Posteado por: nelsonlombana | octubre 19, 2012

Instalada mesa de diálogo por la paz entre Santos y la FARC – EP

Jesús Santrich, Iván Márquez y Rodrigo Granda

Jesús Santrich, Iván Márquez y Rodrigo Granda

Por Nelson Lombana Silva. PaCoCol

(Ibagué, octubre 18 de 2012) Hoy es una fecha histórica para Colombia, una fecha esperanzadora para millones de colombianos y colombianas víctimas de la cruenta guerra que ya supera los 50 años. Una pequeñita luz al final del túnel se percibe una vez fue instalada oficialmente la mesa de diálogo por la paz entre el gobierno nacional de Juan Manuel Santos Calderón y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo, FARC – EP.

Fue una ceremonia sencilla de rico contenido donde quedó bien claro el contenido de la paz, quienes la necesitan con urgencia y el duro camino que tiene que recorrer para cristalizarse en la práctica. No es fácil. Sin embargo, hay que insistir y persistir con la participación activa de la denominada población civil o pueblo en su conjunto. La organización campesina, indígena, sindical, popular, juvenil, de mujeres, desde la más pequeña, hasta la más grande y consolidada que haya en el país, deben hacerse sentir en esa mesa que será implementada en la isla caribeña de la libertad, Cuba a partir del 15 de noviembre cuando se ponga sobre el tapete de discusión el primer gran tema sobre el Desarrollo Agrario.

El gobierno torpemente insiste en adelantar el diálogo en medio del conflicto, mientras el movimiento fariano propone hacer un cese bilateral para dialogar sin los sobresaltos que generan las bombas y los ametrallamientos. Insiste el gobierno en la confidencialidad, la insurgencia, por el contrario, relieva la importancia de la participación del pueblo en su conjunto en forma clara y responsable. El vocero de Santos, el neoliberal a ultranza Humberto de la Calle Lombana, exige que la guerrilla le ponga la cara a las víctimas del conflicto, mientras guarda extremo y cómplice silencio sobre las víctimas producto del terrorismo de Estado, los falsos positivos y las acciones criminales de sus primos los paramilitares.

El gobierno nacional reconoce que hoy es un “día memorable”, señala que será un diálogo directo, serio, con garantías, con propuestas claras; insiste en que debe ser un diálogo rápido, sin dilaciones, ni trampas, (¡es que el ladrón juzga por su condición!); destaca que la guerrilla viene cumpliendo cabalmente la agenda suscrita en la Habana. Reconoce a regañadientes que la violencia es producto de la inequidad social, política y económica. Reconocimiento de dientes para afuera, por supuesto.

Humberto de la Calle Lombana, se ofusca en grado sumo porque el comandante Iván Márquez en su intervención señala con pelos y señales los verdaderos responsables de la violencia, tiembla de indignación cuando habló del Luis Carlos Sarmiento Angulo, el Grupo Carlos Ardila Lule y demás ratas que negocian el país y la soberanía nacional sin sonrojarse.

Por un instante, que para la burguesía seguramente fue una eternidad, el movimiento fariano pudo expresar ante la faz del mundo su razón de ser, el sentido de su lucha y su concepción acerca de la paz que busca en esta mesa de diálogo. Dijo dos cosas fundamentales: Queremos una paz con justicia social y, “no venimos a negociar los intereses del pueblo”.

En esas condiciones se plantea un cuarto intento por una paz duradera y real que permita la exposición del pensamiento de la izquierda sin el miedo de ser asesinados, estigmatizados y desplazados como viene sucediendo en Colombia desde su misma fundación. Se debe abrir y generar garantías para romper el unanimismo gubernamental, la imagen única, el pensamiento único y neoliberal que manejan férreamente los grandes consorcios informativos.

Desde el pequeño caserío de Hurdal, Noruega, nos llega una nueva esperanza de paz. Ojalá la terrible doctrina de la seguridad nacional, política oscura y rastrera de los Estados Unidos no profane o haga malograr este nuevo intento. De igual manera, ojalá el pueblo analfabeto, aislado, descontextualizado, atemorizado y alienado logre romper esas duras cadenas y pueda ser protagonista de primer orden en esta cruzada por la paz con justicia social. Es hora de juntar los brazos y las rebeldías con la firme convicción de que otro país es posible.

¡Viva la paz con justicia social!

¡Viva la unidad del pueblo Colombiano!

¡Viva el invencible Partido Comunista Colombiano!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: