Posteado por: nelsonlombana | junio 22, 2012

La prioridad en Colombia es la paz con justicia social

Partido Comunista Colombiano

Por Nelson Lombana Silva PaCoCol

(Ibagué, junio 21 de 2012) No es un prurito de los Comunistas la insistencia sobre la paz con justicia social. Tampoco una frase vacía de contenido que se repite maquinal y mecánicamente. Tiene una connotación profunda de carácter histórico, político, social, ideológico y cultural, que trasciende en el tiempo y en el espacio.

En el II congreso  de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia, inaugurado el 25 de octubre de 1917, se aprobó el decreto de la paz, se formó el primer gobierno soviético llamado “El Consejo de Comisarios del Pueblo”, nombrando al camarada V.I. Lenin para que lo presidiera. Así hacía realidad el estruendoso triunfo obtenido los días 24 y 25 de octubre de este año.

Esa decisión suprema del decreto sobre la paz no era una simple postura coyuntural o momentánea para salir del paso. Era una concepción científica por cuanto la paz tiene directa relación con el Socialismo, mientras que la guerra es con el capitalismo. Lenin y el pueblo soviético de 1917, entendieron sabiamente que la paz no es un simple enunciado para embellecer una frase o una propuesta gaseosa y fantasiosa. La paz es una condición fundamental para el desarrollo de la humanidad, para la humanización de la humanidad, lo cual implica bienestar integral para todos y todas. Es decir: salud, educación, habitación, trabajo, bienestar social, recreación, cultura, etc.

Pero además, resulta pertinente saber que Rusia en su lucha de liberación había perdido a 20 millones de heroicos combatientes y pueblo en general. Sentía en carne propia el dolor y la necesidad de parar la guerra de rapiña del capitalismo en cabeza de las potencias, especialmente los Estados Unidos. Era el estrago de lo que se conoce genéricamente como “La primera guerra mundial”, 1914 – 1917.

Lenin al sustentar dicho Decreto, señaló: “El Gobierno considera que continuar esta guerra por el reparto entre las naciones fuertes y ricas de los pueblos débiles conquistados por ellas es el mayor crimen contra la humanidad y proclama solemnemente su resolución de firmar sin demora unas cláusulas de paz que pongan fin a esta guerra en las condiciones indicadas, igualmente justas para todas las nacionalidades  sin excepción”.[i]

Era una propuesta de paz seria y franca, pero sin claudicación o acción que implicara rendición o renuncia a los principios. Lenin señala en su exposición: “Defenderemos, naturalmente, por todos los medios, nuestro programa íntegro de paz sin anexiones ni contribuciones”. [ii]

Más adelante agrega: “Nos declaramos dispuestos a examinar todas las condiciones de paz, todas las proposiciones. Examinar no significa aceptar. Las someteremos a discusión en la Asamblea Constituyente, que tendrá plenos poderes para decidir dónde se puede y dónde no se puede ceder”. [iii]

La paz que propone el Socialismo al mundo en 1917 en modo alguna es la paz de los sepulcros o de los vencidos o la pax romana. Es una paz con justicia social. El pueblo soviético liderado por Lenin entendió que la paz es un logro para la humanidad, para los pueblos infamemente subyugados, en cambio la guerra, es una tragedia para los pueblos y un negocio suculento para el capitalismo. Sin embargo, éste maquiavélicamente acusa a los Comunistas de promover la guerra, cuando en realidad es el capitalismo. Los Comunistas ayer, hoy y mañana somos consecuentemente defensores y avaladores de la paz, porque ésta significa vida y esperanza para todos y todas. Con razón dice la camarada Ruth Nieto Martínez: “La guerra es un negocio para la burguesía porque vende armas y saca partida a ese brutal certamen. Es importante la movilización de las masas para promover el paro cívico nacional y la paz con justicia social”.

Por su parte, el camarada Danilo López Carrero, expresa: “El pueblo está en el deber de luchar por la paz, porque el pueblo colombiano jamás ha estimulado la guerra, en cambio sí ha sido víctima de ésta”.

Ante el clima de violencia que experimenta el país, violencia que cada vez se degrada más, hay que decir que es la insurgencia la que hasta ahora ha llevado la iniciativa de la búsqueda de una salida política al conflicto. Diversas propuestas ha puesto sobre la mesa, las cuales han sido sistemáticamente rechazadas por el presidente Santos y su combo, manteniéndose más a la actitud contestataria, solo con el peregrino y arrogante argumento de que tiene las llaves de la paz en su bolsillo.

Sin consultar las partes en conflicto, que sería lo elemental, Juan Manuel Santos Calderón, ordenó a su congreso mayoritario de bolsillo que le apruebe una norma transitoria, llamada “El marco jurídico para la paz”. Es una figura supremamente estrecha y concebida por las alturas, que tiene, sin embargo, algunos aspectos destacables. Por ejemplo, lo señala la senadora del Polo Democrático Alternativo, Gloria Inés Ramírez, cuando dice: “Entre los escasos aspectos que pueden considerarse positivos está el reconocimiento del “conflicto armado interno” y las menciones explícitas a “un acuerdo de paz” y al delito político, temas proscritos en la época del uribismo”. [iv]

Teniendo en cuenta la lucha por la paz, la terrible crisis social, ambiental, económica, política y cultural que vive el pueblo colombiano por obra y gracia del neoliberalismo y las políticas mezquinas de la “unidad nacional”, debemos decir lo mismo que dijo Lenin en 1917: “Nos declaramos dispuestos a examinar todas las condiciones de paz, todas las proposiciones. Examinar no significa aceptar”.

Lo importante es luchar a brazo torcido para que el pueblo participe activamente en este proceso. No se puede quedar al margen o asumir una postura pasiva, porque el pueblo es víctima de la guerra. ¿Quiénes son los soldados? ¿Quiénes son los guerrilleros? ¿Quiénes son los paramilitares? Hijos del pueblo que todos los días caen ensangrentando cada vez más la patria, mientras que la burguesía y los generales, se lucran a las anchas sin piedad de ninguna naturaleza.

El territorio colombiano es un polvorín. Todos los días su ubérrima geografía es bombardeada indiscriminadamente, teniendo que salir los labriegos en estampida dejando todo abandonado o perecer o caer en la red de las ejecuciones extrajudiciales o los llamados genéricamente falsos positivos. Todo con el aval de los Estados Unidos a través de sus siniestras y criminales bases militares.

Así las cosas, nadie puede estar exento del tema de la paz, de la discusión, del aporte y la defensa. Los Comunistas, polistas y marcha patriótica deben liderar este proceso con alma, vida y sombrero. Debemos exigirle al presidente un debate público, abierto y de doble vía. Dice Lenin: “Que todo el mundo sepa lo que piensan sus gobiernos. No queremos secretos. Queremos que cada gobierno esté siempre sometido al control de la opinión pública de su país”.[v]

[i] LENIN. Informe sobre la paz. Editorial Progreso. Moscú. Página consultada 6.

[ii] Ibíd. Página consultada 8.

[iii] Ibíd. Página consultada 9.

[iv] Semanario VOZ La verdad del pueblo. Edición 2644. Semana del 20 al 26 de junio de 2012. Página editorial  5.

[v] LENIN. Informe sobre la paz. Editorial Progreso. Moscú. Página consultada 11.

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