socialista Revolucionario, PSR, siendo Tomás Uribe  Márquez uno de los principales luchadores.

La fundación estuvo antecedida de eventos y discusiones en diversas partes del país. Se recuerda por ejemplo, la segunda gira que por el Tolima hizo la compañera María Cano, quien presidió multitudinarias manifestaciones  en La Dorada (Caldas), Honda, Mariquita e Ibagué, (Tolima). De igual manera, el encuentro en Venadillo (Tolima) por solicitud expresa de Tomás Uribe Márquez a comienzos de noviembre de 1.927, conferencia interdepartamental de dirigentes obreros y populares, con el fin de acordar los criterios que los delegados socialistas llevarían al congreso obrero.

Según el camarada Torres Giraldo, los principios del Partido Socialista  Revolucionario, eran cinco:

1.       Se adoptó el nombre de Socialismo Revolucionario para recoger la tradición de los partidos socialistas obreros que ya antes habían existido en Colombia y para subrayar la necesidad de romper con el reformismo de la etapa anterior;

2.      Se estableció el compromiso de trabajar prioritariamente entre los grandes sectores de los trabajadores de la ciudad y del campo buscando preparar el terreno para la revolución social;

3.      Se acordó establecer la coordinación con el movimiento obrero internacional a través de la adhesión a la Internacional Comunista, IC;

4.      El PSR buscaría el contacto con los movimientos revolucionarios del continente;

5.      Para definir las bases programáticas y los principios organizativos del partido se acordó convocar en breve plazo, una convención nacional del partido. [xlviii]

Figuró también en la plataforma aprobada la huelga electoral, buscando con ello ingenuamente evitar la influencia del liberalismo en las entrañas del PSR. Se aprobó un saludo fraternal al pueblo soviético, lo mismo al naciente Partido Socialista  Revolucionario de Ecuador, al pueblo de Méjico y condenó la expansión del imperialismo yanqui en Colombia.

El comité ejecutivo quedó integrado de la siguiente manera: Eugenio Molina Palacios, Guillermo Hernández Rodríguez, Francisco de Heredia, como principales; suplentes: José Vicente Gaitán, Manuel Abella, Ramón Bernal Azula; secretario general: Tomás Uribe Márquez.

Medófilo Medina, a propósito de las premisas que dan origen al surgimiento y desarrollo del Partido Comunista Colombiano, precisa algunas tesis de discusión histórica:

1.       La historia del Partido Comunista no comienza con su fundación, sino que se confunde con el surgimiento mismo del Proletariado Colombiano;

2.      La premisa fundamental de la fundación del partido fue el surgimiento de la clase obrera, cuya etapa de primera formación concluye al promediar la tercera década del siglo XX;

3.      Su fundación estuvo precedida de una serie de tentativas de creación del partido obrero, dando lugar la fundación del partido socialista;

4.      A partir de 1.919, hay tres etapas importantes en la trayectoria de la organización política de la clase obrera: 1. El Partido Socialista; 2. El Grupo Comunista y 3. El Socialismo revolucionario. Son tres momentos donde se advierte superación política en dos campos centrales: ideológica y orgánicamente. Por supuesto, sin desconocer falencias que solo la práctica se va encargando de depurar al lado del estudio dialéctico del marxismo – leninismo con base en la realidad concreta de la idiosincrasia del pueblo colombiano;

5.      Son personajes del pueblo y de eterna admiración por el esfuerzo consecuente y sus brillantes momentos políticos, entre otros: Tomás Uribe Márquez, María Cano, Torres Giraldo, José Russo, Ángel María Cano, Erasmo Coronel, Jorge del Bosque, etc.

La crisis económica de 1.929 – 1.933 es vital considerarla para determinar dos aspectos claves: Establecer el marco económico y social en que surge el Partido y dos, para explicar los cambios de orientación en la política de la clase dominante.

La depresión afectó todos los países capitalistas. Solo el joven estado Soviético escapó a los efectos de la crisis, según Medófilo Medina. En Estados Unidos la producción descendió  en un 46%; en Alemania en un 46%; el desempleo llegó a superar el 40% de la fuerza laboral en estas dos potencias.

“De esta depresión todos los países capitalistas salieron hacia nuevos modelos de dominación económica y política. Frente a un movimiento obrero revolucionario  los monopolistas en Alemania optaron por el fascismo. Por otro lado, en Estados Unidos la burguesía  encontró salida a la crisis mediante la adopción de una política de intervención del Estado no solo en la esfera económica sino también en la social. Las fórmulas, tomada de uno de los teóricos del capitalismo monopolista de Estado, J. Maynard Keynes fueron convertidas en programa de gobierno en la política de “Nuevo Rumbo” de Franklin D. Roosevelt”, afirma Medófilo Medina.[xlix]

Se dice que Colombia no fue tan afectada por esta crisis como en cambio sí lo fueron otros países del continente, no obstante, Medófilo Medina, anota: “El café experimentó un descenso en el mercado mundial del 50% entre comienzos de 1.929 y enero de 1.930. Ello condujo a la crisis  de todo el comercio exterior del país”. “Hacia 1.932 el valor del total de las exportaciones bajó casi dos veces y las importaciones descendieron en más de cuatro veces en comparación con 1.929”.

También se redujo la entrada de divisas. Para diciembre de 1.931, las reserva de oro del banco de la república  bajaron en cinco veces. Hacia 1.933, el curso oficial del oro había bajado en un 69% en comparación con el nivel  de 1.928, dijeron expertos en la materia. Los salarios cayeron estrepitosamente. Por ejemplo, los salarios en el ferrocarril de Medellín descendieron entre 1.928 – 1.929 en un 50% para algunas categorías de trabajadores  y en un 35% para otras. El desempleo se disparó dramáticamente. En 1.929 el presupuesto de obras públicas de la nación bajó en un 68% originando la parálisis casi que total del sector.

Características de la crisis estructural en nuestro país como en los países latinoamericanos, se puede considerar en tres aspectos centrales:

1.       Crisis de la estructura agraria que a su vez se manifiesta en los rasgos esenciales: 1. La superproducción de productos tropicales; 2. Baja producción de los artículos  destinados al consumo interno;

2.      La crisis del comercio exterior caracterizada por la venta barata de la materia prima y compra a altos costos los productos manufacturados;

3.      La crisis del financiamiento interno. La deuda externa creció tanto a partir de los años 2º, que comenzó el proceso mediante el cual el país paga una suma mayor por concepto de  intereses que la masa de capital puro que le ingresa a través de nuevos empréstitos.

En esas condiciones concretas se funda el Partido Comunista Colombiano. El cinco de julio se reúne en Bogotá el pleno ampliado del Partido Socialista Revolucionario, con el propósito de protocolizar la fundación del Partido Comunista de Colombia, como se llamó en su momento.

Antecedente importante de la fundación  que señala Medófilo Medina, es la carta que la Internacional Comunista, IC, dirige a los Socialistas Revolucionarios, en febrero de 1.929, que en realidad era la respuesta al informe que la dirección del partido Socialista Revolucionario había enviado a Moscú sobre los hechos sangrientos de la masacre de las bananeras en 1.928. Esta se difundió rápidamente en Bogotá para el primero de mayo, aprovechando el órgano informativo  de los Comunistas llamado: “La Humanidad” de Cali.

¿Qué contiene en esencia dicho documento? Un análisis de la huelga de las bananera, sus limitaciones y significación histórica para el Proletariado Colombiano; contiene, además, una caracterización del régimen  socio – económico del país. Señala: “Colombia, sufrió desde principios del siglo XX y más particularmente desde el fin de la primera guerra mundial, (1.914 – 1.917) una completa transformación en su estructura económica y, en consecuencia, una conmoción profunda de todas sus relaciones sociales”.

“Pasa rápidamente de un régimen de producción agrícola semifeudal, casi esclavista, a una forma de producción capitalista moderna estrechamente incorporada al sistema del imperialismo más desarrollado. De esta manera, Colombia presenta toda una serie de sistemas económicos superpuestos que van de la “trata de indios” a la empresa moderna racionalizada, sistema que se penetran, se combinan, se combaten y están en continua evolución”. [l]

Dicho documento señalaba también con claridad la tarea central del momento: “La enseñanza primordial y esencial que es necesario extraer, no es pues un pesimismo derrotista sobre el estado de espíritu de las masas, sino lo que vosotros mismos habéis subrayado en vuestra carta: Es preciso organizar. Organizar el partido en todo el país como un partido de clase, absolutamente independiente y distinto de los demás por su ideología, su programa, sus métodos de lucha”. [li]

Especificaba los elementos básicos a tener en cuenta en la configuración del partido. Estos son:

1.       El Partido debía ser una organización de masas;

2.      Necesidad de crear una red de organizaciones partidarias con base en las directrices organizativas de la Internacional Comunista;

3.      Establecimiento de las cotizaciones ordinarias por parte de cada miembro del Partido;

4.      Asignación de un frente de trabajo para cada militante;

5.      Creación de un órgano periodístico central del Partido bajo la dirección del Comité Central;

6.      Relaciones permanentes entre el Comité Central y las organizaciones provinciales;

7.      Elevación al Comité Central de una mayoría de obreros;

8.     Vigilancia para mantener el carácter Proletario del Partido no sólo por su composición, sino por su conducta política.

Asistieron al pleno los siguientes compañeros y compañeras: Guillermo Hernández Rodríguez, Tomás Uribe Márquez, Jesús Cuervo, Manuel Abella, Pedro Abella, trabajadores de la construcción; David Forero, Albañil; Elvira Medina, profesional revolucionaria; Luis E. Cortés, artesano; Fideligno Cuéllar, Servio Tulio Sánchez, Rafael Baquero, intelectuales;  Pablo Emilio Sabogal, abogado; José Gonzalo Sánchez, indígena; Ángel María Cano, artesano y dirigente obrero de Girardot; José E. Russo, prestigioso dirigente de la zona bananera; Leopoldo Vela Solórzano, Cesar Guerrero. Efrosina Forero, Esteban Sánchez, Carlos Sánchez, Juan C. Dávila, Jorge Lagos, obrero tipógrafo; Ricardo Sánchez, Julio Buriticá, obrero; Eutiquio Timoté, Ernesto Rodríguez, Carlos Cuéllar, estudiante.

Por supuesto que no se puede considerar  este grupo de compañeros como los únicos fundadores del Partido Comunista de Colombia, porque en distintos lugares del país hubo núcleos cuyos miembros se consideraron militantes del Partido desde su fundación.

Meses previos al Pleno se hizo campaña de afiliación. Entre ellos, llenó la ficha el joven estudiante Gilberto Vieira White, quien asistió a la manifestación del 17 de julio de 1.930. Lo mismo sucedió en diversas partes del país, muchos compañeros y compañeras, se afiliaron con entusiasmo y combatividad. Por ejemplo, María Cano, Sixto Ospina, Ángel Jurado, Tulio Guevara, etc.

La discusión del Pleno se centró básicamente en los siguientes aspectos: Valoración del Socialismo Revolucionario, posición frente a los partidos tradicionales, adopción de principios programáticos y orgánicos. Enjuició con severidad al PSR por el llamado “Putschismo”, en los siguientes términos: Esta política no ha sido otra cosa que la herencia de la ideología del liberalismo pequeño burgués en las filas del Proletariado”.

Señaló el Pleno como directos responsables a: Tomás Uribe Márquez, Ignacio Torres Giraldo y María Cano.[lii] Se trazó una especie de línea divisoria con ciertos dirigentes del movimiento obrero proclives a utilizar el sindicalismo con fines personalistas. El Pleno colocó de ejemplo al compañero Moisés Prieto, que había abandonado prácticamente las filas revolucionarias.

“En la declaración programática se dijo que el Partido lucharía por una Revolución cuyas fuerzas motrices serían el Proletariado en primer lugar, el campesinado y otros sectores de la pequeña burguesía urbana y rural. El contenido central de la Revolución  sería la resolución de la cuestión agraria por medio de la eliminación  de los vestigios feudales, el reparto de la tierra a quienes la trabajan directamente, a través de la expropiación sin indemnización a los terratenientes”.

“Igualmente la Revolución sería antiimperialista y por tanto procedería al desconocimiento de las deudas  contraídas a través de los empréstitos y a la nacionalización de las empresas directa o indirectamente controladas por el imperialismo”, anota Medófilo Medina y agrega: “Otros objetivos señalados en la declaración fueron: La implementación general  de la jornada de trabajo  de ocho horas, el reconocimiento de los derechos políticos de la mujer, la separación de la iglesia del estado, el establecimiento del control obrero sobre las industrias nacionales. Con respecto a los indígenas la declaración preveía la devolución de las tierras arrebatadas por la voracidad latifundista y el reconocimiento  de la autodeterminación de los pueblos indígenas”. [liii]

Esta plataforma tiene profunda significación histórica y política, porque es la primera vez que una organización política adopta un programa marxista – leninista en Colombia.

El Pleno nombró Comité Central, el cual quedó integrado por 18 miembros, así: Guillermo Hernández Rodríguez, secretario general; Tomás Uribe Márquez, Jesús Cuervo, David Forero, Elvira Medina, Manuel Abella, Luis E. Cortés, Fideligno Cuéllar, Servio Tulio Sánchez, Rafael Baquero, Pedro Abella, Pablo Emilio Sabogal, José Gonzalo Sánchez, Ángel M. Cano, Jorge del Bosque, María Cano, José G. Russo, Esteban Sánchez.[liv]

Ese día, (17 de julio de 1.930) organiza la Dirección Nacional una marcha por las calles céntricas de Bogotá, terminando en un mitin  en la plaza Simón Bolívar, siendo registrada por la gran prensa de la burguesía a su modo, distante de la realidad histórica.

EL TIEMPO, del siguiente día, destacó en primer plano: Choque entre Comunistas y obreros liberales ayer frente al Capitolio Nacional”. “Las consignas que agitaban los manifestantes eran: “Viva el Partido Comunista”, “Abajo la burguesía”, “Vivan las reivindicaciones obreras”, “Exigimos la libertad de los Presos Políticos”.

La manifestación se prolongó, presentándose enfrentamientos con liberales provocadores  que atacaron cuando intervenía el secretario general, camarada Guillermo Hernández Rodríguez. La policía intervino y varios Comunistas fueron a parar al panóptico y al Buen Pastor. En su intervención, el dirigente político develó el carácter pro imperialista del nuevo gobierno presidido por el general Olaya Herrera.

Fue un hecho histórico. Digno de admirar. Denunciar a un gobierno comenzando su mandato, con toda la popularidad, después de haber derrotado la gran dictadura conservadora  de 45 años, solo lo puede hacer los Comunistas. No hay duda.

¿Cuáles fueron las primeras acciones tomadas por los Comunistas en la ciudad y en el campo? El sindicalismo estaba caído. No en vano escribía un sindicalista en 1.930, según Medófilo Medina: “Hoy por hoy, no existen sindicatos sino pequeños núcleos o fracciones que sostienen el fuego revolucionario de la lucha de clases”.

Los Comunistas orientaron el proceso sindical con estoicismo y a fe que lo lograron. Pronto se vieron resultados concretos, porque la huelga volvió y la lucha orgánica se hizo realidad; debido a la aguda crisis el partido dedicó ingentes esfuerzos en la organización de la lucha de los desocupados; toma de ministerios; movilizaciones y protestas callejeras; desarrollo de la lucha orgánica, tal como lo señalaba la carta de la Internacional Comunista; organizaron algunas federaciones regionales, por ejemplo, en Bogotá en 1.930 se reorganiza la federación local del trabajo, que había sido creada inicialmente en 1.926 y que agrupaba gran número de sindicatos, el sindicato de bavaria  y germania, etc; en la costa Atlántica los Comunistas luchan por organizar los sindicatos  del río, por ejemplo, reparadores, constructores navales, paileros; más adelante se crea Fedenal, que a su vez sería con Ferrovías puntales de la CTC.

Por su parte, en la zona rural son notables las huelgas de peones y arrendatarios en Fusagasugá y Viotá (Cundinamarca), especialmente en las haciendas de Buenavista  y el Chocho; hacienda La Florencia en Viotá, etc. El partido se prodigó con vigor a fondo en la organización del pueblo, en llevar orientación política y organización estructural con base en los principios leninistas. El Partido Comunista dinamiza la lucha revolucionaria en el país.

5.Surgimiento y Desarrollo del Polo Democrático Alternativo, PDA: Para llegar la izquierda colombiana a esta instancia, ha recorrido períodos históricos de gran relevancia, momentos políticos estrechamente ligados con la lucha popular del pueblo secularmente engañado, explotado y expoliado, por la arremetida  constante del régimen capitalista.

Al calor de la lucha de masas, diversas interpretaciones políticas y concepciones orgánicas, se han dado y se vienen dando, en un largo desarrollo político en espiral del pueblo, la concreción de una verdadera unidad que permita romper las cadenas y construir las bases de una sociedad sin explotados y explotadores. Una sociedad Socialista.

Ha estado presente la lucha popular, la lucha sindical, la lucha armada, la lucha política, la lucha ideológica, que son formas de lucha del pueblo en medio del oscurantismo, la presión y represión del régimen capitalista que coloca todo su aparato ideológico y represivo en marcha para ahogar la resistencia justa del pueblo y hacer que continúe en la esclavitud moderna, en la opresión, en la sumisión, en el fatalismo y la resignación.

Sin embargo, ese comportamiento no es inherente al pueblo. No es original de las masas. El empobrecimiento no es una decisión libre y autónoma de la masa popular.  Hay un poder brutal que lleva a esos extremos. Una fuerza demencial que aliena, enajena, reprime y mata. Esa fuerza no es sobrenatural, es una fuerza concreta concentrada en la burguesía. ¿Por qué el pueblo oprimido y miserable está como está? Tres factores concretos pueden explicar dicho fenómeno: 1. El analfabetismo político; 2. El terrorismo de Estado; 3. La alienación y enajenación de: Medios masivos de comunicación, religiones, el pensum académico y demás aparatos ideológicos que utiliza el régimen para que el pueblo no se organice y reclame sus derechos.

No obstante los duros contrastes, sectores populares han desarrollado actividades y hechos heroicos. El surgimiento de muchos partidos, movimientos de izquierda, organizaciones clandestinas, le han apuntado con sus aciertos y errores a despertar el alma colombiana para avanzar en la construcción de la Democracia y las bases sólidas hacia el Socialismo, como sistema económico antítesis del capitalismo, que como vemos es posible porque la historia no se detiene, sigue en un desarrollo en espiral y con fundamento en la ciencia y en las leyes objetivas. Todo, absolutamente todo, es natural, nada absolutamente nada, es sobre natural.

Se puede, pues, comprender perfectamente que el Polo Democrático Alternativo, PDA, no nace de la nada, ni es fruto del espontaneísmo, de la casualidad. Todo lo contrario. Es la continuidad del desarrollo histórico y político del pueblo que va superando estadium que son comprendidos acudiendo a las categorías filosóficas marxistas, como la unidad y lucha de contrarios, la concatenación universal de los fenómenos, los cambios cuantitativos a cualitativos y viceversa, etc. Es un proceso profundo, dinámico, dialéctico.

Es por eso que en el Polo Democrático Alternativo, hay una especie de síntesis no acabada de la experiencia de la izquierda colombiana, una riqueza inmensa, un cúmulo infinito de experiencias y esfuerzos que se hace necesario dimensionar e interpretar correctamente  en el momento de proponer la unidad y su crecimiento. A su vez, nos compromete a no dejar por fuera ni menospreciar cualquier experiencia por pequeña o contradictoria que sea. Porque cada experiencia tiene un acumulado político que es menester tener en cuenta en la construcción de ese gran contingente revolucionario que habrá de enterrar el capitalismo y construir el Socialismo en Colombia, comenzando por la Democracia.

Se genera este movimiento en construcción gracias a un gran giro teórico y político de la izquierda colombiana, consistente en privilegiar los puntos de coincidencias  sobre los puntos de divergencias. Ese avance cualitativo  es sumamente importante, porque en esta dura lucha  revolucionaria ya no es qué nos desune, sino qué nos une. También juega papel importante el tener en cuenta que nadie es poseedor de la verdad absoluta, ninguna organización política tiene la “verdad rebelada”, por el contrario, la creación colectiva se aproxima más a la realidad concreta, entendiendo que quien hace la Revolución  es el pueblo, pero debidamente politizado, organizado y concientizado. Y esa es la tarea de la izquierda consecuente y sin ambigüedades. Esa debe ser la tarea esencial del Polo Democrático Alternativo: Crear las condiciones objetivas y subjetivas para que el pueblo libre, autónomo y consciente decida romper las cadenas, levantarse y tomar el poder político para hacer realidad sus sueños secularmente frustrados por la acción terrorífica del régimen burgués.

O sea, el Polo Democrático Alternativo no está concebido para ser cola de vagón de los partidos de la derecha, ni movimiento para administrar el poder a la burguesía, capital salpicado de sangre, corrupción, dolor y miseria. Está para orientar procesos democráticos y de hondo contenido transformador a favor de los intereses del pueblo, del Proletariado.

Sobre la génesis de la propuesta en construcción, tenemos que partir de la iniciativa de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, de proponer la fundación del Frente Social y Político, FSP, encuentro de fuerzas de izquierda, entre ellas, el Partido Comunista Colombiano. Más adelante, se crea Alternativa Democrática, AD, y el Polo Democrático Independiente, PDI. La AD, para aquel entonces estaba conformada por las siguientes organizaciones: FSP, Moir, Unidad Democrática, UD, Movimiento Ciudadano, el Movimiento Opción 7 y las Autoridades Indígenas de Colombia, AICO.

En enero de 2.005, el senador Samuel Moreno Rojas, presidente del PDI, envía comunicación al también senador  y presidente de la AD, Carlos Gaviria Díaz, proponiendo contactos para concretar acuerdo político para ir a las elecciones presidenciales de 2.006 con candidato único  de la izquierda colombiana.

La respuesta no se hace esperar. El 14 de febrero, el maestro Gaviria responde positivamente la propuesta, afirmando: “La urgencia de una izquierda democrática unida, en la presente coyuntura, tal como ustedes lo afirman, la compartimos sin reservas y juzgamos, como ustedes, que siendo más las cosas que nos unen que las nos separan, debatibles éstas en un ambiente tranquilo y razonable, no hay motivo para que no trabajemos  juntos en busca de los propósitos esenciales que nos son comunes”. [lv]

El maestro Carlos Gaviria Díaz, propuso en esa carta cuatro puntos centrales de discusión, superando con creces la iniciativa del PDI: 1. Unidad programática; 2. Unidad organizativa; 3. Selección de candidato único a la presidencia de la república; 4. Conformación de listas únicas para las elecciones parlamentarias.

Remata la misiva en los siguientes términos: “Lo que les proponemos es una unidad total, que para ser sólida y estable requiere un diálogo cuidadoso sobre cada uno de los ítems, que debería comenzar en el término más breve posible a través de los compromisarios  designados por ambas partes para tal efecto … un acuerdo entre el PDI y AD tendría que ser, además, un punto de partida para convocar a otros sectores políticos y de opinión, con propósitos afines a los nuestros, a que converjan a la tarea inaplazable que nos proponemos, en beneficio del país”.[lvi]

El ejercicio democrático no era fácil, porque en realidad las diferencias entre uno y el otro eran protuberantes. En Alternativa Democrática estaba la izquierda “más avanzada y consecuente”, en el Polo Democrático Independiente, asistía más un interés electorero, era una especie de “izquierda light”.

Sin embargo, habría que decir que hubo voluntad política de las partes para avanzar en el propósito final que era la unidad. El 26 de noviembre, se concretó el programa común llamado: “El Ideario de Unidad”, documento programático, marco político y guía de acción mínimo que compromete las fuerzas de izquierda como punto común de encuentro.

Paralelo a la discusión del Ideario de Unidad, los compromisarios llegaron al siguiente acuerdo político, documento también firmado en la misma fecha. Este es: “Como resultado de conversaciones del Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática y de contactos con el PDI y AD han sostenido con otros partidos políticos, organizaciones sociales y personalidades democráticas, presentamos al país los siguientes acuerdos:

1.       Avanzar hacia la conformación de una organización política, democrática y pluralista, a partir de la personería jurídica del PDI y mediante una reforma de sus estatutos, que permita mantener la identidad de sus fuerzas integrantes y regir su funcionamiento político, organizativo y parlamentario. El acuerdo tiene una primera de acción conjunta  en el proceso electoral  del año 2.006 hasta la elección del nuevo presidente de la república;

2.      El nombre actual del Polo Democrático Independiente será reemplazado por el Polo Democrático Alternativo, PDA;
3.      El Ideario de Unidad consigna las bases programáticas aprobadas por las partes y expresa la búsqueda de una Colombia en la que se ejerzan a cabalidad la Democracia  y la Soberanía Nacional. Convocamos a las fuerzas progresistas y democráticas del país a sumar esfuerzos para transformar positiva y profundamente la sociedad colombiana;
4.      Para Guiar al PDA, y sus aliados en las cuestiones concernientes a su participación en las elecciones legislativas y presidenciales  que se desarrollarán en el año 2.006, se conforma la mesa de unidad, con hasta 18 integrantes, seis del PDI, seis de Alternativa Democrática y hasta seis de otras fuerzas políticas, personalidades y aliados que participen en este proceso. De su competencia será concretar los acuerdos sobre el ingreso de nuevas fuerzas y personalidades, así como la confección de las listas unitarias al congreso, la asignación de avales, que serán otorgados por el representante legal, y la distribución de los recursos  provenientes de aportes oficiales. Quedarán excluidos los recursos de funcionamiento de cada partido hasta el momento en que se extingan las respectivas personerías jurídicas. La mesa de unidad también impulsará la conformación de organismos análogos  en los diferentes departamentos  y municipios del país;

5.      La mesa de unidad, antes del 31 de agosto de 2.006, convocará el congreso de unidad, el cual se llevará a cabo antes de terminar el año de 2.006;
6.      La mesa de unidad reglamentará el funcionamiento de las bancadas en los términos establecidos por la ley;
7.      El Polo Democrático Alternativo podrá ampliarse con otras organizaciones y personalidades que coincidan con sus propuestas, con quienes se actuará con el mismo espíritu de amplitud e inclusión de este acuerdo;
8.     El Polo Democrático Alternativo tendrá un solo candidato a la presidencia de la república. Este será seleccionado en la consulta popular que se hará de manera simultánea con las elecciones del 12 de marzo de 2.006, entre Antonio Navarro Wolf y Carlos Gaviria Díaz, quienes hasta esa fecha actúan  como precandidatos del PDA. Se pugnará para que el candidato presidencial represente también a otros sectores democráticos del país;
9.      El ideario de unidad servirá de base para la elaboración del programa de gobierno del candidato presidencial que resultare escogido;
10.  Convocamos a todas las fuerzas progresistas, democráticas e independientes del país, para que se integren y participen activamente en este proceso, con el propósito de instaurar una verdadera república democrática en Colombia;
11.   Las decisiones que tome la mesa de unidad  serán de obligatorio cumplimiento para quienes se acojan a este acuerdo;
12.  Firman: Por el PDI: Samuel Moreno, Gloria Flórez, Antonio Sanguino, Daniel García Peña. Por Alternativa Democrática: Jaime Caicedo Turriago, Carlos Naranjo, Arnulfo Bayona, Venus Albeiro Silva, Tiberio Trespalacios, Daniel Libreros.

Se acordó lista unitaria tanto para senado como para cámara de representantes, arrojando como resultados en ese debate electoral nueve senadores y ocho representantes, convirtiéndose el Polo Democrático Alternativo en la verdadera oposición y alternativa para la construcción de un país de nuevo cuño.

La consulta para seleccionar el candidato presidencial entre Gaviria y Navarro se hizo el 28 de mayo, ganando ampliamente el maestro Gaviria. Hubo más de un millón doscientos mil electores que participaron en este certamen democrático, cruzado por la invisibilidad de los medios masivos de comunicación, la estigmatización del narcoparamilitar presidente, Álvaro Uribe Vélez con su mal llamada “seguridad democrática” y la política neoliberal de la burguesía y el imperialismo norteamericano.

La campaña presidencial se desarrolló con entusiasmo en todo el país, a pesar de la presión asfixiante del establecimiento. Nuevas organizaciones y personalidades se sumaron, entre otras: El ex ministro Parmenio Cuéllar y sus amigos políticos en Nariño y en otras zonas del país; Iván Moreno Rojas y la Alianza Nacional Popular, ANAPO; varias de las importantes organizaciones indígenas, entre ellas, la Asociación de Cabildos Indígenas  del Norte del Cauca, ACIN, y las orientadas por el ex gobernador Floro Tunubalá  y el senador Gerardo Jumí; la conocida dirigente liberal María Emma Mejía; algunos seguidores y amigos del gobernador del Valle del Cauca, Angelino Garzón. María Emma, más adelante se retira una vez se da cuenta que en el PDA no hay burocracia  de la talla de la derecha; Angelino Garzón, que nunca fue del PDA, pero sí durante algún tiempo de la izquierda, da la voltereta y va a parar a la extrema derecha, convirtiéndose en vicepresidente de la república, que preside el señor Juan Manuel Santos Calderón.

De todas maneras, el maestro Gaviria alcanza la mayor votación de la izquierda colombiana que hasta el momento se ha podido cristalizar en medio del ventajismo, la corrupción, la proliferación de dineros del narcotráfico y la antidemocracia. Obtiene más de 2.600.000 votos.

De conformidad con el inciso cinco del acuerdo político, la dirección convoca el I Congreso Nacional de Unidad para los días 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de 2.006 en la gélida capital de la república. El magno evento resultó histórico. Contó la presencia de tres mil delegados de todo el país y de compatriotas ubicados  fuera de las fronteras patrias. De ese número, 2.700 fueron elegidos mediante voto popular.

Allí fueron aprobados los estatutos, fue ratificado el ideario de unidad y se eligió una dirección nacional compuesta por 261 miembros, haciendo parte de ella mujeres, jóvenes, minorías étnicas, LGTB y colombianos en el exterior. El comité ejecutivo nacional quedó integrado por 38 compañeros.

La bancada parlamentaria brilló con luz propia desde el primer momento. Sus encendidos, argumentados y valientes debates, colocaron al descubierto la podredumbre del régimen, los nexos del militarismo con el paramilitarismo y el narcotráfico, la chuzada de los celulares por parte del DAS, ente que depende directamente de la presidencia de la república, los asesinatos extrajudiciales del ejército nacional (Falsos Positivos), los nocivos alcances del Área de Libre Comercio para las Américas, ALCA, convertido más tarde en Tratado de Libre Comercio, TLC, ante la presión vigorosa de los pueblos del continente.

Senadores: Gloria Inés Ramírez, Gustavo Petro Urrego, Jorge Enrique Robledo, Jaime Dussán, Alexander López, Parmenio Cuéllar, Iván Moreno Rojas, Luis Carlos Avellaneda, Jorge Guevara y Jesús Bernal. Representantes  a la Cámara: Germán Reyes, Wilson Borja, Venus Albeiro Silva, Germán Navas Talero, Pedro Vicente Obando, Franklin Legro, Orsinia Polanco y René Garzón.

El II congreso nacional del Polo Democrático Alternativo se realizó en febrero de 2.009, bajo unas condiciones complicadas por cuanto Gustavo Petro Urrego, asume una actitud divisionista y megalómana, intentando manipular la organización política en su totalidad y lo más grave, colocarla a disposición de los intereses de la derecha.

Era un momento duro, porque la derecha aceleraba la presión asfixiante buscando por todos los medios relacionarlo con la corrupción y la guerrilla. VOZ La verdad del pueblo denunciaba documentos en las oficinas del DAS planteando planes perversos encaminados todos a enlodar la imagen promisoria del Polo en Bogotá y en el país. Los medios de comunicación se prestaban sin sonrojarse a la trama de la burguesía.

Cualquier leve discusión “normal” dentro del partido de izquierda era sobredimensionada como división e imposición de los supuestos radicales y difundidos a los cuatro vientos como una verdad apocalíptica, anunciando la catástrofe inexorable.

Infortunadamente, Gustavo Petro Urrego, se prestaba para ese juego ruin y de comadrona obnubilado por la avaricia y el personalismo. Quizás para algunos, cumpliendo la tarea a la derecha, a los Estados Unidos y a la CIA. Muchas sospechas se cuecen sobre el particular y cuando el río suena es porque lleva piedras, dice el adagio popular.

Con todo ese desafortunado comportamiento del señor Petro, el II Congreso Nacional haciendo un esfuerzo y sacrificando muchas posibilidades, lo tolera y permite su idea de hacer consulta abierta para elegir candidato presidencial. Gana la consulta más por el apoyo de la derecha que por la izquierda, derrotando contra todo pronóstico al maestro Carlos Gaviria Díaz.

La campaña se puede dividir en dos partes. En la primera hace coro con quien habla mejor del narcoparamilitar presidente Álvaro Uribe Vélez. No desaprovecha discurso para elogiarlo e irse lanza en ristre contra el presidente de la hermana república bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Su propuesta es gaseosa. Propone a título personal una consulta interpartidista, afortunadamente la derecha y extrema derecha lo mandan para el carajo.

Durante este período aciago ni siquiera las encuestas lo registran decorosamente. Nada hay que lo diferencie del discurso de la derecha. Es el mismo con distintas palabras. En la segunda, plantea ahora sí, el discurso de la izquierda, del Polo Democrático Alternativo. Renace la esperanza. Sube en las encuestas. Pero es demasiado tarde. Apenas obtiene una votación de 1.300.000 votos, mientras el maestro Gaviria había tenido 2.609.412 votos.

A los pocos días de las elecciones presidenciales, se reúne inconsultamente con el presidente electo Juan Manuel Santos Calderón, y tras el cuento de tocar temas álgidos como la tierra, el agua y víctimas, suscribe al parecer acuerdo de sumar al Polo a la mal llamada “unión nacional”. Para eso exige la presidencia del Polo, con el peregrino cuento que el 1.300.000 votos son de él.

No contento con este torvo proceder se presta para armar show mediático contra la administración distrital de Samuel Moreno Rojas, haciéndole el juego “gratis” una vez más a la derecha. Sin presentar una sola prueba clara y contundente, el señor Petro repite maquinalmente los libretos de la burguesía rancia bogotana. Solo hasta el 2 de diciembre de 2010, toma su mejor decisión: Irse.

Sin embargo, prosélitos se quedan en el Polo, como quien dice: Sigue el señor Petro ensañado contra el único partido de oposición consecuente, haciendo coro con la derecha y extrema derecha. Se hace necesaria una nueva depuración, para seguir avanzando el proceso en construcción de esta organización política. Se hace necesario cerrar filas de unidad y no ahorrar energías para seguir la marcha. ¡Que se puede, se puede!

El estatuto consta  de XI capítulos, 46 artículos y dos artículos transitorios, originalmente, porque ha sido reformado de conformidad con la dinámica de la lucha. El regula el movimiento en construcción y de izquierda, la esperanza del taciturno pueblo colombiano.

El contenido, la esencia del Polo Democrático Alternativo está en el Ideario de Unidad. Son los puntos centrales en los cuales han convergido las distintas tendencias, partidos y organizaciones que integran el PDA. Esta es la carta de navegación. El horizonte, el sur. Desde luego, no es lo máximo con lo cual añoran los Comunistas y el pueblo colombiano, pero sí una propuesta que le apunta a la Democracia y a la justicia social, no solo como táctica sino también como estrategia en la lucha por la construcción del Socialismo.

Los puntos centrales o nodales del Ideario de Unidad, son siete. Ellos son:

1.      Soberanía Nacional y Unidad Latinoamericana: La Soberanía Nacional, la autonomía e independencia de cualquier potencia, es fundamental para el Polo Democrático Alternativo. Se rechaza la globalización neoliberal, que se expresa en el Tratado de Libre Comercio, TLC, lo mismo, las imposiciones del gran capital financiero y sus instituciones de control: Banco Mundial, BM; el fondo monetario internacional, FMI; la organización mundial del comercio, OMC; entre otros. Se apoya la solidaridad, la unidad e integración de los pueblos latinoamericanos, con miras a constituir un bloque de naciones capaz de defender nuestra economía, nuestras riquezas naturales, nuestra identidad étnica, histórica y cultural. La propuesta es mantener relaciones diplomáticas con todos los países del mundo, pero observando ciertas normas elementales: Igualdad de condiciones, respeto mutuo, beneficio recíproco. Es decir, no al unilateralismo imperial de los Estados Unidos. Por el contrario, se debe avanzar en la construcción de un nuevo orden mundial basado en la democracia y el respeto de los derechos de los pueblos. Se debe imponer en consecuencia el multilateralismo en la búsqueda de soluciones a los problemas que se puedan presentar entre países. Se trata de defender los derechos humanos, respetar y cumplir los pactos suscritos sobre esta materia, pero también sobre medio ambiente, derechos laborales, protección de la mujer y de la niñez. Se combatirá el racismo, la xenofobia, la exclusión social, la agresión internacional, el hegemonismo y explotación depredadora de los recursos naturales y los seres humanos característica propia del régimen capitalista. La extradición sólo operará cuando se trate de persecución de delitos comunes, culpas cometidas fuera del país con la plena garantía que la pena impuesta en modo alguno superará las contempladas en el ordenamiento jurídico colombiano. Se suspenderá las fumigaciones de los cultivos ilícitos. Se luchará por el desmonte de las bases militares de los Estados Unidos, lo mismo que el retiro de tropas, mercenarios y asesores militares extranjeros. El problema del narcotráfico es integral: Producción y Consumo, lo mismo el lavado de activos en los países poderosos. La deuda pública (Externa e Interna) es la causa estructural de la crisis fiscal crónica que padece Colombia, que el FMI pretende resolver a través de reformas tributarias cada vez más onerosas para el pueblo. Además, es una forma de chantaje que hay que poner fin.

2.     Estado y Régimen Político: La propuesta consiste en la defensa y aplicación del Estado Social de Derecho, que consiste en un Estado Soberano, Pluralista y Democrático, que haga realidad los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de la población; se garantice el pleno derecho a la huelga de los trabajadores, tal como las libertades y garantías consagradas en la Constitución Nacional de 1.991; reforma a la justicia para que sea imparcial, independiente, gratuita y eficaz para todos y todas, sin privilegios de ninguna naturaleza; hay que defender la acción de tutela; reforma política democrática para que el voto sea libre, soberano y consecuente, eliminando el ventajismo, la corrupción, la promesa y el engaño; las campañas deben ser financiadas por el Estado y en condición de equidad para todos; derechos plenos a la oposición, sin la fuerza violenta de la amenaza, la estigmatización y el aislamiento; nuevo ordenamiento territorial del país, que responda las realidades económicas, sociales y culturales de los pueblos, tales como las comunidades indígenas, afrodescendientes, la comunidad LGTB, conservando la unidad territorial; fortalecer las libertades sindicales, la resistencia civil y la protesta social; fundamental que los partidos, movimientos y organizaciones sociales y políticas participen con plenas garantías, sin la amenaza latente de que van a ser asesinados por el simple hecho de pensar diferente al establecimiento.

3.     Democracia Económica: Se trata de un modelo de desarrollo con verdadero rostro humano, que coloque en el centro de toda decisión el hombre, el ser humano y no el dinero como sucede en el régimen capitalista que padecemos los colombianos y colombianas. Un modelo de crecimiento económico próspero y soberano, dentro de la sostenibilidad ambiental y cultural, para beneficio de todos y de todas, sin privilegios de ninguna naturaleza. Defensa del patrimonio público, fortalecimiento del aparato productivo del país, el mercado interno, lo mismo la adecuada inserción del país en la economía mundial. Toda importación que lesione la producción nacional será suspendida. El Estado colombiano propugnará por el desarrollo científico y tecnológico que facilite la inversión, la infraestructura y el desarrollo colectivo. Ejercerá un control y regulación directa de los servicios públicos básicos de los sectores estratégicos. No habrá privatización. Reforma agraria que permita el desarrollo y la seguridad alimentaria, eliminando para ello el latifundio improductivo. Estímulos concretos para el desarrollo del agro, créditos blandos, tecnología, comercialización de los productos, subsidios. Se respetará las costumbres autóctonas, (Indígena, afrodescendiente, etc.). El desplazamiento será castigado severamente y los colombianos afectados regresarán a sus tierras con todas sus garantías de tierra, seguridad y respaldo para su desarrollo social, económico, psicológico y cultural. Nadie estará obligado al uso de semillas transgénicas e insumos predestinados por las cadenas productivas  de las transnacionales. Habrá reforma financiera para que el ahorro público se transfiera realmente a la producción y que el crédito llegue cada vez a un mayor número de campesinos. Se le cerrará el paso a la monopolización y exclusivismo de unos pocos. Lo predominante será lo público, lo colectivo. Predominará la función social de la propiedad. Se recuperará la soberanía en el manejo del endeudamiento público, la banca central, la banca pública, el control de cambios y la fijación de aranceles. Se luchará contra los impuestos injustos. Se castigará drásticamente a los evasores, los contrabandistas, los especuladores y los defraudadores de los recursos y bienes del Estado.

4.     Derechos Sociales, Económicos, Culturales y Ambientales: Un Estado decente, democrático e incluyente, busca la universalización de los derechos sociales, económicos, culturales y ambientales en beneficio de todo el pueblo, enumerados desde la Declaración Universal de los derechos del Hombre, dedicando los más caros esfuerzos a sentar las bases materiales, sociales, culturales y políticas para construir una Colombia socialmente justa. Reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de Colombia, propugnando por la igualdad  fundamental como lo indica el artículo 13 de la Constitución Nacional. El gasto público social predominará sobre el gasto del pago de la Deuda Externa y el presupuesto militar. Es pertinente una Reforma Laboral  que restituya los derechos perdidos de los trabajadores. Control idóneo de los precios de los alimentos de primera necesidad, las tarifas de transporte  y los servicios públicos. Habrá aumento de salarios para que se genere capacidad adquisitiva de la población. La salud volverá a ser un derecho fundamental, no una mercancía garantizadda por la ley 100 de 1.993, obra del entonces senador ponente y hoy ex presidente de la república, Álvaro Uribe Vélez. Una verdadera revolución se operará en este terreno, de tal manera que la salud  sea de todos sin privilegios, se imponga la medicina preventiva quedando rezagada a un segundo plano la medicina curativa. Lo mismo ocurrirá en la educación. Ésta debe ser universal, de calidad, gratuita y obligatoria en los niveles de preescolar, básica primaria, básica secundaria y media, formación técnica laboral y en educación superior. Estabilidad laboral para los docentes, dignificación de su profesión, oportunidad para su permanente formación pedagógica, investigación científica, lo mismo la masificación del deporte y la recreación popular y democrática. La cultura será renglón vital, lo mismo que el arte y la vida de los pueblos que hacen parte de nuestra identidad nacional y regional, lo mismo que el patrimonio nacional. Se trabajará por la vivienda digna y de interés social. Igualdad de derechos para la mujer. No a la bárbara explotación  laboral de los niños. Especial atención a los ancianos. Atención especial a los discapacitados, indigentes y adictos a las drogas, el alcoholismo y todo aquello que atente contra la vida digna y comunitaria del ser humano. Se reconocerá el libre desarrollo de la personalidad y libertad de credo religioso. Conservación del medio ambiente como prioridad de vida o muerte. La biodiversidad será considerada un bien público.

5.     Paz, Justicia y Seguridad: La única salida coherente al conflicto social y armado que vive Colombia hace más de cincuenta años es política y no militar. El diálogo debe ser el camino expedito para avanzar en una negociación  que favorezca el interés colectivo del pueblo colombiano. La vida debe prevalecer sobre la muerte. La política de paz que propugna el Polo Democrático Alternativo se afianza en reformas democráticas de las estructuras de exclusión social, política y económica, en cambios de forma y fondo que eliminen las causas de la violencia, como la miseria, el desempleo, corrupción, personalismo, egoísmo, privilegio, chantaje, explotación y terrorismo de Estado. Construirá una política permanente de Estado, que garantice la paz con justicia social y con sano equilibrio. El diálogo con la insurgencia es vital para buscar parar el conflicto social y armado que sufre el país, diálogo abierto y franco, de cara al pueblo colombiano y con su participación activa. Claro, mientras persista el conflicto se acudirá al Intercambio Humanitario entre el Estado y la Insurgencia, pero también al respeto de las normas instituidas en el Derecho Internacional Humanitario, DIH, para que las partes se acojan a ellas y las respeten a cabalidad. Desmonte total del paramilitarismo, invento criminal del Estado colombiano, con la anuencia de los Estados Unidos en el marco del conflicto de baja intensidad y la seguridad nacional. Se reconoce la naturaleza política de la Insurgencia Armada, se reconoce la lucha de masas democrática y pacífica; repudiamos el terrorismo, entre ese, el terrorismo de Estado, el atentado personal, el secuestro, la extorsión, las acciones armadas contra la población civil. Nos oponemos a la intromisión de los Estados Unidos  con su supuesta lucha “contra el terrorismo internacional”; la prevención contra la delincuencia y la conservación del orden público se hará con respeto a los derechos fundamentales y humanos. Se eliminará la criminal política de la mal llamada “seguridad democrática”, sobre todo aquella que involucra a la población civil. Debe predominar la cultura de la paz y de la tolerancia, el argumento y la discusión civilizada y humana.

6.     Política Nacional de Drogas: Se trata de coger el problema por los cuernos y no someter la persecución exclusivamente a la producción, porque ésta tiene que ver con el consumo. El problema es integral. La respuesta debe ser política, social y de salud, no de represión y autoritarismo. La propuesta es suspender la fumigación y buscar acercamiento con la comunidad para su erradicación total. Se debe imponer la sustitución paulatina de los cultivos ilícitos por lícitos, garantizando su comercialización y precios de sustentación. La comunidad internacional debe participar de la solución partiendo del reconocimiento de que hay producción  porque hay consumo. Además, para nadie es un secreto que el mayor consumo está en Estados Unidos y Europa.

7.     Lucha de Masas Democrática: Apoyamos la protesta sindical, popular y campesina, las movilizaciones, las luchas cívicas  y las distintas expresiones de resistencia y descontento contra las políticas impuestas por el capitalismo, el neoliberalismo, la dictadura fría de las leyes del mercado y la temeraria política corrupta de los gobernantes de turno del establecimiento, amparados por el paramilitarismo y demás fuerzas oscuras y de terror del imperialismo norteamericano. En síntesis, el Polo Democrático Alternativo, lucha por un proceso de convergencia y unidad de todos los sectores populares para construir una alternativa de poder que saque a Colombia de la profunda y larga crisis  en que se encuentra y la oriente por alamedas de progreso, desarrollo y justicia social que nos devuelva  el orgullo de sentirnos colombianos. Además, construyendo una patria para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, sin privilegios de ninguna naturaleza. En cualquier momento, el pueblo organizado, consecuente y libre del analfabetismo político, el terrorismo de Estado y la alienación y enajenación de los medios de comunicación, las religiones, el pensum académico y demás aparatos ideológicos de la burguesía y del Estado capitalista, se tomará el poder y un nuevo amanecer brillará  en nuestra lacerada patria. ¡Qué importa que no lo vea, si lo verán seres humanos! ¡Que se puede, se puede!

——————————————————————————–

[i] Tomado del blog La guerra 33, una bitácora de un coterráneo, y me gustó… publicado por rdiaz  a las junio 16, 2006 2:49 p.m.

[ii] Separata número 7 periódico diario del Tolima El Nuevo Día, fecha 30 de marzo de 2010. Escrito por pablo Rodríguez, profesor historiador de la universidad nacional y  del Externado de Colombia.

[iii] ORTIZ, Sergio Elías. Génesis de la revolución del 20 de julio de 1810. Bogotá. Editorial Kelly. 1960. Páginas 138 – 141.

[iv] Relato de los sucesos del 20 de julio de 1.810, por Francisco José de Caldas y Joaquín Camacho. Diario político de Santa Fe de Bogotá, II, 29 de agosto de 1.810. Página consultada 7.

[v] HERRERA TORRES, Juvenal. Bolívar, el hombre de América – presencia y camino – tomo II. Ediciones convivencias. Medellín, 2000. Página consultada 392.

[vi] Ibíd. Página consultada 393.

[vii] Ibíd. Página consultada 393.

[viii] Ibíd. Página consultada 397.

[ix] Ibíd. Página consultada 400.

[x] Ibíd. Página consultada 408.

[xi] Ibíd. Página consultada 411.

[xii] Ibíd. Página consultada 448.

[xiii] Ibíd. Página consultada 449.

[xiv] Ibíd. Página consultada 525.

[xv] Ibíd. Página consultada 526.

[xvi] Ibíd. Página consultada 555.

[xvii] Ibíd. Página consultada 555.

[xviii] Ibíd. Página consultada 556.

[xix] Ibíd. Página consultada 557.

[xx] Ibíd. Página consultada 557.

[xxi] Ibíd. Página consultada 558.

[xxii] Ibíd. Página consultada 558.

[xxiii] Ibíd. Página consultada 559.

[xxiv] Ibíd. Página consultada 561.

[xxv] Ibíd. Página consultada 561.

[xxvi] Ibíd. Página consultada 563.

[xxvii] Ibíd. Página consultada 563.

[xxviii] Ibíd. Página consultada 563.

[xxix] Ibíd. Página consultada 564.

[xxx] Ibíd. Página consultada 564.

[xxxi] Pablo Neruda su mejor poesía. Selección y prólogo Juan Luis Panero. Círculo de lectores. Boogá, 1.985. Páginas consultadas 101 y 102.

[xxxii] MEDINA, Medófilo. Historia del partido comunista de Colombia. Tomo I.  Centro de Estudios  e Investigaciones Sociales, CEIS – Bogotá 1.980. Editorial Colombia Nueva Ltda. Páginas consultadas 34 – 35.

[xxxiii] Ibíd. Página consultada 40.

[xxxiv] Ibíd. Página consultada 39.

[xxxv] Ibíd. Página consultada 41.

[xxxvi] Ibíd. URRUTIA MONTOYA, Miguel. Historia del sindicalismo colombiano. Ediciones universidad de los Andes. Bogotá. 1.976. Página consultada 36.

[xxxvii] MEDINA Medófilo. Historia del partido comunista de Colombia. Tomo I. Página consultada 45.

[xxxviii] Ibíd. Páginas consultadas 44 – 45.

[xxxix] Periódico El Partido Obrero. Enero 22 de 1.916.

[xl] MEDINA, Medófilo. Historia del Partido Comunista de Colombia. Tomo I. Página consultada 48.

[xli] Ibíd. Página consultada 53.

[xlii] EL ESPECTADOR. Bogotá, marzo 17 de 1.919 y EL TIEMPO, Bogotá 19 de marzo  de 1.919.

[xliii] MEDINA, Medófilo. Historia del Partido Comunista de Colombia. Tomo I. Página consultada 70.

[xliv] Ibíd. Página consultada 75.

[xlv] Ibíd. Páginas consultadas 75 – 76.

[xlvi] Ibíd. Página consultada 76.

[xlvii] Ibíd. Página consultada 77.

[xlviii] TORRES GIRALDO, Ignacio. Los Inconformes. Tomo IV. Páginas consultadas 10 – 11.

[xlix] Ibíd. Páginas consultadas 150 – 160.

[l] Ibíd. Página consultada 164.

[li] Ibíd. Página consultada 165.

[lii] Ibíd. Página consultada 167.

[liii] Ibíd. Páginas consultadas 167 – 168.

[liv] Ibíd. Página consultada 168.

[lv] Estatutos e ideario de unidad. Serie documentos del Polo. Junio 2.007. No 2. Página consultada 4.

[lvi] Ibíd. Página consultada 4.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: